sábado, mayo 22, 2010

Persona, tarea y entorno: su influencia en el movimiento humano (Introducción)

En este momento yo no conozco quién propuso originalmente la idea de que todo movimiento humano es influenciado por las características de la persona, de la tarea y del entorno, pero leí algo sobre esto por primera vez hace dos o tres años en el famoso libro de control motorde Anne Shumway-Cook y Marjorie Woollacott. Desde ese momento, he encontrado múltiples referencias a esta noción en otros libros de comportamiento motor, y también en libros generales de terapia física, de biomecánica y de entrenamiento deportivo.

Recientemente me volví a topar con este concepto en el libro Fundamentals of Motor Behavior(2010), donde su autor, Jeffrey Fairbrother, sostiene (página 36) que el comportamiento motor puede ser visto como el producto de estos tres elementos:
  1. Las capacidades y limitaciones de la persona.
  2. Las demandas de la tarea.
  3. La influencia del entorno.
Según esta noción, tanto el entrenamiento de un atleta que trabaja para mejorar su desempeño como la rehabilitación de una persona con una función motriz disminuida deben tomar en cuenta no únicamente la condición física de la persona, sino la tarea que ejecuta y el entorno donde lo hace.

Así, el rendimiento de un atleta cambia tanto con una mejor, o peor, condición física, como con las variaciones en los desafíos a los que se enfrenta y con modicaciones en el entorno en el cual se desenvuelve en un momento específico (con un terreno o clima diferente, con competidores de menor o mayor nivel, cuando siente la presión de una audiencia que lo anima o que lo desanima, cuando se trata de una práctica rutinaria o de una competencia importantísima, etc.). De igual forma, una persona que trabaja para recuperar la capacidad de caminar y que ha demostrado grandes avances en entornos controlados como un consultorio de terapia física, no necesariamente está listo para enfrentar las demandas impuestas por tareas y entornos menos controlados, como podrían ser situaciones como caminar mientras sujeta algo en sus manos (p.ej., las compras del supermercado, un plato con comida o un vaso con líquido que se puede regar); desplazarse por una acera con muchos peatones avanzando en torno al paciente en diferentes sentidos; el cruce de una calle transitada por muchos vehículos, con el semáforo en rojo pero a punto de cambiar a verde; y así sucesivamente, entre una infinidad de situaciones posibles de la vida diaria.

En las próximas entradas intentaré ampliar un poco más este tema, mencionando lo que encuentre sobre la relevancia que tiene para el terapeuta físico el considerar la persona, la tarea y el entorno en las intervenciones que realiza con sus pacientes.

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