jueves, julio 01, 2010

El misterio del bostezo y su contagiosidad (¡Estos gringos ya no saben qué inventar! - Episodio XIX)

Apenas unos días atrás, uno de mis hermanos contó al resto de nuestra familia que estaba intrigado por saber por qué el bostezo es contagioso. Mi hermano nos manifestó que había dedicado cierta cantidad de tiempo para intentar conseguir algún tipo de respuesta en Internet, pero que no obtuvo mayor cosa. El bostezo en sí mismo, y en particular, la razón por la cual el bostezo es contagioso, parece ser un misterio de la fisiología, y aparenta ser un proceso tan insignificante que no ha merecido la atención de los científicos.

Pero los lectores de este blog que han leído las entradas anteriores de esta serie no se sorprenderán mucho al saber que, de hecho, a lo largo de la historia ha habido muchas personas en todo el mundo que se han esmerado por descubrir diferentes aspectos sobre el bostezo. Los hallazgos de estos investigadores sugieren que el bostezo talvez no sea una función del cuerpo humano tan intrascendente como se ha creído, y que posiblemente se justifiquen los esfuerzos por entenderlo. El trabajo de muchos de los investigadores contemporáneos ha sido recogido en el libro The Mystery of Yawning in Physiology and Disease, editado por Olivier Walusinski y publicado en este año por la editorial alemana Karger.

Como se puede leer en el prefacio del libro, al cual se puede acceder en formato PDF en el sitio web de Karger, el bostezo es un proceso que efectúan prácticamente todos los vertebrados, y que se asocia tanto con situaciones de tedio como con sensaciones de placer, y que incluso puede ser considerada una señal sexual. En 17 capítulos y 150 páginas, el libro expone, entre muchas otras cosas, la historia milenaria del estudio del bostezo, las creencias populares vinculadas a él, su relación con otros procesos fisiológicos como el sueño y la termoregulación, y también su nexo con procesos patológicos. Talvez de mayor interés para cualquier lector no profesional, tres capítulos enteros exploran la contagiosidad del bostezo desde diferentes frentes.

Para el fisiólogo o neurólogo apasionado, o para cualquier persona interesada por conocer sobre el cuerpo humano y que tenga $198 para gastar,la lectura de esta obra posiblemente constituya la mejor oportunidad de colocarse más cerca de la obtención de una respuesta satisfactoria a este misterio.

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