viernes, febrero 13, 2009

"En honor al tiempo..."

"En honor al tiempo..." es una de las frases que más he escuchado durante los estudios en la carrera.

Por lo general, cuando uno escucha "en honor al tiempo..." en clase, uno debe, automáticamente, hacerse a la idea de que lo que se va a exponer va a ser lo más elemental, simplificado y breve que se pueda conocer sobre un tema. Simplemente así son las cosas, así es la vida: el tiempo, que es el "jefe", no permite una cobertura más extensa, y uno debe, naturalmente, aceptar esa ineludible realidad.

Reformularé lo que acabo de decir para describir lo que yo percibo cuando escucho esa frase. Para mí, "en honor al tiempo..." significa que uno debe resignarse a que lo que se verá será superficial, incompleto e inadecuado, y que uno está condenado a convivir con la duda, la inseguridad y --lo diré directamente-- la irresponsabilidad que acompañan a ese dizque "conocimiento", porque el tiempo (el "jefe") así lo dicta.

Ya he dicho anteriormente que opino que a los terapeutas físicos nos falta estudiar la teoría (haciéndolo a conciencia) y que no confío en lo que veo en los centros de práctica (al menos en lo que he visto hasta hoy) y tampoco en lo que se transmite de boca en boca. Últimamente he conversado sobre esto con un profesor. ¿Por qué nos empeñamos en tener X horas de práctica cuando tenemos, por ejemplo, apenas X/6 horas de teoría, o menos? ¿Por qué nos lanzamos a las prácticas cuando no tenemos idea de el qué, el cómo o el cuándo de lo que hacemos? ¿Por qué, si el tiempo es escaso, no abandonamos las coberturas simplonas de los temas e invertimos ese lapso, aumentándolo con tiempo adicional (robando un poco de tiempo a las prácticas), para en su lugar estudiar las cosas con mayor profundidad y completitud, de tal forma que ese conocimiento sea útil y podamos aplicarlo a nuestros pacientes/clientes con confianza, seguridad y responsabilidad?

Los pacientes (incluyendo a aquellos en los centros de práctica) no son maniquíes, no son simuladores, no son creaturas de realidad virtual a los que podemos mandar mano a nuestro antojo, sin remordimientos ni repercusiones. Estamos tratando con la salud y el bienestar de las personas y por tanto, ¡tenemos que saber con exactitud lo que estamos haciendo antes de poner un solo dedo en los pacientes!

"En honor al tiempo..." se ha convertido en una de las frases más temidas y despreciadas que yo pueda escuchar en clases. Yo me pregunto cuándo, en lugar de eso, escucharemos, "En honor al paciente..."

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