domingo, abril 19, 2009

Leer no es investigar (y viceversa)

Después de que los estudiantes terminamos una temporada en un centro de práctica, los tutores (o supervisores) de ese centro pasan un reporte al profesor de la materia. El reporte incluye nuestra asistencia, una calificación numérica de nuestro desempeño y, opcionalmente, un comentario u observación del tutor.

No hace mucho, después de que terminé la temporada de práctica en un centro, mi tutor puso en mi reporte un comentario que decía algo como esto:
El estudiante tiene mucho interés por la investigación. ¡Continúe así!
Nótese que resalto la palabra investigación en cursiva. A la vez que agradezco al tutor por el comentario favorable, me llama la atención el uso de la palabra investigación en mi reporte.

Para mí, investigar es un asunto serio. Al pensar en investigar me imagino que uno se refiere a una tarea planificada, laboriosa, exhaustiva y meticulosa que involucra la consulta de libros, revistas y bases de datos; la recopilación, lectura, análisis, comparación y síntesis de información; y, posiblemente, la captura de información de campo, la realización de entrevistas, la aplicación de cuestionarios o la experimentación. Cuando no se lo utiliza en esos contextos, a mí no me suena que el verbo investigar sea utilizado de forma apropiada; yo pienso que en muchas casos investigar se utiliza ligeramente, como que fuera un sinónimo de leer.

Hasta el momento han sido pocas las veces en las que me he sentado a investigar formalmente (en el sentido que yo le doy) con una necesidad específica en mente. En su lugar, lo que yo hago es leer un libro entero o capítulos individuales, y cuando encuentro algo interesante, tomo una nota mental, la cual recupero cuando se presenta la oportunidad de hablar sobre ello en clases o en una conversación. Cuando me propongo mencionar esa información en este blog, busco las referencias mencionadas en el texto, que en muchas instancias son recursos que se pueden encontrar en Internet o bien sitios web enteros. Se trata de un proceso totalmente espontáneo e informal que ha funcionado para mí, porque me ha permitido formar una especie de "cadena de conocimiento" que ha ido creciendo con la adición paulatina de "eslabones": un recurso bueno generalmente habla de otros recursos valiosos, y a su vez éstos se conectan con unos terceros. Como explico, para mí la lectura de un libro constituye el punto de partida; me ubico ahí para luego explorar la vecindad. Pienso que ésta es una buena estrategia para introducirse en un tema desconocido (como lo son para mí todos los temas en esta nueva carrera), ya que permite tener cierto grado de estructura a la vez que uno puede expandirse y complementar su conocimiento.

Es decir que, a pesar de lo que algunos puedan creer, yo generalmente no investigo, simplemente leo y busco conexiones. Yo no soy un intelectual, ¡sencillamente leo!

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