domingo, septiembre 14, 2008

La aplicación de ultrasonido en regiones extensas (Parte I)

Durante las prácticas a las que he asistido he constatado que el ultrasonido es uno de los agentes físicos más empleados en los entornos clínicos.

Lamentablemente, como te he dicho antes, una buena porción del tiempo los agentes físicos, incluyendo el ultrasonido, son aplicados incorrectamente. Son varios los errores que he notado, pero hoy te hablaré únicamente sobre uno de ellos; en el futuro hablaré sobre otros (anteriormente ya te he contado sobre las dudas que tengo sobre la aplicación de ultrasonido y hielo).

Michelle H. Cameron, en su libro Physical Agents in Rehabilitation: From Research to Practice(3ra edición, 2008), detalla la técnica adecuada de aplicación del ultrasonido para que el tratamiento sea seguro y efectivo. Uno de los puntos que discute es el tamaño del área del cuerpo a tratar.

Cameron dice que el área que puede ser tratada con ultrasonido depende del área efectiva de radiación (AER) del cabezal y de la duración del tratamiento. El AER es el área del cabezal desde la cual la energía del ultrasonido es irradiada. Debido a que el cristal emisor de ondas no vibra uniformemente, el AER es siempre menor que el área del cabezal.

Cameron sostiene que un área del cuerpo que corresponda al doble del AER puede ser tratada en 5 a 10 minutos; áreas de menor tamaño pueden ser tratados en un tiempo proporcionalmente menor y aquellas de mayor tamaño, en un tiempo proporcionalmente mayor. Nada revelador, hasta ahora.

Sin embargo, la información nueva es que Cameron argumenta que el ultrasonido no debe ser usado en áreas cuyo tamaño sea mayor a cuatro veces el AER del cabezal, por dos motivos: (1) porque la duración del tratamiento sería demasiado larga y (2), porque si lo que se busca es el calentamiento de la región y el cabezal tiene que desplazarse continuamente para barrer un área muy grande, para el momento en el que el cabezal regrese al punto inicial de aplicación éste ya se habrá enfriado y no será posible conseguir el aumento de temperatura que se busca. Esto suena lógico, pero a pesar de ello, no han sido pocas las veces que he visto que el ultrasonido se emplea para "calentar" áreas extensas como la espalda o el muslo.

Un ejemplo no del todo exacto pero ilustrativo: si nos imaginamos que el área del cabezal es aproximadamente igual al área de una moneda de 50 centavos, por lo que expliqué antes el AER del cabezal es menor que eso: digamos que el AER es igual al área de una moneda de 1 dólar. Es decir que el área máxima que podemos barrer con el cabezal del ultrasonido para conseguir un calentamiento efectivo en un tiempo razonable correspondería, según el ejemplo, al área de cuatro monedas de 1 dólar colocadas juntas, y nada más.

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