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sábado, septiembre 13, 2008

Sobre los ejercicios de Buerger-Allen

Hace unos días en el sitio de práctica se nos mencionó la utilidad de los ejercicios de Buerger-Allen (sospecho que en realidad deberían escribirse Bürger-Allen), señalando que son indicados para ciertos trastornos de la circulación sanguínea periférica. Un compañero y yo no sabíamos de qué se trataban esos ejercicios, así que nos mandaron a consultar sobre ellos.

Fue fácil encontrar información sobre los ejercicios en Internet. Encontré algunas páginas que los describían, pero me pareció curioso que esas descripciones no coincidían entre sí: cada una agregaba, modificaba u omitía detalles (caso 1, caso 2 y caso 3). Tanta variabilidad me hace dudar acerca de la calidad de la información y puedo imaginar que me provocaría incertidumbre a la hora de utilizarlos con un paciente.

Notando eso, acudí al libro Therapeutic Exercise(5ta edición, 2007) escrito por Kisner y Colby, un libro clásico de nuestra profesión. El libro dedica un capítulo completo al tratamiento de los desórdenes vasculares de las extremidades. En ese capítulo (página 830), me llamó la atención encontrar esto (cita textual traducida al español):
Los ejercicios de Buerger o Buerger-Allen, otro enfoque de ejercicios desarrollado algunas décadas atrás, fueron diseñados para promover la circulación colateral mediante una serie de cambios posicionales de la extremidad afectada (desde una posición elevada hacia una dependiente), combinada con ejercicios activos de tobillo para efectuar bombeo. A pesar de ser usados frecuentemente en el pasado y ocasionalmente en la actualidad, hay poca o nula evidencia para sustentar el empleo de estos ejercicios para mejorar el flujo sanguíneo de una extremidad. En consecuencia, la razón para incluirlos en el programa de ejercicios de un paciente es mínima.
Punto. Eso es todo lo que dice el libro sobre los ejercicios de Buerger-Allen.

Yo no conozco nada sobre los trastornos de la circulación ni sobre su tratamiento fisioterapéutico, pero me inclinaría por creer más lo que dicen Kisner y Colby que lo que dicen las diferentes páginas que encontré. De la misma, cuando me toque un caso de estos, lo pensaría varias veces antes de emplear los ejercicios de Buerger-Allen. En su lugar, pienso que lo que me vendría bien sería leer el capítulo completo para enterarme de otras alternativas que gocen de más respaldo.

¿Tú qué harías?