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lunes, enero 05, 2009

El masaje es un asunto serio

Una de las técnicas en las que yo necesito más refuerzo es el masaje. A la vez que reconozco eso, admito que yo rehuyo a las oportunidades de practicar el masaje, y de hecho no lo he aplicado en más que un par de ocasiones después de aprobar la materia en la que fue expuesto, en uno de los primeros semestres. Que hayamos recibido apenas unas pocas clases sobre el masaje y que esa cobertura haya sido práctica en su mayor parte sin mucho sustento teórico, son dos factores importantes en mi decisión de rehusarme a emplearlo en los pacientes. Al mismo tiempo, caigo en la cuenta de que me convendría empeñarme más en aprender acerca del masaje, ya que, por lo que he podido ver recientemente, podría tratarse de una herramienta útil en muchos casos.

El masaje es una intervención con indicaciones, precauciones, contraindicaciones, técnicas, entre otras cosas que seguramente se me escapan este momento. En el campo del masaje también se realizan investigaciones científicas, y también aquí se habla de la práctica basada en la evidencia. En la literatura se exponen los efectos anatómicos y fisiológicos conocidos del masaje, y se plantean hipótesis sobre otros efectos cuyos mecanismos no se han descubierto. Como involucra el contacto directo y la manipulación del cuerpo del paciente, el cual muchas veces debe estar expuesto o desnudo, también hay aspectos éticos de los cuales uno debe estar informado: saber cómo cubrir el cuerpo del paciente apropiadamente para el confort y la privacidad del paciente (draping) según la región donde se aplica el masaje es uno de esos aspectos, y es otro punto que tampoco se cubrió en clases.

En los Estados Unidos, la terapia de masaje (massage therapy) es una profesión que requiere estudio (anatomía, fisiología, patología, farmacología, entre otras materias) y también horas de entrenamiento práctico para poder conseguir la certificación o licenciatura (más sobre esto en el futuro).

Como un primer intento por enterarme sobre el masaje de una forma sistemática, me conseguí el libro Outcome-Based Massage: From Evidence to Practice(Carla-Krystin Andrade, Paul Clifford; 2da ed., 2008). El próximo paso sería seguir un curso práctico sobre las técnicas. Hasta no tener una mayor noción de todo esto, pienso que seguiré negándome a administrar este tipo de tratamiento.

Dar un masaje, en el sentido terapéutico, es muchísimo más que mover las manos aleatoriamente sobre la piel del paciente. El masaje es un asunto serio.

lunes, julio 21, 2008

"Anatomy Trains" de Thomas Myers

Si te dedicas al masaje o a la liberación (inducción) miofascial, pienso que lo que sigue te puede interesar. Declaro que yo no conozco mucho sobre estos temas y, para ser honesto, no me interesan tanto como otros, pero aún así pienso que vale la pena que yo te pase esta información.

Desde hace algún tiempo he leído o escuchado referencias, exclusivamente en Internet, al concepto Anatomy Trains de Thomas Myers. Hace pocos días encontré casualmente varios recursos relacionados, incluyendo un poco de información introductoria, y hoy quiero compartirlos contigo. Seguramente te llamará más la atención el trabajo de Myers si te digo que él ha estudiado o colaborado con Ida Rolf y Moshé Feldenkrais, dos autores que son más conocidos en nuestro medio.
NOTA: Unos meses después de que yo escribiera esto, fue publicada la segunda edición del libro, que se puede conseguir en Amazon.comy en Mi Tienda. La primera edición está todavía disponible en Amazon.com.

Te quería contar también que con Anatomy Trains reproduje el experimento que mencioné anteriormente, y al parecer, esta vez son los iberoamericanos quienes no le paran mucha bola al trabajo de un gringo. ¡Así que lo que te cuento hoy bien podría ser una primicia en el Ecuador, por lo menos, y posiblemente en Latinoamérica! En España parece ser más conocido.

Me comentas si te ha parecido interesante o no.

lunes, julio 14, 2008

Los agentes físicos y su empleo

Mark A. Merrick, en el libro Scientific Foundations and Principles of Practice in Musculoskeletal Rehabilitation(Magee, Zachazewski y Quillen, 2007), manifiesta lo siguiente:
Los agentes físicos, incluyendo el frío, el calor, el sonido, la luz, la diatermia, las corrientes eléctricas, el LASER, el masaje y la compresión, representan un conjunto formidable de herramientas en manos de un profesional conocedor y experimentado. Usados con la técnica apropiada y en las circunstancias correctas, esas herramientas tienen el potencial para afectar significativamente el desenlace de un paciente. Aún así, muchos profesionales no maximizan los beneficios del uso de los agentes físicos y algunos producen únicamente beneficios pequeños, mientras que otros incluso deciden no emplearlos un su práctica profesional.

A pesar de que son ciertamente comunes y familiares para los profesionales de la rehabilitación, los agentes físicos son usados de manera inapropiada un porcentaje significativamente grande de las veces. Frecuentemente son usados con una razón equivocada, en un momento inoportuno, con parámetros inadecuados, o como sustitutos de tratamientos más adecuados. Estos errores a menudo conducen a una eficacia pobre, la cual, a su vez, hace que sea difícil justificar el uso de estos agentes a otros profesionales, pacientes y proveedores de seguros de salud.
Mi opinión coincide completamente con la del autor. En el corto tiempo que llevo moneando estos "aparatos" (como los llamo cariñosamente) y observando y tomando nota de cómo otros los usan, me quedo generalmente con la impresión de que no los estamos usando correctamente.

Francamente pienso que esta es una debilidad que tenemos los estudiantes y profesionales de nuestro medio (al parecer pasa lo mismo en otros países, según nos cuenta el autor) y que es necesario que nos adiestremos mejor en su uso. Y para eso considero que no hay otra ruta posible que la verdadera comprensión de la fisiología del cuerpo humano y de los efectos que pueden tener los agentes físicos en ella.

Próximamente publicaré información extraída del libro que contradice, con fundamento, muchas de las prácticas que se observan cotidianamente.

domingo, junio 29, 2008

¿Qué es la Terapia Física?

Desde que empecé a estudiar Terapia Física, he caído en la cuenta de que poca gente conoce qué mismo es lo que hace un terapeuta físico. En muchas conversaciones con amigos, familiares o conocidos, ha salido a la luz el tema de mi elección profesional, ya que a algunos les resulta llamativo el hecho de que se trata de mi segunda carrera, diametralmente opuesta a mi carrera anterior.

"Ahora estoy estudiando Terapia Física", les cuento. "Ah, ¡qué bien!", responden algunos. Casi invariablemente, más que de sus labios, de la expresión de su rostro capto la siguiente pregunta, "¿Y quésfff eso?".

Resulta, pues, que pocas personas de la población en general se imaginan qué hace un terapeuta físico; algunos tienen una idea y lo primero que les viene a la mente es que un terapeuta físico da masajes (lo que puede ser cierto en muchos casos, pero apenas es una fracción de lo que algunos de los profesionales de esta rama hacen). Incluso otras personas que trabajan en el ámbito de salud no tienen una idea clara del trabajo que realiza el terapeuta físico; hace apenas unos días una médica recién graduada me preguntó si en nuestro plan de estudios se cubre Anatomía y Fisiología ("¡Obviofff!", pensé, pero no se lo dije, claro está).

Diré, en términos sencillos, que un terapeuta físico es un profesional de la salud que emplea procedimientos y medios diseñados para maximizar la independencia de aquellos individuos con alguna función física que está disminuida. El terapeuta físico se enfoca en las secuelas que deja una enfermedad en una persona, para maximizar la capacidad de la persona para participar en sus actividades usuales; la resolución de la enfermedad en sí está en manos de otros profesionales (los médicos, por ejemplo). Debo añadir que los terapeutas físicos, a más de trabajar en el tratamiento de las enfermedades, pueden participar en la prevención de las mismas. En este rol, el terapeuta físico puede desempeñarse como educador de los individuos o como consultor en instituciones cuyos miembros estén en riesgo de adquirir alguna enfermedad que comprometa sus capacidades físicas.

Un terapeuta físico trabaja generalmente junto a un médico (fisiatra, traumatólogo, neurólogo, neumólogo, entre otros) y puede escoger especializarse en rehabilitación traumatológica, ortopédica, cardiorespiratoria, neurológica, geriátrica, pediátrica y deportiva, entre otras opciones. Un hecho que distingue a los terapeutas físicos de los médicos es que los terapeutas físicos pasan más tiempo con los pacientes/clientes que los médicos; esto involucra, en ocasiones, el trabajo diario con el paciente/cliente, o con una frecuencia menor, de varias sesiones a la semana o al mes.

Las herramientas de un terapeuta físico son, en primer lugar, sus manos, ya que su trabajo involucra el contacto manual con el cuerpo del paciente, y requiere la destreza para ejecutar los tratamientos y la habilidad para detectar las deficiencias y las mejorías en la condición del paciente. El terapeuta físico también emplea otros medios e implementos, entre ellos los llamados agentes físicos (calor, frío, electricidad, ondas electromagnéticas, etc.), las órtesis y las prótesis, los dispositivos que ayudan a la ambulación del paciente (muletas, caminadoras, sillas de ruedas, etc.) y otros implementos que también esperarías encontrar en un gimnasio (pesas, máquinas, bandas elásticas, balones, etc.).

Un terapeuta físico puede trabajar en un ambiente hospitalario, en un consultorio privado (por su cuenta o asociado con otros terapeutas físicos o con médicos), en un gimnasio, complejo o club deportivo (amateur o profesional), o incluso en un spa (dando los aclamados masajes). Como se ve, son innumerables los campos de acción de un profesional de esta rama.

Espero que esta explicación contribuya de alguna forma para que los terapeutas físicos recibamos menos miradas raras de la gente que conversa con nosotros sobre nuestra profesión.