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lunes, agosto 17, 2009

La máquina para abductores no fortalece el glúteo medio

En prácticamente todos los gimnasios existe una máquina que sirve para "trabajar los abductores" de la cadera; seguro la has usado tú mismo, has indicado a un paciente que la use o al menos la has visto. En esta máquina, la persona se sienta y "abre las piernas" (abduce ambas caderas) contra resistencia, generalmente bilateralmente. Otra variante del ejercicio se puede hacer en el piso, con la persona en posición "en cuatro" (cuadrúpeda) y abduciendo unilateralmente una de sus caderas. Este último ejercicio se conoce como "el hidrante", ya que duplica el gesto que realiza un perro cuando se dispone a vaciar su vejiga sobre esta herramienta de trabajo de los bomberos.

Carol Oatis, en la primera edición del libro Kinesiology: The Mechanics and Pathomechanics of Human Movement, publicada en el año 2004 (en este blog te explico que ya existe la segunda edición del libro del año 2008), nos dice que el glúteo medio no es fortalecido cuando se emplea la máquina de abductores o el ejercicio denominado "el hidrante". En la página 688, Oatis explica lo siguiente (yo puse el énfasis en negrita y en cursiva):
La debilidad del glúteo medio produce desviaciones significativas en la marcha y puede estar asociada con molestias en la cadera y en la rodilla. Los ejercicios para fortalecer el glúteo medio son importantes y comúnmente prescritos. Un ejercicio recomendado para fortalecer el glúteo medio es el ejercicio "el hidrante", en el cual el individuo asume una posición cuadrúpeda y eleva una extremidad inferior con la cadera flexionada y abducida. Otro ejercicio común usa una máquina con pesas en la cual el sujeto se sienta y abduce la cadera contra resistencia. Ambos ejercicios requieren que el individuo abduzca la cadera cuando la cadera está flexionada. Sin embargo, la evidencia demuestra que el glúteo medio es incapaz de [producir] abducción de la cadera con la cadera flexionada. El sujeto con mayor probabilidad está usando el glúteo mayor y el tensor de la fascia lata para abducir la cadera. Los individuos que desean fortalecer el glúteo medio específicamente deben abducir la cadera con la cadera extendida para asegurar el reclutamiento del glúteo medio. Estos datos demuestran cómo un entendimiento profundo de la acción de un músculo es esencial para prescribir un régimen apropiado de ejercicios.
A esto último que dice Oatis sobre la importancia de conocer la anatomía funcional de los músculos "para prescribir un régimen apropiado de ejercicios", yo agregaría que un conocimiento completo de anatomía funcional también nos ayudaría a saber qué máquinas e implementos compramos para nuestro consultorio o gimnasio, de tal forma que invirtamos bien nuestro (a veces escaso) capital y espacio físico.

Así que ahora ya sabes: te toca buscar otros ejercicios si lo que te propones es fortalecer específicamente el glúteo medio. Y también nos toca a todos los terapeutas físicos aprender bien la anatomía funcional y la biomecánica, ya que el ejercicio terapéutico no tiene sentido sin ese conocimiento, como dijera yo en este blog hace varios meses.

sábado, mayo 02, 2009

El diafragma y la maniobra de Valsalva

En clase se discutió acerca del rol del diafragma y de los músculos de la pared abdominal en la maniobra de Valsalva. Había quienes sostenían que el diafragma se activa durante la maniobra de Valsalva, mientras otros decían que el diafragma no se activa ya que, para incrementar la presión intraabdominal, basta la contracción de los músculos de la pared abdominal, complementada por la presión ejercida por el aire que se retiene en los pulmones durante la maniobra (y que fue inspirado previamente mediante la acción del diafragma y de otros músculos). Para intentar resolver este conflicto, veamos qué nos dicen algunos autores.

Kisner y Colby (2007), en el contexto de los efectos de la ventilación en la postura y en la estabilidad de la columna vertebral, dicen lo siguiente (página 392):
Durante la maniobra de Valsalva, la contracción de los músculos TrA [transverso abdominal], OI [oblicuo interno] y OE [oblicuo externo] incrementa la presión intraabdominal. La contracción del TrA por sí solo empuja los contenidos abdominales hacia arriba contra el diafragma; por lo tanto, para completar la cámara cerrada, el diafragma y los músculos del fondo pélvico se contraen en sincronía con el TrA. [...]
Oatis (2004) también dice algo sobre los músculos que se contraen durante la maniobra de Valsalva (página 528):
La maniobra de Valsalva es la elevación sostenida y simultánea de las presiones torácica y abdominal, y es una respuesta natural durante contracciones musculares vigorosas tales como el levantamiento de un peso grande o la defecación. Es realizada al final de la inspiración manteniendo la respiración y contrayendo los músculos abdominales. Al final de la inspiración, el diafragma está contraído, lo que incrementa la presión abdominal. La contracción simultánea de los músculos de la pared abdominal incrementa aún más la presión abdominal. Al mismo tiempo, la presión torácica es alta debido a que el aire llena la cavidad torácica, y la vía aérea está cerrada. [...]
Christian y Donachy (2004) explican que los músculos del fondo pélvico también se contraen durante una maniobra de Valsalva en respuesta a la contracción del diafragma y el cierre de la glotis (página 630 del libro de Oatis), ratificando lo que manifestaban Kisner y Colby.

En conclusión, según los libros consultados, la maniobra de Valsalva requiere la contracción del diafragma, al igual que aquella de los músculos de la pared abdominal y de los músculos del fondo pélvico.

Bibliografía

Christian, E., & Donachy, J. (2004). Mechanics and pathomechanics of muscle activity in the pelvis. En C. Oatis (Eds.), Kinesiology: The mechanics and pathomechanics of human movement (pp. 628-650). Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins.

Kisner, C., & Colby, L.A. (2007). Therapeutic exercise: Foundations and techniques (5ta. ed.). Philadelphia: F.A. Davis Company.

Oatis, C. (2004). Mechanics and pathomechanics of the muscles of the thoracic spine. En C. Oatis (Eds.), Kinesiology: The mechanics and pathomechanics of human movement (pp. 515-531). Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins.

sábado, noviembre 08, 2008

¿Ejercicio terapéutico sin Biomecánica?

Ya he dicho (aquí y allá) que yo opino que la Biomecánica es uno de los pilares de la Terapia Física, y que por tanto los terapeutas físicos deberíamos dominarla.

Algunos profesores de la universidad y otros tantos tutores en los sitios de práctica me han contado que ellos no estudiaron Biomecánica en la universidad, y algunos de ellos han reconocido que esta es una deficiencia que tienen los profesionales de su generación. Apenas unos pocos días atrás tuve una conversación muy interesante con el tutor en el nuevo sitio de práctica al que estoy yendo, justamente sobre esto. El tutor concidía conmigo al decirme que considera que muchas intervenciones que empleamos los terapeutas físicos (el ejercio terapéutico, por ejemplo) no tienen sentido si no entendemos qué está ocurriendo, y qué debería ocurrir, en el cuerpo desde un punto de vista mecánico.

Lamentablemente, como he dicho múltiples veces en el pasado (particularmente aquí y allá), en nuestra formación todavía predominan el "hacer lo que veo que otros hacen" y el "creerme lo que otros me dicen". Si las personas de las que estoy aprendiendo emplean algún ejercicio terapéutico, pero desconocen la biomecánica subyacente, entonces yo también corro el riesgo de intervenir de una forma subóptima, o plenamente inadecuada, cuando sea responsable de asistir a un paciente/cliente. Si el ejercicio terapéutico es una de las intervenciones que los terapeutas físicos empleamos con mayor frecuencia en la práctica cotidiana, entonces se me ocurre que los estudiantes y profesionales no tenemos otra opción que saberlo utilizar apropiadamente, y para eso deberíamos empezar por empeñarnos en conocer la Biomecánica al derecho y al revés.

A ratos me vienen las ganas de dejar absolutamente todo a un lado y aprenderme de memoria las 900 páginas del libro de Kinesiología de Oatis; lo he leído varias veces, pero todavía siento que la mayor parte de las cosas no se han asentado en mi mente como para que pueda aprovecharlas en la práctica diaria. Tú qué dices, ¿valdrá la pena arriesgarse a sacar unos cuantos ceros en las pruebas de este semestre por concentrarse en estudiar Biomecánica día y noche? ¿Crees que se puede pensar en el ejercicio terapéutico sin conocer la Biomecánica? Yendo más allá, ¿consideras que se puede pensar en la rehabilitación física sin entender la Biomecánica?

Francamente, yo opino que un conocimiento profundo de la Biomecánica podría ser uno de los rasgos característicos de la nueva generación de terapeutas físicos del Ecuador.

jueves, noviembre 06, 2008

Bibliografía para Terapia Física: Lippincott Williams and Wilkins

Ya te mencioné bibliografía publicada por Elsevier y F.A. Davis para los terapeutas físicos. Hoy te doy una lista de libros publicados por Lippincott Williams and Wilkins (LWW).

Entre ellos encontrarás el libro sobre control motor de Shumway-Cook y Woollacott, un libro que debería ser lectura requerida para todos los estudiantes y profesionales interesados en la rehabilitación neurológica. También encontrarás el fabuloso libro de kinesiología de Oatis, el de agentes físicos de Knight y Draper, y el de "athletic training" de Anderson, Hall y Parr.

Todos tienen menos de tres años de antigüedad y también están disponibles en Mi Tienda.

Body Mechanics for Manual Therapists: A Functional Approach to Self-Care(Barbara Frye, 3ra ed., enero 2009)

Biomechanical Basis of Human Movement(Joseph Hamill, Kathleen M. Knutzen; 3ra ed., febrero 2008)

Kinesiology: The Mechanics and Pathomechanics of Human Movement(Carol A. Oatis; 2da ed., febrero 2008)

Manual of Musculoskeletal Medicine(Grant Cooper, Joseph E. Herrera; febrero 2008)

Foundations of Athletic Training: Prevention, Assessment, and Management(Marcia K. Anderson, Susan J. Hall, Gail P. Parr; 4ta ed., enero 2008)

Outcome-Based Massage: From Evidence to Practice(Carla-Krystin Andrade, Paul Clifford; 2da ed., enero 2008)

Pediatric Physical Therapy(Jan Stephen Tecklin; 4ta ed., octubre 2007)

Therapeutic Modalities: The Art and Science(Kenneth L. Knight, David O. Draper; septiembre 2007)

Motor Control: Translating Research into Clinical Practice(Anne Shumway-Cook, Marjorie Hines Woollacott; 3ra ed., julio 2006)

Rehabilitation of the Spine: A Practitioner's Manual(Craig Liebenson; 2da ed., marzo 2006)

lunes, noviembre 03, 2008

Biomecánica del complejo del hombro

Si te interesa la rehabilitación del complejo del hombro, lo primero que deberías hacer es conocer al derecho y al revés la biomecánica del complejo del hombro, para que sepas cómo este funciona normalmente y qué implicaciones tienen las disfunciones de sus componentes.

¿Cuántas articulaciones tiene el complejo del hombro? ¿Cómo se relacionan entre ellas? ¿Qué movimientos son posibles en cada una de ellas? ¿Cómo aportan los músculos del manguito rotator a la estabilidad de la articulación glenohumeral? ¿Por qué es el supraespinoso un músculo tan propenso a las lesiones? ¿Cómo funcionan las sinergias musculares durante los movimientos de la escápula?

¿Sabías que en la articulación glenohumeral no se cumple la regla convexo-cóncavo de Kaltenborn, que la escápula tiene movimientos de rotación interna y externa y también de inclinación anterior y posterior, que la forma de S que tiene la clavícula tiene implicaciones funcionales, y que la proporción 2:1 que normalmente se asume para el ritmo escápulotorácico (escápula-húmero) es una aproximación muy optimista?

Hoy te menciono dos archivos que aportan toda esa información. El primer archivo proviene del fabuloso libro de Kinesiología de Carol Oatis, y el segundo archivo pertenece al excelente libro titulado Joint Structure And Function: A Comprehensive Analysisde Pamela Levangie y Cynthia Norkin. Ambos archivos son de formato PDF (Adobe Reader) y son capítulos de ejemplo que se pueden obtener gratuitamente, como he mencionado anteriormente.

Me cuentas qué has descubierto con estas lecturas.

sábado, septiembre 27, 2008

Pronación y supinación en el tobillo y en el pie

Escribo esto hoy porque al sitio de práctica van muchos pacientes con problemas en el tobillo y pie, y en muchos de esos casos se indican ejercicios de dorsiflexión-plantiflexión y de inversión-eversión del pie. Yo había leído que el tobillo y el pie exhiben otros movimientos, sin embargo, esos movimientos normalmente no se discuten ni en las prácticas ni en clases, o sí se discuten pero de forma inconsistente.

Recurro nuevamente al libro de Kinesiología de Oatis para mencionar que el tobillo también tiene movimientos que han sido denominados como abducción y adducción, y pronación y supinación.

Oatis reconoce que "la terminología que se emplea para describir los movimientos del pie es confusa e inconsistente, pero que la consistencia está empezando a emerger en la literatura clínica y biomecánica." Oatis da las siguientes definiciones, que considera se están conviertiendo en la norma:
  • La dorsiflexión y la plantiflexión ocurren en el plano sagital en torno a un eje medial-lateral.
  • La eversión y la inversión ocurren en el plano frontal en torno al eje longitudinal del pie, el cual yace dentro del segundo metatarsiano del pie.
  • La abducción y la adducción ocurren en el plano transverso en torno a un eje longitudinal que atraviesa la pierna, típicamente descrito como paralelo al eje longitudinal de la tibia.
Oatis dice que "a pesar de que los movimientos del tobillo y pie han sido definidos operacionalmente por movimientos que están dentro de los planos cardinales del cuerpo [esto es, los planos sagital, frontal y transverso], los movimientos reales del tobillo y del pie ocurren en torno a ejes que yacen oblicuos a los ejes cardinales. Consecuentemente, estas articulaciones exhiben movimientos que ocurren fuera de los planos cardinales del cuerpo pero que pasan a través de los tres planos cardinales. Como resultado de esto, los movimientos del pie son descritos como movimientos triplanares".

"Dado que los movimientos del pie son triplanares, pueden ser descritos como la suma de movimientos individuales en los tres planos, incluso si estos movimientos no pueden ocurrir independientemente", agrega la autora.

Estos movimientos triplanares, según Oatis, son la pronación y la supinación, y son definidos por la autora de la siguiente forma:
  • Pronación: dorsiflexión, eversión y abducción combinadas
  • Supinación: plantiflexión, inversión y adducción combinadas
Más adelante en el libro, Oatis da una explicación detallada de los movimientos del tobillo y pie que no voy a reproducir aquí. Solamente agregaré que Oatis argumenta que "a pesar de que el tobillo es considerado una articulación en bisagra clásica, su movimiento es considerablemente más complejo". La autora también reconoce que el movimiento del tobillo, a pesar de producirse en forma combinada ya sea como pronación o como supinación, "ocurre muy próximo al plano sagital y, por tanto, el movimiento del tobillo consiste mayormente de dorsiflexión y plantiflexión".

domingo, septiembre 21, 2008

Biomecánica del músculo esquelético

Ya te he dicho antes que pienso que la biomecánica es un componente elemental de la Terapia Física. Ayer te hablé sobre los ejercicios "isotónicos", mencionando que el término "isotónico" es inapropiado debido a que, a pesar de que la resistencia aplicada al movimiento pueda ser constante, el músculo no ejerce una "tensión constante" a lo largo del arco de movimiento cuando emplea contracciones concéntricas o excéntricas.

Hoy quiero compartir contigo un archivo que habla sobre la biomecánica del músculo esquelético. Entre otras cosas, en ese archivo encontrarás los fundamentos para comprender por qué "isotónico" es un término inapropiado, ya que explica la relación que existe entre la capacidad de producción de fuerza de un músculo y:
  • El tamaño y la arquitectura del músculo
  • La longitud instantánea del músculo
  • El brazo de momento del músculo
  • La velocidad de contracción del músculo
  • El nivel de reclutamiento de unidades motrices dentro del músculo
  • Los tipos de las fibras musculares que componen el músculo
Sin entender por lo menos estos conceptos, ¿cómo cree uno que sabe lo que está haciendo cuando utiliza ejercicio terapéutico con un cliente?

El archivo, titulado "Biomechanics of Skeletal Muscle" (PDF), es uno de los capítulos de ejemplo del libro de Kinesiología de Oatis (en este enlace encontrarás la dirección para acceder a otros capítulos de ejemplo).

domingo, julio 27, 2008

El disco intervertebral en la región cervical

Yo no recuerdo que la información que sigue haya sido expuesta alguna vez en clase. El disco intervertebral en la región cervical de la columna vertebral ha sido presentado en varias ocasiones en diferentes materias, y, hasta donde recuerdo, siempre se ha dicho que su composición es igual a la del disco intervertebral en la región lumbar.

Susan R. Mercer [2004], por otro lado, sostiene que la forma y función del disco intervertebral cervical son diferentes a aquellas del disco intervertebral lumbar. Según Mercer, en el adulto, el anillo fibroso del disco intervertebral cervical rodea a un núcleo fibrocartilaginoso, en lugar de ser un anillo fibroso que encierra a un núcleo gelatinoso, como en el caso de los discos intervertebrales lumbares. En el disco intervertebral cervical, el anillo fibroso es grueso en su porción anterior, delgado en su parte posterior e inexistente en los aspectos laterales.

Adicionalmente, Mercer manifiesta que las hendiduras uncovertebrales son cortes que penetran el núcleo fibrocartilaginoso en mayor o menor grado, pudiendo llegar a seccionar los dos tercios posteriores del disco. Se trata de características normales de los discos intervertebrales cervicales que permiten que se produzca el movimiento acoplado de flexión lateral y rotación axial de las vértebras cervicales que está determinado por la geometría las articulaciones cigapofisarias.

La relevancia clínica de esto se manifiesta en el hecho de que, a diferencia de lo que ocurre en la región lumbar, un dolor discogénico en la región cervical no puede ser atribuido a fisuras posterolaterales del anillo fibroso, que ya en el disco intervertebral cervical no hay un anillo fibroso posterolateral. Por tanto, el dolor discogénico en la región cervical puede deberse a tensión o rupturas del anillo fibroso anterior (particularmente como consecuencia de una hiperextensión traumática), o a tensión en las porciones laterales (alares) del ligamento longitudinal posterior ocasionadas por una protrusión del disco intervertebral.


Bibliografía


Mercer, S. (2004). Structure and function of the bones and joints of the cervical spine. En Oatis, C. Kinesiology: The mechanics and pathomechanics of human movement (pp. 451-469). Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

lunes, julio 07, 2008

Regla convexo-cóncavo en la articulación glenohumeral

Según Kisner [2007] y Oatis [2008], varios estudios (publicados entre los años 1962 y 2004, y enumerados más adelante) han examinado el movimiento de translación de la cabeza humeral durante los movimientos de la articulación glenohumeral y han documentado que los movimientos que ocurren son diferentes a aquellos predichos por la regla "convexo-cóncavo".

Examinando aquella evidencia, Oatis expone que la cabeza humeral se desliza posteriormente durante la extensión y la rotación lateral de la articulación glenohumeral, y que se traslada anteriormente durante la abducción y la rotación medial. En contraste, la regla convexo-cóncavo sostiene que, por ejemplo, la cabeza humeral debería desplazarse inferiormente con la flexión y la abducción, y anteriormente con la rotación lateral. Oatis concluye que las mediciones directas realizadas por los estudios mencionados no respaldan la regla convexo-cóncavo, demostrando repetidamente que aquella regla no se puede aplicar a la articulación glenohumeral.

En su estudio, Hsu propone que esta contradicción puede ser el resultado de una puesta en tensión asimétrica de la cápsula articular durante el movimiento, lo que se traduce en que la traslación del hueso en movimiento sea opuesta a la dirección de la puesta en tensión de la cápsula.

Este tema causó un pequeño revuelo en clases, mientras se presentaba la teoría de la técnicas de movilización manual de Kaltenborn. Mis preguntas para aquellos con experiencia clínica, que hayan aplicado con éxito las técnicas de Kaltenborn en sus pacientes, serían: ¿Tiene relevancia clínica la información presentada hoy? ¿Importa (o no) en la práctica hacia dónde dicen los estudios que son los desplazamientos articulares normales en la articulación glenohumeral? ¿Modificarían su práctica utilizando esta información?


Bibliografía

Oatis, C. (2008). Kinesiology – The Mechanics and Pathomechanics of Human Movement (2da ed.). Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

Kisner, C. & Colby L.A. (2007). Therapeutic Exercise - Foundations and Techniques (5ta ed.). Philadelphia: F.A.Davis Company.


Estudios referidos por la bibliografía

Graichen H, Stammberger T, Bonel H, et al.: Glenohumeral translation during active and passive elevation of the shoulder — a 3D open-MRI study. Journal of Biomechanics, 2000, Volume 33, Issue 5, 609–613.

Harryman DT, Sidles JA, Clark JM, et al.: Translation of the humeral head on the glenoid with passive glenohumeral motion. The Journal of Bone and Joint Surgery, 1990, Vol 72, Issue 9, 1334-1343.

Howell SM, Galinat BJ, Renzi AJ, Marone PJ: Normal and abnormal mechanics of the glenohumeral joint in the horizontal plane. The Journal of Bone and Joint Surgery, 1988, Vol 70, Issue 2, 227-232.

Hsu AT, Hedman T, Chang JH, et al.: Changes in Abduction and Rotation Range of Motion in Response to Simulated Dorsal and Ventral Translational Mobilization of the Glenohumeral Joint. Physical Therapy, June 2002, Vol. 82, No. 6, 544-556.

Itoi E, Motzkin N, Morrey B, et al.: Contribution of Axial Arm Rotation to Humeral Head Translation. The American Journal of Sports Medicine, 1994, 22:499-503.

Moore SM, Musahl V, McMahon PJ, Debski RE: Multidirectional kinematics of the glenohumeral joint during simulated simple translation tests: impact on clinical diagnoses. Journal of Orthopedic Research, 2004; 22: 889–894.

Moseley HF, Övergaard B.: The Anterior Capsular Mechanism in Recurrent Anterior Dislocation of the Shoulder. The Journal of Bone & Joint Surgery, 1962, Vol 44B, 913-927.

Novotny J.: Modeling the stability of the human glenohumeral joint during external rotation. Journal of Biomechanics, 2000, Volume 33, Issue 3, 345-354.

Soslowsky L., Malicky D., Blasier R.: Active and passive factors in inferior glenohumeral stabilization: A biomechanical model. Journal of Shoulder and Elbow Surgery, 1997, Volume 6, Issue 4, 371-379.

miércoles, julio 02, 2008

El vasto medial y los últimos 15º de extensión de la rodilla

Es muy común escuchar que el vasto medial "hace" los últimos 15º grados de extensión de la rodilla, y que eso justifica los intentos de emplear ejercicios diseñados para fortalecer aisladamente esa porción del cuádriceps.

Hace unos días recibí un mensaje de e-mail, como siempre muy interesante, de una de mis profesoras favoritas (recuerda eso último cuando califiques mis pruebas el semestre que viene... jejeje), en respuesta al ejemplo que mencioné en mi review del libro de Oatis, "El músculo vasto medial (interno) no es el único responsable de los últimos 15º de extensión de la rodilla".

La profesora ratifica que, en la actualidad, los estudios demuestran que el músculo cuádriceps en su totalidad está activo durante todo el rango de extensión de la rodilla, pero resalta la importancia que actualmente se le da al vasto medial por tratarse de la porción del cuádriceps cuya participación adecuada contrarrestaría los desequilibrios musculares y estructurales que producen un tracking anormal de la rótula. Según la profesora, si se enfatizan los últimos 15º de extensión de rodilla se lo hace con el objetivo de minimizar el roce del ángulo superior externo de la rótula con la porción de la superficie articular femoral contrapuesta, y no con el propósito de fortalecer aisladamente al vasto medial.

Veamos qué dice la relativamente nueva primera edición (2004) del libro de Oatis (como mencioné anteriormente, en el 2008 salió la segunda edición), acerca de precisamente este asunto. Lo que sigue es un resumen que preparé y no una transcripción literal del texto:

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Las acciones del vasto medial reportadas por la literatura son la extensión de la rodilla y la estabilización de la rótula durante la extensión de la rodilla.

El rol del vasto medial en la extensión de la rodilla fue en cierta época controversial. Sin embargo, los estudios de EMG han demostrado repetidamente que el vasto medial está activo, junto al resto de cabezas del cuádriceps, a lo largo de toda la extensión de la rodilla. El mito de que el vasto medial es responsable de los últimos 15º de extensión ha sido refutado convincentemente.

La segunda función importante del vasto medial es la estabilización de la rótula durante la extensión de la rodilla. Para esto se debe comprender que el recto femoral y el vasto intermedio halan a la rótula proximal y lateralmente debido a que están localizados centralmente sobre el fémur, y que éste se desvía lateralmente en relación con la tibia. Adicionalmente, el vasto lateral hala la rótula lateralmente en relación con el fémur mientras que el tendón rotuliano lo hace distalmente. La adición de estas fuerzas resulta en que la rótula sea halada lateralmente.

Tres mecanismos se oponen a esta desviación lateral de la rótula. Una de las protecciones está dada por la superficie expandida del cóndilo lateral de la rodilla, que representa una barrera al desplazamiento lateral de la rótula. Otro mecanismo es la resistencia pasiva ofrecida por el retináculo extensor medial. Por último, una protección dinámica es otorgada por el vasto medial, particularmente su porción oblicua, que se inserta directamente en la rótula y estabiliza las fuerzas ejercidas por los demás músculos del grupo del cuádriceps.

Acerca de la práctica común de intentar fortalecer el vasto medial para aliviar el dolor de rodilla debido a un tracking anormal de la rótula, la mejor evidencia científica disponible al momento sugiere que el fortalecimiento generalizado del cuádriceps es el régimen más efectivo para aliviar el dolor de rodilla, superando al tratamiento mediante la estimulación eléctrica del vasto medial (cuyos efectos desaparecen cuando el tratamiento termina) y a los intentos de reclutar selectivamente al vasto medial mediante ejercicios en posiciones o velocidades determinadas de la rodilla (intentos que son, en el mejor de los casos, confusos e inconsistentes).

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Como la profesora me dijo en su mensaje, este asunto se presta para la discusión. Yo, considerando lo que dice Oatis, no me empeñaría en buscar ejercicios que fortalezcan aisladamente el vasto medial. ¿Alguien puede decir algo diferente?

domingo, junio 29, 2008

Fabuloso libro de Kinesiología

El libro Kinesiology - The Mechanics and Pathomechanics of Human Movement, de Carol Oatis, Ph. D., fue el primer libro relacionado con la terapia física que tuve en mis manos, incluso antes de siquiera considerar esa como una opción profesional. Me dio curiosidad por saber de qué se trataba eso de la Kinesiología, un término recurrente en mi material de lectura de ese entonces, y por tanto, arriesgándome un poco, decidí adquirir el libro.

La verdad es que no le pude dar mucho uso al libro hasta que, ya en la universidad, empecé a estudiar la materia Anatomía Funcional y posteriormente Biomecánica. Ahora, con un poco más de criterio, no puedo concluir otra cosa que no sea, "¡Caramba, qué libro tan increíble! ¡Excelente inversión!"

El libro empieza con una discusión sobre conceptos generales de Biomecánica, para pasar a capítulos dedicados a la biomecánica de los tejidos (hueso, músculo esquelético, cartílago, tendones y ligamentos) y de las articulaciones y, llegando a la parte talvez más interesante, a una presentación por regiones (complejo del hombro, codo, muñeca, mano, etc.), detallando en cada caso la mecánica normal y anormal de las articulaciones y músculos, y planteando cálculos simplificados de las fuerzas involucradas en el movimiento. Una característica útil son los cuadros de "Relevancia Clínica" (Clinical Relevance), regados por todo el texto, que comentan cómo el conocimiento de un aspecto determinado de región en particular tiene trascendencia en la práctica clínica. En muchas ocasiones, estos cuadros, y la ampliación en el texto principal, parecen sacados del programa de televisión Myth Busters. Mencionando solo dos ejemplos de cómo este libro presenta evidencia que contradice la (des)información que corre de boca en boca:

  • El músculo vasto medial (interno) no es el único responsable de los últimos 15º de extensión de la rodilla (más sobre esto aquí).
  • La articulación glenohumeral no sigue la regla "convexa" en la que se sustentan las técnicas de manipulación de Kaltenborn (más sobre esto en el futuro).

Con el lanzamiento de la segunda edición hace pocos meses, siento que prácticamente estoy en la obligación de recomendar el libro a mis colegas, sean éstos estudiantes jóvenes que estén iniciando sus estudios o profesionales que quieran actualizar sus conocimientos de Kinesiología y Biomecánica. Con dificultad encontrarán un libro introductorio que sea mejor escrito (en cuanto a la claridad de las explicaciones, y de las ilustraciones y sus descripciones) y tan completo como éste.

Puedes encontrar más información sobre la segunda edición del libro, en esta dirección. En esa página encontrarás la tabla de contenidos del libro y tres capítulos de ejemplo, para que tengas una idea de la calidad del libro. Si te interesa comprarlo, sigue este enlace a Amazon.com.