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miércoles, noviembre 03, 2010

Pomadas calientes y ciencias básicas (Parte II)

A pesar de que en la primera parte yo expresé mis dudas específicamente en torno al uso de las "pomadas calientes" como un agente físico de termoterapia (esto es, como una sustancia que se emplea para aplicar calor al cuerpo con fines terapéuticos), y nada dije sobre la utilidad de estas pomadas para aliviar el dolor, pienso que es conveniente hablar sobre esto último en esta oportunidad, para complementar lo dicho anteriormente y también para evitar malentendidos.

Otro libro de agentes físicos, titulado Therapeutic Modalities for Musculoskeletal Injuries(Craig Denegar, Ethan Saliba, Susan Saliba; 3ra. ed., 2009), presenta información que refuerza lo dicho en la primera parte. En la página 123, el libro plantea los siguientes puntos sobre los contrairritantes tópicos (las pomadas que contienen mentol son un ejemplo de estos productos):
  • Los contrairritantes tópicos no se pueden clasificar como agentes físicos.
  • Aunque la aplicación de estas pomadas produce una sensación de calor, no genera cambios clínicamente significativos en la temperatura tisular.
  • La falta de una respuesta térmica no significa que estos productos sean inútiles. Por mecanismos anatómicos y fisiológicos que tienen que ver con la sensación y percepción del dolor (y que requieren una exploración detallada que no duplicaré aquí), estos productos sí pueden producir efectos analgésicos favorables.
  • Algunos productos que se aplican tópicamente y que contienen salicilatos y drugas antiinflamatorias no esteroides han demostrado efectividad y seguridad en el alivio del dolor agudo.
Concluyendo, al lector quiero confesarle que un punto en particular fue la fuerza principal que me impulsó a escribir estas dos entradas sobre las "pomadas calientes", un punto que está relacionado con algo que un compañero me dijo durante una discusión sobre las intervenciones de terapia fisica en general, y que yo considero una postura francamente contraproducente (y, lamentablemente, generalizada) para cualquiera que aspira a responsabilizarse por la salud de otras personas:
Por ejemplo, a mí no me interesa conocer cómo funciona el ultrasonido, sino únicamente cómo se usa.
Ejemplos como este asunto de las "pomadas calientes" demuestran que apenas un poco de curiosidad, sumado a un poco de tiempo dedicado a preguntarse cómo la ciencia puede ayudarnos a entender cómo funcionan las cosas (o cómo no pueden hacerlo), nos permite desenterrar creencias enraizadas profundamente, sobre las cuales nadie se cuestiona y todos asumen como ciertas. El ineludible rol de los terapeutas físicos, como profesionales de la salud (esto es, personas a quienes nuestros pacientes acuden y en quienes ellos confían el cuidado de su salud), es "conocer y entender, no solo hacer".

lunes, julio 14, 2008

Los agentes físicos y su empleo

Mark A. Merrick, en el libro Scientific Foundations and Principles of Practice in Musculoskeletal Rehabilitation(Magee, Zachazewski y Quillen, 2007), manifiesta lo siguiente:
Los agentes físicos, incluyendo el frío, el calor, el sonido, la luz, la diatermia, las corrientes eléctricas, el LASER, el masaje y la compresión, representan un conjunto formidable de herramientas en manos de un profesional conocedor y experimentado. Usados con la técnica apropiada y en las circunstancias correctas, esas herramientas tienen el potencial para afectar significativamente el desenlace de un paciente. Aún así, muchos profesionales no maximizan los beneficios del uso de los agentes físicos y algunos producen únicamente beneficios pequeños, mientras que otros incluso deciden no emplearlos un su práctica profesional.

A pesar de que son ciertamente comunes y familiares para los profesionales de la rehabilitación, los agentes físicos son usados de manera inapropiada un porcentaje significativamente grande de las veces. Frecuentemente son usados con una razón equivocada, en un momento inoportuno, con parámetros inadecuados, o como sustitutos de tratamientos más adecuados. Estos errores a menudo conducen a una eficacia pobre, la cual, a su vez, hace que sea difícil justificar el uso de estos agentes a otros profesionales, pacientes y proveedores de seguros de salud.
Mi opinión coincide completamente con la del autor. En el corto tiempo que llevo moneando estos "aparatos" (como los llamo cariñosamente) y observando y tomando nota de cómo otros los usan, me quedo generalmente con la impresión de que no los estamos usando correctamente.

Francamente pienso que esta es una debilidad que tenemos los estudiantes y profesionales de nuestro medio (al parecer pasa lo mismo en otros países, según nos cuenta el autor) y que es necesario que nos adiestremos mejor en su uso. Y para eso considero que no hay otra ruta posible que la verdadera comprensión de la fisiología del cuerpo humano y de los efectos que pueden tener los agentes físicos en ella.

Próximamente publicaré información extraída del libro que contradice, con fundamento, muchas de las prácticas que se observan cotidianamente.