Desde que tomé mi primera clase de terapia física, hace más de cinco años, pero principalmente desde que arranqué con este blog, hace casi tres, mi opinión personal ha sido que los terapeutas físicos deben restarle tiempo a la aplicación de pomadas "calientes", masajes y ultrasonido, y dedicarlo en su lugar al estudio de la "teoría" de la terapia física. Es decir, mi opinión es que la nueva generación de terapeutas físicos debe reorientar totalmente su formación y su labor, de tal forma que el hacer lo que visto o lo que me han dicho pierda su sitio definitivamente ante el evaluar y pensar por qué hago lo que hago en primer lugar; para lograr esto, considero que la terapia física debe utilizar a la teoría como su asiento. En otras palabras, la terapia física, desde mi punto de vista, debe iniciar su migración --hasta hoy postergada pero absolutamente necesaria-- de lo técnico a lo profesional, y la teoría es la nave que debe abordar para llegar a su destino.
No han faltado comentarios verbales y escritos que me cuestionan y me critican por mi concentrado empeño en la teoría. Sin embargo, nadie ha conseguido, hasta hoy, lograr que yo cambie de parecer: se requiere una gran dosis de teoría para revitalizar y rejuvenecer a la terapia física. ¿Cómo es que, al parecer, casi nadie ha considerado este tratamiento?
Así como un vehículo cuyo volante está trabado en un solo sentido requiere un fuerte giro en el sentido contrario para centrarse, o una balanza inclinada totalmente hacia un lado necesita un gran contrapeso para nivelarse, mi marcado énfasis en la teoría busca alterar el rumbo que se ha mantenido durante décadas en la práctica de la terapia física en nuestro país, práctica que ha estado basada casi enteramente en el criterio personal y frecuentemente desvinculada de la ciencia y la evidencia, una labor que aún tiene más similitudes con una artesanía que con una ciencia aplicada. Con este objetivo en mente, es claro que un leve empujón (un pequeño giro, un liviano contrapeso) no lograría absolutamente nada.
He exprimido mi cerebro intentando encontrar el sentido de lo que se hace en la terapia física, pero no lo he conseguido; cómo las cosas han permanecido inalteradas por décadas incluso ante la emergencia de toneladas de información nueva que nos urge a reconsiderar lo que hacemos, continúa siendo desconcertante para mí. Simultáneamente, buscar el fundamento que siento que hace falta a esta profesión me significa diariamente un gran y --generalmente-- solitario esfuerzo, y la verdad es que aún estoy muy lejos de donde quiero estar. Sin embargo, la alternativa, seguir la corriente, representa una posibilidad que, aunque muy seductora, cómoda y fácil, sería una gran traición para conmigo mismo (y para la gente a la que pretendo algún día servir). La teoría es la boya que me mantiene a flote al ir contracorriente.
¿Alguien por ahí comparte mis sentimientos sobre esto?
Mostrando entradas con la etiqueta Terapia Física. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Terapia Física. Mostrar todas las entradas
miércoles, mayo 25, 2011
domingo, mayo 15, 2011
Luis Antonio Valencia y la importancia de la Terapia Física
Luis Antonio "El Toño" Valencia es uno de los mejores jugadores ecuatorianos de fútbol de todos los tiempos. Su habilidad, fuerza, velocidad y garra le han permitido ganarse el reconocimiento de los aficionados y de la prensa de todo el mundo. En 2010, su brillante y prometedora partipación en el Manchester United fue interrumpida abruptamente por una lesión muy grave que lo alejó de las canchas por alrededor de seis meses. Tras su recuperación y su reciente reintegración progresiva al juego profesional, Valencia ha desempeñado un rol importante en la consecución del campeonato del Manchester United en la liga inglesa.
En la reciente entrevista que verás a continuación, Luis Antonio Valencia narra la historia de su lesión y el proceso que le condujo a su recuperación. Lo que quisiera destacar de este video es la explicación que el Toño Valencia efectúa sobre sus vivencias durante el proceso, una experiencia de angustia, dolor, esfuerzo y esperanza que es compartida por toda persona cuya vida cotidiana ha sido alterada significativamente por una lesión. El apoyo de su familia y de sus compañeros fueron vitales durante el proceso, cuenta Valencia, pero, cómo él mismo lo dice repetidamente, el trabajo de su equipo médico, pero particularmente de su fisioterapeuta (su "fisio"), fue transcendental.
Los ecuatorianos estamos orgullosos de Valencia y contentos por su retorno a las canchas, y le deseamos una larga y exitosa carrera en el fútbol internacional. En lo personal, este video ha conseguido ampliar grandemente mi noción de la importante influencia que los terapeutas físicos podemos tener en la vida de las personas; una posibilidad, y a la vez un privilegio, que acarrea muchísima responsabilidad profesional.
En la reciente entrevista que verás a continuación, Luis Antonio Valencia narra la historia de su lesión y el proceso que le condujo a su recuperación. Lo que quisiera destacar de este video es la explicación que el Toño Valencia efectúa sobre sus vivencias durante el proceso, una experiencia de angustia, dolor, esfuerzo y esperanza que es compartida por toda persona cuya vida cotidiana ha sido alterada significativamente por una lesión. El apoyo de su familia y de sus compañeros fueron vitales durante el proceso, cuenta Valencia, pero, cómo él mismo lo dice repetidamente, el trabajo de su equipo médico, pero particularmente de su fisioterapeuta (su "fisio"), fue transcendental.
Los ecuatorianos estamos orgullosos de Valencia y contentos por su retorno a las canchas, y le deseamos una larga y exitosa carrera en el fútbol internacional. En lo personal, este video ha conseguido ampliar grandemente mi noción de la importante influencia que los terapeutas físicos podemos tener en la vida de las personas; una posibilidad, y a la vez un privilegio, que acarrea muchísima responsabilidad profesional.
martes, octubre 19, 2010
La Terapia Física, una de las mejores carreras en E.U.A. (Parte III)
CNNMoney.com ha escogido nuevamente a la terapia física como una de las mejores carreras en Estados Unidos de América en el año 2010 (acá y allá reporto lo que CNNMoney.com y otros dijeron en el 2009). Para este año, la terapia física asciende al cuarto puesto; en el 2009 estaba en una --también honorable-- séptima ubicación.
En la página que describe a la terapia fisica, CNNMoney.com menciona el salario anual (en promedio USD75,000 para un terapeuta físico experimentado), el crecimiento esperado en los próximos 10 años (30%) y las calificaciones de "calidad de vida" de los terapeutas físicos (la satisfacción personal, el crecimiento futuro y el aporte a la sociedad se llevan todos una "A").
Curiosamente, entre las 10 mejores carreras (aquí la lista de las 100 primeras), dos tienen que ver con la tecnología de la información y tres con el cuidado de la salud; la arquitectura de software se lleva el primer puesto de la clasificación general. El resumen por "sector" (o "industria") muestra las mismas tendencias: combinadas, la tecnología de la información (information technology) y el cuidado de la salud (health care) se llevan una gran tajada de todos los puestos (se podría decir que, si viviera en E.U.A., yo estaría "medio bien" perfilado con mis dos profesiones). En orden de mejores salarios, los médicos siguen al tope de las listas, ubicándose en los seis primeros lugares; sin embargo, la primera de las especialidades médicas incluidas aparece recién en el puesto 25 de la clasificación general (otras aparecen en los puestos 29, 34, 65, 78 y 100).
En la página que describe a la terapia fisica, CNNMoney.com menciona el salario anual (en promedio USD75,000 para un terapeuta físico experimentado), el crecimiento esperado en los próximos 10 años (30%) y las calificaciones de "calidad de vida" de los terapeutas físicos (la satisfacción personal, el crecimiento futuro y el aporte a la sociedad se llevan todos una "A").
Curiosamente, entre las 10 mejores carreras (aquí la lista de las 100 primeras), dos tienen que ver con la tecnología de la información y tres con el cuidado de la salud; la arquitectura de software se lleva el primer puesto de la clasificación general. El resumen por "sector" (o "industria") muestra las mismas tendencias: combinadas, la tecnología de la información (information technology) y el cuidado de la salud (health care) se llevan una gran tajada de todos los puestos (se podría decir que, si viviera en E.U.A., yo estaría "medio bien" perfilado con mis dos profesiones). En orden de mejores salarios, los médicos siguen al tope de las listas, ubicándose en los seis primeros lugares; sin embargo, la primera de las especialidades médicas incluidas aparece recién en el puesto 25 de la clasificación general (otras aparecen en los puestos 29, 34, 65, 78 y 100).
viernes, octubre 01, 2010
¿Ser un profesional o ser un técnico?
El siguiente texto que encontré en el libro Therapeutic Exercise for Musculoskeletal Injuries
(Peggy Houglum; 3ra. ed, 2010) refuerza el principal punto que he intentado exponer en este blog: El terapeuta físico, como profesional de la salud, debe conocer y entender, no solo hacer. Como señal de la importancia que quiere otorga a esta noción, la autora expresa lo siguiente en la primerísima página de su libro (la cual puedes ojear en Google Books, o bien conseguir el libro completo en su versión impresa en Amazon o su versión electrónica en Human Kinetics):
(* Según Wikipedia, Diane Ravitch es una figura en el campo de la educación en Estados Unidos de América. La frase que menciona la cita que hago hoy se puede encontrar en este artículo de la revista TIME, entre otros lugares.)
Qué, por qué, cuándo, cómo, dónde y quién son preguntas que se formulan frecuentemente en la medicina. Conocer sus respuestas no siempre es fácil o incluso posible. Entenderlas puede ser aún más difícil. Intentar conocer y entender las respuestas, sin embargo, es la meta de los profesionales del cuidado de la salud. Conocer y entender estos cómo, por qué, cuándo, cómo, dónde y quién del cuidado de la salud define las diferencias entre técnicos y profesionales.Como he intentado demostrar en este blog, el conocimiento que existe en el campo de la terapia física es vasto; aunque encontrarlo es cada vez más fácil, conocerlo y entenderlo puede ser difícil, como nos dice la autora, pero es algo en lo que todo profesional debe empeñarse. En Ecuador, con el salto de la tecnología médica a la licenciatura como punto de entrada a la profesión, la nueva generación de terapeutas físicos debe identificar a esta noción como una de las fuerzas principales que impulsan este progreso.
Una cosa es meramente hacer algo y otra es entender por qué se hace algo. Para ser un verdadero profesional del cuidado de la salud, tú no solo debes saber cómo ejecutar las técnicas y destrezas que son parte de la profesión, sino aún más importante, tú debes tener el conocimiento para apreciar por qué una técnica o destreza es utilizada y entender el impacto de su aplicación. El desafío no consiste en poner un peso en un tobillo sino en entender por qué se lo hace, cuándo debe ser hecho y qué impacto tiene esta acción en el cuerpo. En un discurso impartido en 1985, Diane Ravitch* dijo, "La persona que sabe 'cómo' siempre tendrá un trabajo. La persona que sabe 'por qué' siempre será su jefe". El técnico sabe cómo; el profesional del cuidado de la salud sabe por qué. Un técnico puede aplicar la técnica, pero un profesional conoce, aprecia y entiende la técnica.
(* Según Wikipedia, Diane Ravitch es una figura en el campo de la educación en Estados Unidos de América. La frase que menciona la cita que hago hoy se puede encontrar en este artículo de la revista TIME, entre otros lugares.)
domingo, agosto 29, 2010
Cuerpos desnudos
Durante las clases en la universidad, en ocasiones convenía que los estudiantes nos quitemos la ropa durante ejercicios como el examen físico, la observación de la postura o la práctica de alguna técnica. El recelo de todos nosotros para desnudarnos frente al resto de compañeros era palpable, particularmente en el caso de las mujeres. Yo tuve que mostrar mi humanidad en varias ocasiones* --en una de ellas no tenía puesto nada más que el calzoncillo frente a veinte personas, durante un lapso que, dadas las condiciones, me pareció bastante extendido--, y puedo atestiguar que se trata de una situación ciertamente incómoda.
En las prácticas en hospitales, en muchísimas ocasiones vi pacientes --varones y mujeres de todas las edades-- parcial o totalmente desnudos. Algunos de ellos estaban en una condición de salud delicada y no tenían la posibilidad de exteriorizar su aceptación o rechazo a ser observados por ojos extraños; otras personas, a pesar de estar conscientes (pero aún así en una posición vulnerable o de dependencia), tampoco se expresaban en uno u otro sentido, posiblemente porque asumían que los estudiantes y profesionales de la salud deben observar sus cuerpos como parte de su trabajo, y que lo hacen con seriedad y con el objetivo de brindarles una atención adecuada. En una ocasión una paciente solicitó explícitamente ser atendida por mis compañeras mujeres, y que los estudiantes varones nos alejáramos de ella, algo que era absolutamente comprensible. Igualmente, no fueron raras las ocasiones en las que un paciente desnudo estaba expuesto a la mirada de decenas de personas, entre profesionales (médicos, enfermeras, terapeutas), estudiantes, trabajadores sociales, familiares y compañeros de habitación (y hasta los visitantes de estos últimos).
Como expresé anteriormente, deberíamos preguntarnos si los deseos, las necesidades y las aspiraciones del paciente deberían guiar las intervenciones de terapia física y tener más peso que la conveniencia del profesional. En este sentido, si para realizar alguna intervención de terapia física es necesario exponer alguna parte del cuerpo de una persona, se debería solicitar explicítamente su autorización (claro, siempre que esté en la capacidad de responder), y asimismo efectuar todos los procedimientos necesarios, por laboriosos que sean, para mantener cubiertas aquellas regiones sobre las cuales no sea necesario trabajar.
He visto libros sobre masaje y terapias manuales que dedican capítulos enteros al tema de la exposición y cobertura del cuerpo del paciente según la intervención a realizar. Los procedimientos, que involucran sábanas, toallas, paños, almohadas y otros implementos para cubrir el cuerpo del paciente, al igual que formas específicas de instruirle que coloque o gire su cuerpo y técnicas para evitar el contacto con zonas consideradas delicadas (como el tejido mamario, en el caso de las mujeres), muchas veces no son tan inmediatamente obvios que el estudiante pueda idearlos espontáneamente al momento que le toque intervenir, incluso en el caso de un "simple" masaje. Por tal motivo, cómo respetar la intimidad y el pudor de los pacientes debe ser parte del conocimiento del profesional, y por tanto es un tema que debería enseñarse formalmente en los programas de estudio de terapia física, en lugar de dejar que sea un aspecto que el estudiante deba descubrir por cuenta propia, casualmente, a medida que gane experiencia.
(* Teníamos un compañero que era el modelo designado y que tuvo que ofrecer su cuerpo, "voluntariamente", la mayor parte de las ocasiones.)
En las prácticas en hospitales, en muchísimas ocasiones vi pacientes --varones y mujeres de todas las edades-- parcial o totalmente desnudos. Algunos de ellos estaban en una condición de salud delicada y no tenían la posibilidad de exteriorizar su aceptación o rechazo a ser observados por ojos extraños; otras personas, a pesar de estar conscientes (pero aún así en una posición vulnerable o de dependencia), tampoco se expresaban en uno u otro sentido, posiblemente porque asumían que los estudiantes y profesionales de la salud deben observar sus cuerpos como parte de su trabajo, y que lo hacen con seriedad y con el objetivo de brindarles una atención adecuada. En una ocasión una paciente solicitó explícitamente ser atendida por mis compañeras mujeres, y que los estudiantes varones nos alejáramos de ella, algo que era absolutamente comprensible. Igualmente, no fueron raras las ocasiones en las que un paciente desnudo estaba expuesto a la mirada de decenas de personas, entre profesionales (médicos, enfermeras, terapeutas), estudiantes, trabajadores sociales, familiares y compañeros de habitación (y hasta los visitantes de estos últimos).
Como expresé anteriormente, deberíamos preguntarnos si los deseos, las necesidades y las aspiraciones del paciente deberían guiar las intervenciones de terapia física y tener más peso que la conveniencia del profesional. En este sentido, si para realizar alguna intervención de terapia física es necesario exponer alguna parte del cuerpo de una persona, se debería solicitar explicítamente su autorización (claro, siempre que esté en la capacidad de responder), y asimismo efectuar todos los procedimientos necesarios, por laboriosos que sean, para mantener cubiertas aquellas regiones sobre las cuales no sea necesario trabajar.
He visto libros sobre masaje y terapias manuales que dedican capítulos enteros al tema de la exposición y cobertura del cuerpo del paciente según la intervención a realizar. Los procedimientos, que involucran sábanas, toallas, paños, almohadas y otros implementos para cubrir el cuerpo del paciente, al igual que formas específicas de instruirle que coloque o gire su cuerpo y técnicas para evitar el contacto con zonas consideradas delicadas (como el tejido mamario, en el caso de las mujeres), muchas veces no son tan inmediatamente obvios que el estudiante pueda idearlos espontáneamente al momento que le toque intervenir, incluso en el caso de un "simple" masaje. Por tal motivo, cómo respetar la intimidad y el pudor de los pacientes debe ser parte del conocimiento del profesional, y por tanto es un tema que debería enseñarse formalmente en los programas de estudio de terapia física, en lugar de dejar que sea un aspecto que el estudiante deba descubrir por cuenta propia, casualmente, a medida que gane experiencia.
(* Teníamos un compañero que era el modelo designado y que tuvo que ofrecer su cuerpo, "voluntariamente", la mayor parte de las ocasiones.)
viernes, agosto 13, 2010
El paciente y el "experto"
Probablemente hayas visto el programa de televisión Extreme Makeover o algún otro programa acerca de individuos que se someten a intervenciones de cirugía plástica estética. En esos programas quizás hayas notado que, en su primera entrevista con el paciente, el cirujano inicia la interacción con una simple pregunta, que rara vez es diferente de alguna de las siguientes (u otras de similar índole):
En contraste, hace unos años un canal ecuatoriano produjo su propia versión del programa Extreme Makeover. Recuerdo haber visto un episodio en el cual el cirujano, tras presentarse al paciente, se lanzó a decir lo siguiente:
En la terapia física, estas dos situaciones también se pueden presentar. Cuando una persona busca los servicios de un terapeuta físico (particularmente una que busque asistencia de largo plazo, por ejemplo, para una condición neurológica), ¿quién debe tomar la iniciativa en esa interacción? ¿El paciente, explicando cuáles son sus molestias, necesidades y aspiraciones (información que guiará las intervenciones a realizar), o el profesional (el "experto"), que determina por criterio propio qué está "mal" en el cuerpo del paciente, qué se debe "corregir", qué hay que hacer y a dónde se debe llegar? ¿Cómo evitar intervenciones innecesarias que se alinean más con los deseos del profesional que con los del paciente?
¿Qué puedo hacer por usted hoy?El cirujano formula estas preguntas de esa manera específica para conseguir que el paciente sea quien tome la iniciativa y describa sus percepciones propias acerca de su físico, y manifieste cuáles son sus necesidades y aspiraciones. El médico luego explica qué intervenciones están disponibles en el caso del paciente y qué resultados se podrían esperar de cada una. En estos programas, nunca he visto que el cirujano modifique este guión.
¿Qué le trae a usted hoy aquí?
En contraste, hace unos años un canal ecuatoriano produjo su propia versión del programa Extreme Makeover. Recuerdo haber visto un episodio en el cual el cirujano, tras presentarse al paciente, se lanzó a decir lo siguiente:
Yo veo que su nariz es W, y podría ser X. Usted tiene demasiadas arrugas en la zona de los ojos y de la frente; eso también lo podemos corregir. Y de paso, su quijada es Y y podríamos mejorarla para que sea Z.¿Notas la diferencia? En el primer caso, las necesidades y aspiraciones son delineadas por el paciente; en el segundo, el cirujano es el "experto" que define, según su criterio, qué está "mal" en el cuerpo del paciente y por tanto qué es necesario "corregir".
En la terapia física, estas dos situaciones también se pueden presentar. Cuando una persona busca los servicios de un terapeuta físico (particularmente una que busque asistencia de largo plazo, por ejemplo, para una condición neurológica), ¿quién debe tomar la iniciativa en esa interacción? ¿El paciente, explicando cuáles son sus molestias, necesidades y aspiraciones (información que guiará las intervenciones a realizar), o el profesional (el "experto"), que determina por criterio propio qué está "mal" en el cuerpo del paciente, qué se debe "corregir", qué hay que hacer y a dónde se debe llegar? ¿Cómo evitar intervenciones innecesarias que se alinean más con los deseos del profesional que con los del paciente?
lunes, julio 19, 2010
El respeto a los pioneros
En una ocasión mostré fuertemente mi desacuerdo con lo que sostenía una profesora en clases cuando ella hablaba acerca de la biomecánica de la articulación glenohumeral en relación con las técnicas de Kaltenborn. Algunos meses antes de esa clase, y nuevamente unos pocos días antes de ella, yo había leído que numerosos estudios realizados en épocas recientes sugerían que los movimientos de translación de la cabeza humeral in vivo en realidad son diferentes a aquellos predichos por la regla "convexo-cóncavo". Con la finalidad de plantear que lo que yo decía debía ser considerado a pesar de que contradecía creencias enraizadas profundamente, algunos días después yo presenté esa información a la profesora y a mis compañeros.
En varias ocasiones he constatado la adherencia y fidelidad que profesan algunas personas a lo que propuso alguna personalidad de la terapia física en algún momento de la historia; el suceso relatado es apenas un ejemplo. En unas cuantas oportunidades de discutir productivamente sobre algún tema, no he recibido más argumentos que contestaciones del tipo, "¡Eso es así porque así lo dijo el famosísimo Sr. X!".
Sin ningún afán de menospreciar a los primeros exploradores de esta profesión --al contrario, expresándoles mi admiración y reconociendo que su genialidad, su trabajo, su conocimiento y sus descubrimientos nos han colocado donde estamos en el momento presente--, quiero hacer notar que en la terapia física, que se dice que es una "ciencia aplicada", no hay lugar para la adoración de personajes y sus ideas, particularmente si otras personas --autores, investigadores y profesionales menos famosos pero quizá igual o mejor preparados y experimentados-- han descubierto cosas que desafían lo que se tenía por cierto.
Para ilustrar mi idea de cómo las cosas cambian y de lo extraño que suena aferrarse al pasado, un par de ejemplos. Primero, si yo manifestara un respeto y fidelidad ciegos a los ingeniosos creadores de las primeras televisiones a color, tendría que distanciarme de toda posibilidad de disfrutar la imagen de las modernas televisiones de alta definición en 3D. Asimismo, un respeto y una fidelidad de similar índole no me darían otra opción que guiarme mediante mapas elaborados por los cartógrafos de la época de Colón, en lugar de ubicarme empleando mapas satelitales y GPS.
En la ciencia y en la tecnología las cosas avanzan, se complementan, se modifican, se reconsideran, se desechan, se rediseñan; asimismo, nadie, por prominente que sea, está exento de que alguien le contradiga si tiene fundamento para hacerlo. Así, en la "ciencia aplicada" de la terapia física, francamente no hay justificación para aferrarse, obstinadamente, al conocimiento pasado, simplemente por respeto a los pioneros.
En varias ocasiones he constatado la adherencia y fidelidad que profesan algunas personas a lo que propuso alguna personalidad de la terapia física en algún momento de la historia; el suceso relatado es apenas un ejemplo. En unas cuantas oportunidades de discutir productivamente sobre algún tema, no he recibido más argumentos que contestaciones del tipo, "¡Eso es así porque así lo dijo el famosísimo Sr. X!".
Sin ningún afán de menospreciar a los primeros exploradores de esta profesión --al contrario, expresándoles mi admiración y reconociendo que su genialidad, su trabajo, su conocimiento y sus descubrimientos nos han colocado donde estamos en el momento presente--, quiero hacer notar que en la terapia física, que se dice que es una "ciencia aplicada", no hay lugar para la adoración de personajes y sus ideas, particularmente si otras personas --autores, investigadores y profesionales menos famosos pero quizá igual o mejor preparados y experimentados-- han descubierto cosas que desafían lo que se tenía por cierto.
Para ilustrar mi idea de cómo las cosas cambian y de lo extraño que suena aferrarse al pasado, un par de ejemplos. Primero, si yo manifestara un respeto y fidelidad ciegos a los ingeniosos creadores de las primeras televisiones a color, tendría que distanciarme de toda posibilidad de disfrutar la imagen de las modernas televisiones de alta definición en 3D. Asimismo, un respeto y una fidelidad de similar índole no me darían otra opción que guiarme mediante mapas elaborados por los cartógrafos de la época de Colón, en lugar de ubicarme empleando mapas satelitales y GPS.
En la ciencia y en la tecnología las cosas avanzan, se complementan, se modifican, se reconsideran, se desechan, se rediseñan; asimismo, nadie, por prominente que sea, está exento de que alguien le contradiga si tiene fundamento para hacerlo. Así, en la "ciencia aplicada" de la terapia física, francamente no hay justificación para aferrarse, obstinadamente, al conocimiento pasado, simplemente por respeto a los pioneros.
domingo, julio 04, 2010
La terapia física y la ingeniería, ¿compatibles? (Parte II)
Ahora que he reanudado mi práctica profesional de informática, y me he vuelto a involucrar en la realidad del ejercicio de una profesión, lo que escribí hace algún tiempo en la entrada "La terapia física y la ingeniería, ¿compatibles?" resuena intensamente en mi mente. En la entrada mencionada, yo manifestaba el hecho de que en las ingenierías (informática o cualquier otra), el profesional es quien tiene la responsabilidad de efectuar las cosas exactamente como deben funcionar u operar. Esto es, el profesional es quien diseña, planifica y ejecuta un trabajo según los requerimientos, constreñimientos y recursos disponibles. El profesional debe mantener un nivel de minuciosidad tal que cualquier falta, sea por ignorancia, descuido o negligencia, se manifestará siempre, sin excepción, tarde o temprano, con consecuencias negativas que se ubican en cualquier punto del espectro, de leves a catastróficas.
En la entrada anterior yo resaltaba estos puntos como diferencias entre lo que yo he constatado en la práctica de la ingeniería y la práctica de la terapia física. En la terapia física he notado la propensión de los profesionales a confiar en su criterio, experiencia, preferencias y conocimiento propios, y en la transmisión verbal del conocimiento, más que en lo que proponen otros profesionales, asociaciones e investigadores, y también el rechazo que oponen a la "rigidez" impuesta por la teoría y el conocimiento escrito. Así es como, por ejemplo, al asistir a una persona que se presenta con una necesidad específica, cada terapeuta físico buscará la libertad de emplear la intervención de su predilección, trátese esta de una intervención "ortodoxa", "complementaria", "alternativa", "holística" o "integral" (masaje, ejercicio, medios físicos, relajación, etc.), y tenga o no respaldo en el que se conoce sobre el cuerpo humano. Lo curioso es que los terapeutas físicos reportarán haber tenido éxito con sus diferentes elecciones: parecería, entonces, que cualquier cosa funciona en la terapia física.
¿En realidad cualquier cosa funciona en la terapia física? ¿O es acaso que las cosas funcionan porque, a diferencia de la ingeniería, en la terapia física entra en juego otro participante, la persona (en cuerpo, mente y espíritu), que es capaz de acoger los beneficios de las intervenciones plausibles, enmascarar las intervenciones inútiles y contrarrestrar los efectos de intervenciones inadecuadas? Un éxito en la intervención probablemente se atribuya a la pericia del terapeuta físico, cuando en realidad podría ser causado por otros factores, incluyendo aquellos generados por la propia persona; en contraste, en la ingeniería, lo que no haga el profesional simplemente no ocurrirá, y por tanto el profesional debe conocer, a ciencia cierta, qué es lo que hace y no hace, o atenerse a encontrar problemas más adelante, con toda seguridad. Por otro lado, al enfrentarse a un problema, es facilísimo achacarle al ingeniero las fallas o imperfecciones de su trabajo, mientras que al terapeuta físico se le concede la posibilidad de que el fracaso de su intervención se debe más a la falta de respuesta del paciente que a la inefectividad de la intervención en sí misma. En conjunto, esto podría explicar en parte por qué en la terapia física aparentemente funcionan tantas cosas, y da lugar a que los profesionales puedan seguir haciendo lo que quieran hacer, según sus inclinaciones.
Entiendo bien que cada persona es individual y única, a diferencia de las máquinas y materiales con los que los ingenieros trabajan. Sin embargo, eso no exonera al profesional de la terapia física de la obligación de conocer profundamente sobre el cuerpo humano antes de plantearse cualquier intervención con cada paciente individual, en lugar de simplemente lanzarse a hacer lo que tradicionalmente se ha hecho (la alternativa más cómoda, sin duda). Esto no quiere decir que el terapeuta físico deba prescindir de su criterio, creatividad, ingenio y destrezas individuales, sino que debería existir una plaforma sobre la cual el terapeuta físico pueda basar sus decisiones acerca de lo que es útil y lo que no lo es, así como existe en la ingeniería* (y en otras profesiones). Personalmente, con la búsqueda de información que hago constantemente, me complace y me otorga seguridad el saber que tal plataforma ya se está conformando, pieza a pieza, en la terapia física; queda por ver si los profesionales de la terapia física, guiados por el objetivo primordial de ayudar a las personas, están interesados en asentarse sobre ella, o si continuarán trabajando fuera de sus márgenes.
(* Quien sostenga que la creatividad, la originalidad y el ingenio no existen en la "rígida", "lógica" y "matemática" ingeniería, que explique la existencia de cosas como un automóvil, un iPod, una prótesis articular o un puente de varios kilómetros de longitud sobre el mar.)
En la entrada anterior yo resaltaba estos puntos como diferencias entre lo que yo he constatado en la práctica de la ingeniería y la práctica de la terapia física. En la terapia física he notado la propensión de los profesionales a confiar en su criterio, experiencia, preferencias y conocimiento propios, y en la transmisión verbal del conocimiento, más que en lo que proponen otros profesionales, asociaciones e investigadores, y también el rechazo que oponen a la "rigidez" impuesta por la teoría y el conocimiento escrito. Así es como, por ejemplo, al asistir a una persona que se presenta con una necesidad específica, cada terapeuta físico buscará la libertad de emplear la intervención de su predilección, trátese esta de una intervención "ortodoxa", "complementaria", "alternativa", "holística" o "integral" (masaje, ejercicio, medios físicos, relajación, etc.), y tenga o no respaldo en el que se conoce sobre el cuerpo humano. Lo curioso es que los terapeutas físicos reportarán haber tenido éxito con sus diferentes elecciones: parecería, entonces, que cualquier cosa funciona en la terapia física.
¿En realidad cualquier cosa funciona en la terapia física? ¿O es acaso que las cosas funcionan porque, a diferencia de la ingeniería, en la terapia física entra en juego otro participante, la persona (en cuerpo, mente y espíritu), que es capaz de acoger los beneficios de las intervenciones plausibles, enmascarar las intervenciones inútiles y contrarrestrar los efectos de intervenciones inadecuadas? Un éxito en la intervención probablemente se atribuya a la pericia del terapeuta físico, cuando en realidad podría ser causado por otros factores, incluyendo aquellos generados por la propia persona; en contraste, en la ingeniería, lo que no haga el profesional simplemente no ocurrirá, y por tanto el profesional debe conocer, a ciencia cierta, qué es lo que hace y no hace, o atenerse a encontrar problemas más adelante, con toda seguridad. Por otro lado, al enfrentarse a un problema, es facilísimo achacarle al ingeniero las fallas o imperfecciones de su trabajo, mientras que al terapeuta físico se le concede la posibilidad de que el fracaso de su intervención se debe más a la falta de respuesta del paciente que a la inefectividad de la intervención en sí misma. En conjunto, esto podría explicar en parte por qué en la terapia física aparentemente funcionan tantas cosas, y da lugar a que los profesionales puedan seguir haciendo lo que quieran hacer, según sus inclinaciones.
Entiendo bien que cada persona es individual y única, a diferencia de las máquinas y materiales con los que los ingenieros trabajan. Sin embargo, eso no exonera al profesional de la terapia física de la obligación de conocer profundamente sobre el cuerpo humano antes de plantearse cualquier intervención con cada paciente individual, en lugar de simplemente lanzarse a hacer lo que tradicionalmente se ha hecho (la alternativa más cómoda, sin duda). Esto no quiere decir que el terapeuta físico deba prescindir de su criterio, creatividad, ingenio y destrezas individuales, sino que debería existir una plaforma sobre la cual el terapeuta físico pueda basar sus decisiones acerca de lo que es útil y lo que no lo es, así como existe en la ingeniería* (y en otras profesiones). Personalmente, con la búsqueda de información que hago constantemente, me complace y me otorga seguridad el saber que tal plataforma ya se está conformando, pieza a pieza, en la terapia física; queda por ver si los profesionales de la terapia física, guiados por el objetivo primordial de ayudar a las personas, están interesados en asentarse sobre ella, o si continuarán trabajando fuera de sus márgenes.
(* Quien sostenga que la creatividad, la originalidad y el ingenio no existen en la "rígida", "lógica" y "matemática" ingeniería, que explique la existencia de cosas como un automóvil, un iPod, una prótesis articular o un puente de varios kilómetros de longitud sobre el mar.)
lunes, mayo 24, 2010
Trabajo, estudio, familia, vida personal: ¿Cómo conjugarlas?
Durante los cuatro años de estudios en el programa de terapia física (del cual egresé a finales del 2009) prácticamente no trabajé. Fueron cuatro años de no tener dinero en los bolsillos y de acumular deudas, y un periodo dedicado casi en su totalidad a los estudios, tanto de lo visto en la universidad como de otras cosas que atraían mi interés; de todo eso he podido derivar gran parte de lo que he escrito en este blog. Recientemente, la situación cambió, como ya te había contado.
Desde hace algunos meses estoy trabajando en informática (mi primera profesión), y esa es una actividad que se lleva la mayor parte de mi día, tanto en mi lugar de trabajo como al regresar a mi casa. Aparte de eso, tengo otros trabajos a los cuales dedico unas cuantas horas a la semana, y en los días que vienen planeo empezar el desarrollo de mi disertación de tesis. Todo esto, como se podría esperar, ha ocupado el tiempo que antes empleaba en la lectura y búsqueda de información en terapia física, y ha reducido marcadamente el tiempo que tengo para sentarme a redactar entradas en este espacio; tú probablemente hayas notado este hecho al constatar una disminución en la frecuencia de publicación en este blog.
Al conversar sobre cómo uno se las arregla para balancear las diferentes actividades de la vida diaria, un profesor, quien está siempre mil veces más ocupado que yo, me hacía caer en la cuenta, "Y eso que no tienes hijos y una familia que cuidar". Con los trabajos que tengo ahora, y con aquellos que pueda ejercer en el campo de la terapia física una vez que me gradúe, me pregunto cómo me las arreglaré para organizar mi vida y no descuidar nada importante. Ciertamente, con más responsabilidades profesionales, no podré continuar con el ritmo de lectura y consulta de información que tuve cuando era estudiante, a menos que enfoque mi profesión hacia lo académico (lo cual es, francamente, una posibilidad que me atrae).
Hoy quiero únicamente destacar dos cosas. Primero, al estudiante le sugiero que aproveche todo el tiempo que tiene durante su carrera a estudiar: lee, consulta, busca, investiga, conversa con compañeros y profesores; en definitiva, entérate bien en qué consiste la terapia física y procura ensamblar un conocimiento redondeado sobre la profesión, sobre el cual puedas sustentar tu ejercicio cuando te gradúes; más tarde, ya con obligaciones profesionales y familiares, será más difícil hacerlo. Segundo, quiero preguntar a los lectores del blog, particularmente a aquellos que ya trabajan y tienen una familia que cuidar, ¿cómo hacen para mantenerse al día en la profesión, en medio de sus responsabilidades profesionales, familiares y comunitarias, y de otras actividades que forman parte de la vida personal cotidiana? ¿Cómo organizan su día, su semana, su mes, su año?
Desde hace algunos meses estoy trabajando en informática (mi primera profesión), y esa es una actividad que se lleva la mayor parte de mi día, tanto en mi lugar de trabajo como al regresar a mi casa. Aparte de eso, tengo otros trabajos a los cuales dedico unas cuantas horas a la semana, y en los días que vienen planeo empezar el desarrollo de mi disertación de tesis. Todo esto, como se podría esperar, ha ocupado el tiempo que antes empleaba en la lectura y búsqueda de información en terapia física, y ha reducido marcadamente el tiempo que tengo para sentarme a redactar entradas en este espacio; tú probablemente hayas notado este hecho al constatar una disminución en la frecuencia de publicación en este blog.
Al conversar sobre cómo uno se las arregla para balancear las diferentes actividades de la vida diaria, un profesor, quien está siempre mil veces más ocupado que yo, me hacía caer en la cuenta, "Y eso que no tienes hijos y una familia que cuidar". Con los trabajos que tengo ahora, y con aquellos que pueda ejercer en el campo de la terapia física una vez que me gradúe, me pregunto cómo me las arreglaré para organizar mi vida y no descuidar nada importante. Ciertamente, con más responsabilidades profesionales, no podré continuar con el ritmo de lectura y consulta de información que tuve cuando era estudiante, a menos que enfoque mi profesión hacia lo académico (lo cual es, francamente, una posibilidad que me atrae).
Hoy quiero únicamente destacar dos cosas. Primero, al estudiante le sugiero que aproveche todo el tiempo que tiene durante su carrera a estudiar: lee, consulta, busca, investiga, conversa con compañeros y profesores; en definitiva, entérate bien en qué consiste la terapia física y procura ensamblar un conocimiento redondeado sobre la profesión, sobre el cual puedas sustentar tu ejercicio cuando te gradúes; más tarde, ya con obligaciones profesionales y familiares, será más difícil hacerlo. Segundo, quiero preguntar a los lectores del blog, particularmente a aquellos que ya trabajan y tienen una familia que cuidar, ¿cómo hacen para mantenerse al día en la profesión, en medio de sus responsabilidades profesionales, familiares y comunitarias, y de otras actividades que forman parte de la vida personal cotidiana? ¿Cómo organizan su día, su semana, su mes, su año?
domingo, mayo 02, 2010
La licenciatura en terapia física: apenas el inicio
Durante el último semestre de clases, hubo la oportunidad de conversar y discutir sobre la percepción individual que mis compañeros y yo teníamos sobre la educación que habíamos recibido, y acerca de lo que podíamos esperar de nuestra profesión en el futuro, basándonos en lo que habíamos vivido y presenciado hasta ese momento. En esas ocasiones, mi opinión de que necesitamos un mayor sustento teórico para lo que hacemos y de que tras obtener la licenciatura tendremos que buscar un nivel mayor de formación profesional, no fue bien recibida por muchos; talvez mis argumentos no fueron suficientemente claros y convincentes en ese momento. Sin embargo, apenas unos días atrás (varios meses después de haber egresado), conversé largamente con una compañera nuevamente sobre esto, y ella me dijo, "Recién ahora entiendo a lo que te referías cuando hablábamos de esto en clases; siento que no tengo otra opción que buscar más educación para atender con responsabilidad a mis pacientes".
En la universidad, yo sentía que había una urgencia de parte de muchos compañeros de salir a atender a pacientes; otros, en menor número, tenían como objetivo el procurarse más educación después de graduarse. Mi opinión personal, como digo, es que nuestro enfoque, dado que pertenecemos a una nueva generación de terapeutas físicos que inician su ejercicio profesional con el título de licenciatura, debería centrarse en buscar formación más profunda y especializada.
La transición a los programas de licenciatura en terapia física en el Ecuador, como yo la concibo, no es simplemente una oportunidad para agregar más créditos y asignaturas a los programas de educación existentes; al contrario, es el momento para rediseñar y reestructurar completamente los programas de terapia física para impartir una educación más global que permita a los estudiantes tener más opciones cuando se gradúen. En efecto, esto último es precisamente lo que están haciendo muchos pioneros de la profesión en este país que se dedican a la docencia.
Anteriormente se esperaba que los graduados en terapia física sean personas que hagan cosas; ahora, con la licenciatura, se espera que ellas sean profesionales capaces de tomar, por cuenta propia, decisiones conscientes e informadas. En el pasado, la educación en terapia física culminaba en un punto en el cual los profesionales no tenían otra opción que trabajar; ahora, con la licenciatura, los profesionales pueden aspirar a una infinidad de posibilidades de formación, entre ellas, las certificaciones nacionales e internacionales; los posgrados como los diplomados, las maestrías y las especializaciones; y los doctorados profesionales (como el título de DPT, para aquellos que decidan vivir en Estados Unidos de Norteamérica) y doctorados académicos (el Ph.D., para quienes estén interesados en la investigación científica o en la docencia universitaria). Las membresías en organizaciones profesionales internacionales ahora también son una posibilidad. Como se puede ver, ya no existe un límite en la educación que el terapeuta físico puede conseguir; yo pienso que este nivel de educación podría ser un factor que ayude a la terapia física a obtener el reconocimiento que se merece dentro del ámbito de las profesiones de la salud.
Naturalmente, hay que mencionar que, en la actualidad, para obtener educación avanzada específicamente en terapia física hay que buscar educación en el exterior; sin embargo, en Ecuador ya tenemos profesionales que se dedican a la docencia que han venido del exterior con títulos de posgrado, y otros que están realizando estudios de cuarto nivel en ramas afines en universidades locales. Con suerte, estos profesionales luego instaurarán programas de posgrado de terapia física en Ecuador, para el beneficio de los que vendremos después que ellos.
Para nosotros, compañeros, quiero reiterar mi opinión de que la licenciatura es apenas el inicio. Mi reconocimiento y mi agradecimiento a los profesionales pioneros que han trabajado (y luchado) con empeño para que la terapia física pueda dar este, tan necesario e importante, cambio de dirección.
En la universidad, yo sentía que había una urgencia de parte de muchos compañeros de salir a atender a pacientes; otros, en menor número, tenían como objetivo el procurarse más educación después de graduarse. Mi opinión personal, como digo, es que nuestro enfoque, dado que pertenecemos a una nueva generación de terapeutas físicos que inician su ejercicio profesional con el título de licenciatura, debería centrarse en buscar formación más profunda y especializada.
La transición a los programas de licenciatura en terapia física en el Ecuador, como yo la concibo, no es simplemente una oportunidad para agregar más créditos y asignaturas a los programas de educación existentes; al contrario, es el momento para rediseñar y reestructurar completamente los programas de terapia física para impartir una educación más global que permita a los estudiantes tener más opciones cuando se gradúen. En efecto, esto último es precisamente lo que están haciendo muchos pioneros de la profesión en este país que se dedican a la docencia.
Anteriormente se esperaba que los graduados en terapia física sean personas que hagan cosas; ahora, con la licenciatura, se espera que ellas sean profesionales capaces de tomar, por cuenta propia, decisiones conscientes e informadas. En el pasado, la educación en terapia física culminaba en un punto en el cual los profesionales no tenían otra opción que trabajar; ahora, con la licenciatura, los profesionales pueden aspirar a una infinidad de posibilidades de formación, entre ellas, las certificaciones nacionales e internacionales; los posgrados como los diplomados, las maestrías y las especializaciones; y los doctorados profesionales (como el título de DPT, para aquellos que decidan vivir en Estados Unidos de Norteamérica) y doctorados académicos (el Ph.D., para quienes estén interesados en la investigación científica o en la docencia universitaria). Las membresías en organizaciones profesionales internacionales ahora también son una posibilidad. Como se puede ver, ya no existe un límite en la educación que el terapeuta físico puede conseguir; yo pienso que este nivel de educación podría ser un factor que ayude a la terapia física a obtener el reconocimiento que se merece dentro del ámbito de las profesiones de la salud.
Naturalmente, hay que mencionar que, en la actualidad, para obtener educación avanzada específicamente en terapia física hay que buscar educación en el exterior; sin embargo, en Ecuador ya tenemos profesionales que se dedican a la docencia que han venido del exterior con títulos de posgrado, y otros que están realizando estudios de cuarto nivel en ramas afines en universidades locales. Con suerte, estos profesionales luego instaurarán programas de posgrado de terapia física en Ecuador, para el beneficio de los que vendremos después que ellos.
Para nosotros, compañeros, quiero reiterar mi opinión de que la licenciatura es apenas el inicio. Mi reconocimiento y mi agradecimiento a los profesionales pioneros que han trabajado (y luchado) con empeño para que la terapia física pueda dar este, tan necesario e importante, cambio de dirección.
viernes, abril 02, 2010
Un tipo de "magia" que podría ser útil en la terapia física
Anteriormente te hablé de un artículo publicado en The New York Times que resultó muy controversial entre los terapeutas físicos en Estados Unidos de Norteamérica, y cuyo título, traducido al español, era "Trátame, pero sin trucos, por favor". En este artículo, la autora demandaba una atención de terapia física que sea basada en la evidencia, no en la magia ni en el "vudú".
En otro artículo que me pareció interesante también, la referencia a los "trucos de magia" se emplea con una connotación diferente, explicando cómo la magia ha resultado ser útil durante la terapia física. Según el artículo "Using Magic Tricks To Treat Children With Locomotor Disabilities", una investigadora en Israel está empleando trucos de magia como ejercicio terapéutico para niños y adultos jóvenes con discapacidad motriz, y esta intervención ha demostrado ser eficaz, a la vez que es llamativa y entretenida para los pacientes de estas edades.
Así que, por lo visto, desde ahora hay que ser más específico cuando se pida excluir la "magia" de la terapia física.
En otro artículo que me pareció interesante también, la referencia a los "trucos de magia" se emplea con una connotación diferente, explicando cómo la magia ha resultado ser útil durante la terapia física. Según el artículo "Using Magic Tricks To Treat Children With Locomotor Disabilities", una investigadora en Israel está empleando trucos de magia como ejercicio terapéutico para niños y adultos jóvenes con discapacidad motriz, y esta intervención ha demostrado ser eficaz, a la vez que es llamativa y entretenida para los pacientes de estas edades.
Así que, por lo visto, desde ahora hay que ser más específico cuando se pida excluir la "magia" de la terapia física.
sábado, marzo 20, 2010
Planeando un curso... y fallando
A poquísimas personas conté --y en este blog nunca mencioné-- que hace algún tiempo yo planeé traer a una profesional extranjera para que impartiera un curso sobre un tópico que yo pensaba sería de mucho interés para los estudiantes y profesionales de la terapia física. Se trataba de una oportunidad, en mi opinión, formidable: la profesional en cuestión es experta en su rama y autora de algunos de mis libros favoritos de esta profesión, y ella estaba muy interesada en venir a Ecuador; como manifestación de eso, estaba dispuesta a cobrar un monto mínimo para dar este curso.
Yo hice el contacto con la profesional por iniciativa propia; intercambié decenas de e-mails con ella; hablé con diferentes personas para conseguir ayuda y financiamiento para el curso; busqué auditorios para la exposición; pedí cotizaciones de servicios y equipamiento de traducción; averigüé el costo de los pasajes aéreos; busqué lugares donde alojarla e identifiqué lugares donde ella podría alimentarse; planeé por dónde la llevaría de paseo en los tiempos libres; entre varias cosas más. Con todo eso en mente, hice una propuesta que presenté a diferentes personas. Al final entendí que el entusiasmo que yo tenía no era compartido por las personas que, con cuyo peso y autoridad, podían hacer que el curso se concrete. Así que, tras varios intentos y después de notificar a la profesional que el curso, lamentablemente, no podría llevarse a cabo, simplemente ahí lo dejé.
Pero no pienso que esta experiencia haya sido un fracaso completo, ya que aprendí varias cosas en esta ocasión que me ayudarán a tener más éxito en el próximo intento. Entre ellas, las siguientes:
Yo hice el contacto con la profesional por iniciativa propia; intercambié decenas de e-mails con ella; hablé con diferentes personas para conseguir ayuda y financiamiento para el curso; busqué auditorios para la exposición; pedí cotizaciones de servicios y equipamiento de traducción; averigüé el costo de los pasajes aéreos; busqué lugares donde alojarla e identifiqué lugares donde ella podría alimentarse; planeé por dónde la llevaría de paseo en los tiempos libres; entre varias cosas más. Con todo eso en mente, hice una propuesta que presenté a diferentes personas. Al final entendí que el entusiasmo que yo tenía no era compartido por las personas que, con cuyo peso y autoridad, podían hacer que el curso se concrete. Así que, tras varios intentos y después de notificar a la profesional que el curso, lamentablemente, no podría llevarse a cabo, simplemente ahí lo dejé.
Pero no pienso que esta experiencia haya sido un fracaso completo, ya que aprendí varias cosas en esta ocasión que me ayudarán a tener más éxito en el próximo intento. Entre ellas, las siguientes:
- Que la máxima del mercadeo que sostiene que "no hay que vender lo que uno quiere, sino lo que el consumidor quiere", es cierta.
- Se reforzó mi idea de que nos conviene saber inglés para aprovechar las oportunidades educativas. Sin los costos de la traducción, los cuales triplicaban el monto que la expositora pedía, para los asistentes el curso hubiera tenido "precio de huevo", como se dice. En ese momento comprendí que el hecho de que la gente no conozca inglés no solo tiene repercusiones individuales, sino también colectivas: las oportunidades de realización de cursos como estos, con expositores de clase mundial, se reducen para todos si la gente en general no maneja el idioma inglés.
- Identifiqué a las personas que están más dispuestas a colaborar para que este tipo de eventos se lleven a cabo (a la vez, me llevé una sorpresa al descubrir quiénes no lo están).
- Ya tengo una idea del trabajo, de los trámites, de los procedimientos y de los costos involucrados en la realización de cursos de este tipo. Para la segunda ocasión ya no seré tan novato.
sábado, marzo 06, 2010
Shirley Sahrmann y el futuro de la terapia física
Shirley Sahrmann es una leyenda viviente de la terapia física, considerada uno de los personajes más influyentes de la historia de la profesión. Cuando personas como ella hablan, yo pienso que el resto de nosotros debe guardar silencio y escuchar. Así, cuando Shirley Sahrmann propone su visión del futuro de la terapia física, tras 50 años de experiencia como profesional, educadora, autora e investigadora, pienso que nos conviene prestar mucha atención.
Por este motivo, te sugiero que reserves una hora y diez minutos para ver y escuchar un video de una exposición que hizo Sahrmann hace un par de años, donde habla sobre la historia y evolución de la profesión de la terapia física, y cuál es, en su opinión, la dirección que debe tomar la profesión. Algunos de los puntos nucleares de su exposición son los siguientes:
Aquí el video de la exposición de Shirley Sahrmann.
Por este motivo, te sugiero que reserves una hora y diez minutos para ver y escuchar un video de una exposición que hizo Sahrmann hace un par de años, donde habla sobre la historia y evolución de la profesión de la terapia física, y cuál es, en su opinión, la dirección que debe tomar la profesión. Algunos de los puntos nucleares de su exposición son los siguientes:
- Los terapeutas físicos deben posicionarse como los especialistas responsables del sistema de movimiento humano, así como otros profesionales son considerados expertos del sistema nervioso, del sistema respiratorio o del sistema cardiovascular, por ejemplo.
- Los terapeutas físicos deben empeñarse en que la gente no los conozca únicamente como los "expertos del ultrasonido" (por mencionar una de las herramientas que realizan), sino como profesionales que conocen profundamente sobre las condiciones de salud. Los terapeutas físicos de esta época ya no se caracterizan solo por sus destrezas, sino por su conocimiento.
- Al terapeuta físico moderno no le interesa saber qué es lo que duele, sino qué es lo que está causando el dolor. Sin este entendimiento, lo que sea que se haga no tiene fundamento.
- Como experto del movimiento, el terapeuta físico debe entender los procesos del control motor humano y la biomecánica.
- El terapeuta físico no solamente trata, sino que educa a las personas sobre el movimiento de sus cuerpos.
Aquí el video de la exposición de Shirley Sahrmann.
sábado, febrero 20, 2010
El amor y el conocimiento en la terapia física
Yo he estado buscando la complejidad en la terapia física, complejidad que haga de ella una profesión que para mí sea llamativa, estimulante, fundamentada y, más que nada, apasionante, en lugar de ser meramente un oficio. Mi aspiración es, como debe serlo para muchos, ayudar a otras personas pero a la vez alcanzar la satisfacción personal (naturalmente, conseguirlo ya depende de mí en este punto, y aún ni me aproximo a ese objetivo). Algo que dijo una persona en estos días tiene relación con esto, por lo que quiero topar este tema hoy.
En uno de los cursos que seguí (hoy se acabaron todos), el instructor nos dio su impresión sobre la docencia, actividad a la que se ha dedicado durante más de 30 años. Según él, el profesor exitoso es aquel que combina un conocimiento profundo del tema que imparte con una habilidad para relacionarse cordialmente con sus estudiantes ("hay que ponerle el corazón a la docencia", decía él). De esa forma, la complejidad de los temas que se tratan en un aula universitaria puede abordarse de una forma que, además de interesante, resulte trascendente y personal para el estudiante, en lugar de ser aburrida, fría y perecedera. Se procura, entonces, que la educación se materialice con "calidad y calidez" (por trillada que resulte esa descripción en la actualidad); en otras palabras, se habla de "dar amor sobre la base del conocimiento".
Aunque no se refería precisamente a la docencia sino a la práctica de la terapia física, hace algún tiempo una tutora de prácticas parecía tener una opinión que yo pienso que se contrapone a lo dicho por el instructor del curso. Ella decía algo por el estilo:
Cuéntame, ¿qué opinas tú sobre esto? ¿"Dar amor sobre la base del conocimiento", o "el amor como el principal sustento de lo que se hace"?
En uno de los cursos que seguí (hoy se acabaron todos), el instructor nos dio su impresión sobre la docencia, actividad a la que se ha dedicado durante más de 30 años. Según él, el profesor exitoso es aquel que combina un conocimiento profundo del tema que imparte con una habilidad para relacionarse cordialmente con sus estudiantes ("hay que ponerle el corazón a la docencia", decía él). De esa forma, la complejidad de los temas que se tratan en un aula universitaria puede abordarse de una forma que, además de interesante, resulte trascendente y personal para el estudiante, en lugar de ser aburrida, fría y perecedera. Se procura, entonces, que la educación se materialice con "calidad y calidez" (por trillada que resulte esa descripción en la actualidad); en otras palabras, se habla de "dar amor sobre la base del conocimiento".
Aunque no se refería precisamente a la docencia sino a la práctica de la terapia física, hace algún tiempo una tutora de prácticas parecía tener una opinión que yo pienso que se contrapone a lo dicho por el instructor del curso. Ella decía algo por el estilo:
La terapia física no es para nada difícil; no hay por qué complicarse la vida. Solo se trata de poner mucho amor en lo que se hace.Las personas, con todo derecho, tienen diferentes formas de ver la vida, siendo la profesión que han escogido un componente de ella. Sin embargo, que la tutora haya dicho que la terapia física no es compleja francamente me llamó la atención, porque yo he constatado --y he sentido, muchas veces con impotencia-- que sin duda lo es. De igual forma, su criterio de que basta el amor para dar una buena atención a los pacientes, es decir, que "dando amor, el resto fluye" y que "el amor prima sobre el conocimiento", no me cuadra, ya que yo no planeo enamorarme de mis pacientes sino utilizar el conocimiento disponible, y mis destrezas para aplicarlo, con el objetivo de ayudarles a recuperar su salud, sin descontar, obviamente, que pueda hacerlo cordialmente, con dedicación, respeto y seriedad.
Cuéntame, ¿qué opinas tú sobre esto? ¿"Dar amor sobre la base del conocimiento", o "el amor como el principal sustento de lo que se hace"?
sábado, enero 09, 2010
Posgrados y cursos de terapia física (kinesiología) en Buenos Aires, Argentina
En mi viaje a la ciudad de Buenos Aires tenía planeado visitar universidades para enterarme de qué posgrados y cursos de kinesiología (terapia física) ofrecen. Lamentablemente no pude hacerlo, pero hoy quiero compartir contigo la información sobre posgrados y cursos que encontré en los sitios web de las universidades con sede en la ciudad de Buenos Aires (Capital Federal).
Primero, algunas advertencias:
Sitio web: Página principal, Carreras de posgrado, Facultad de Medicina.
Información para extranjeros: Aquí, hacia el final de la página, bajo el título "Estudios de Posgrado"
Posgrados: La mejor información de todos los programas está detallada aquí (archivo PDF), pero otra información también está disponible acá (página web).
Sitio web: Página principal, Programas presenciales, Programas a distancia
Posgrados:
Cursos presenciales:
Sitio web: Página principal, Facultad de Ciencias Médicas, Buscador de programas
Posgrados:
Sitio web: Página principal, Instituto de Ciencias de la Rehabilitación y el Movimiento
Posgrados:
Cursos: Ninguno al momento
Sitio web: Página principal, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud
Posgrados:
Cursos: Ninguno al momento
Sitio web: Página principal
Posgrados: Ninguno al momento
Cursos: Ninguno al momento
Primero, algunas advertencias:
- En esta entrada únicamente menciono los programas en las instituciones con sede en la ciudad de Buenos Aires (que eran las que yo planeaba visitar). Sé que hay otros programas en otras localidades en Argentina que habría que considerar, pero en esta ocasión no las incluyo.
- Me limito a mencionar las opciones que encontré en los sitios web de las diferentes instituciones hasta el día de hoy (9 de enero de 2009); es posible que haya otros programas que no han sido mencionados en los sitios web, o programas que se mencionan en los sitios web pero que ya no se ofrecen. La oferta de los cursos puede cambiar, y aunque procuraré mantener actualizada esta lista, no lo garantizo.
- No puedo decir nada sobre la calidad de ninguno de estos programas; la mención de un programa determinado no implica una recomendación.
- Por favor avísame si encuentras algún error o tienes información adicional que sea relevante.
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES (UBA)
Sitio web: Página principal, Carreras de posgrado, Facultad de Medicina.
Información para extranjeros: Aquí, hacia el final de la página, bajo el título "Estudios de Posgrado"
Posgrados: La mejor información de todos los programas está detallada aquí (archivo PDF), pero otra información también está disponible acá (página web).
- Kinesiología Deportiva
- Auditoria Kinefisiátrica
- Gerontología y Geriatría Kinefisiátrica
- Kinesiología y Fisiatría Intensivista
- Kinesiología y Fisiatría en Ortopedia y Traumatología
- Kinesiología y Fisiatría Pediátricas y Neonatales
- Estimulación Temprana y Psicomotricidad
- Neurociencias
- Técnicas globales de corrección postural
- Interpretación de imágenes de columna vertebral
- Kinesiología estética aplicada
- Flebología y linfología
- Acupuntura y técnicas relacionadas
- Tratamiento kinésico global en escoliosis, cifosis y lordosis
- Suelo pélvico
- Movilización articular
- Dolor en Kinesiología
UNIVERSIDAD FAVALORO
Sitio web: Página principal, Programas presenciales, Programas a distancia
Posgrados:
Cursos presenciales:
- Osteología: Modalidad intensiva , Modalidad Quincenal
- De actualización en rehabilitación kinésico-neurológica en adultos
- Actualización en Osteoporosis
- Introducción a la Ergonomía
- Actualización en Ergonomía e Higiene y Seguridad
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ARGENTINA (UCA)
Sitio web: Página principal, Facultad de Ciencias Médicas, Buscador de programas
Posgrados:
UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN MARTÍN (UNSAM)
Sitio web: Página principal, Instituto de Ciencias de la Rehabilitación y el Movimiento
Posgrados:
Cursos: Ninguno al momento
UNIVERSIDAD ABIERTA INTERAMERICANA (UAI)
Sitio web: Página principal, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud
Posgrados:
Cursos: Ninguno al momento
UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES
Sitio web: Página principal
Posgrados: Ninguno al momento
Cursos: Ninguno al momento
viernes, enero 08, 2010
Artículo: "Trátame, pero sin trucos, por favor"
Mediante el blog MyPhysicalTherapySpace.com me entero de un artículo publicado hace un par de días en The New York Times, titulado Treat Me, but No Tricks Please, el cual replica algunos de mis sentimientos sobre lo que he observado en la profesión de la terapia física, y que he expresado recurrentemente en este blog y en conversaciones personales con un sinnúmero de profesores, profesionales y compañeros.
Este artículo, escrito desde la perspectiva de una consumidora de la terapia física, plantea la siguiente pregunta: ¿Cuánto de lo que se hace en la terapia física realmente funciona, y cuánto no es más que un truco de magia (de "vudú", como se dice en el artículo)?
Yo ya sé que la evidencia no lo es todo (uno, dos, tres, etc.); eso ya entiendo. Sin embargo, lo que me muero por saber es: ¿Por qué no se actualiza la práctica de la terapia física para incluir aquello que tiene un respaldo fuerte en la evidencia disponible, y para abandonar aquello que contradice a la evidencia contundente o bien a la física, la anatomía y la fisiología? ¿Por qué se siguen haciendo cosas que se hacían 20, 30 o 50 años atrás y que ahora se han quedado sin fundamento (algunas de las cuales han sido abandonadas incluso por sus mismos proponentes)?
Hay consumidores, como la autora del artículo, que están empezando a caer en la cuenta de estas falencias en la terapia física y que, sin llegar a negar la utilidad de la terapia física, se inquietan por la calidad de los tratamientos y de la información que están recibiendo y animan a otros a escoger cuidadosamente a qué profesionales acuden. Yo, como consumidor, tendría la misma preocupación. Como estudiante, esto representa una advertencia que deberé tomar como un desafío a enfrentar diariamente.
Este artículo, escrito desde la perspectiva de una consumidora de la terapia física, plantea la siguiente pregunta: ¿Cuánto de lo que se hace en la terapia física realmente funciona, y cuánto no es más que un truco de magia (de "vudú", como se dice en el artículo)?
Yo ya sé que la evidencia no lo es todo (uno, dos, tres, etc.); eso ya entiendo. Sin embargo, lo que me muero por saber es: ¿Por qué no se actualiza la práctica de la terapia física para incluir aquello que tiene un respaldo fuerte en la evidencia disponible, y para abandonar aquello que contradice a la evidencia contundente o bien a la física, la anatomía y la fisiología? ¿Por qué se siguen haciendo cosas que se hacían 20, 30 o 50 años atrás y que ahora se han quedado sin fundamento (algunas de las cuales han sido abandonadas incluso por sus mismos proponentes)?
Hay consumidores, como la autora del artículo, que están empezando a caer en la cuenta de estas falencias en la terapia física y que, sin llegar a negar la utilidad de la terapia física, se inquietan por la calidad de los tratamientos y de la información que están recibiendo y animan a otros a escoger cuidadosamente a qué profesionales acuden. Yo, como consumidor, tendría la misma preocupación. Como estudiante, esto representa una advertencia que deberé tomar como un desafío a enfrentar diariamente.
sábado, enero 02, 2010
Resultados de la encuesta sobre idiomas que les conviene conocer a los terapeutas físicos
Hace más o menos un mes formulé en este blog una encuesta sobre los idiomas que les conviene conocer a los terapeutas físicos. La encuesta está ahora cerrada, y aunque el número de votos no fue grande, los resultados son más o menos lo que se podía anticipar. De un total de 25 votos:
- Inglés: 60% (15 votos)
- Francés: 24% (6 votos)
- Alemán: 8% (2 votos)
- Chino: 4% (1 voto)
- Japonés: 4% (1 voto)
- Italiano, portugués y ruso: 0% (0 votos)
sábado, noviembre 28, 2009
Idiomas para los terapeutas físicos: ¿Cuál conviene?
En varias entradas anteriores te he mencionado que he encontrado diferencias en el conocimiento y en la práctica de la terapia física entre las diferentes regiones del mundo, y en otras entradas también he compartido contigo mi opinión personal de que conocer inglés le permite a uno ampliar sus conocimientos de terapia física.
Durante los últimos años yo he intentado estudiar varios idiomas extranjeros, pero la verdad es que no he llegado muy lejos; finalmente, el inglés es el único idioma extranjero que manejo en un nivel satisfactorio. Estoy considerando empezar a estudiar seriamente un segundo idioma extranjero en los próximos meses, principalmente con la idea de utilizarlo para adquirir nuevo conocimiento en la terapia física. En este momento me inclino por el alemán o el francés, en ese orden, ya que he encontrado una gran cantidad de recursos en esos idiomas que quisiera aprovechar.
¿Tú qué opinas? ¿Qué idioma, aparte del español, piensas que le conviene conocer al terapeuta físico de nuestra región para redondear su conocimiento de su profesión? En la parte derecha de la pantalla he colocado una encuesta con varias opciones de idiomas, ordenadas alfabéticamente; te invito a que votes y a que dejes un comentario en esta entrada explicando por qué consideras que el idioma que escogiste puede ser útil para el terapeuta físico. Me encantaría que participaras en esta encuesta, la cual estará abierta hasta el 31 de diciembre de este año.
Durante los últimos años yo he intentado estudiar varios idiomas extranjeros, pero la verdad es que no he llegado muy lejos; finalmente, el inglés es el único idioma extranjero que manejo en un nivel satisfactorio. Estoy considerando empezar a estudiar seriamente un segundo idioma extranjero en los próximos meses, principalmente con la idea de utilizarlo para adquirir nuevo conocimiento en la terapia física. En este momento me inclino por el alemán o el francés, en ese orden, ya que he encontrado una gran cantidad de recursos en esos idiomas que quisiera aprovechar.
¿Tú qué opinas? ¿Qué idioma, aparte del español, piensas que le conviene conocer al terapeuta físico de nuestra región para redondear su conocimiento de su profesión? En la parte derecha de la pantalla he colocado una encuesta con varias opciones de idiomas, ordenadas alfabéticamente; te invito a que votes y a que dejes un comentario en esta entrada explicando por qué consideras que el idioma que escogiste puede ser útil para el terapeuta físico. Me encantaría que participaras en esta encuesta, la cual estará abierta hasta el 31 de diciembre de este año.
lunes, noviembre 02, 2009
La terapia física y la ingeniería, ¿compatibles? (Reflexiones en Octavo, Parte VI)
Cuando he contado a las personas que estoy dando un salto profesional de la ingeniería informática a la terapia física, muchos de ellos han reaccionado con asombro y me han dado a entender que no se imaginan qué relación podría encontrar yo entre las dos profesiones.
Hasta hace pocos días, yo me aferraba a la idea de que entre la ingeniería y la terapia física podrían, de hecho, existir algunos nexos, pero ahora veo que la insinuación de la gente de que estas dos profesiones están en extremos opuestos en el espectro de ocupaciones parece tener más peso que el que yo le quería conceder: la terapia física, ahora entiendo, requiere un conjunto diferente de asunciones, creencias, filosofías, tendencias, inclinaciones, disposiciones y actitudes; ahora comprendo también que mi intento de abordar la terapia física desde un punto de vista ingenieril me ha traído más problemas y conflictos que claridad y seguridad.
En la ingeniería informática, como en otras ingenierías, uno diseña de antemano las cosas y luego las construye: cualquier error u omisión en el plan o en su ejecución casi con seguridad se hará patente en algún momento, ya sea inmediatamente o cierto tiempo después, resultando en pequeñas inconveniencias en el mejor de los casos, o bien causando auténticos estragos en el peor de ellos. En las ingenierías, uno trabaja directamente con objetos o máquinas e indirectamente, a través de ellos, con personas. La tecnología y el conocimiento avanzan a tal ritmo, que descuidarse un momento puede significar que uno caiga en la obsolescencia rápidamente. En las ingenierías, uno es quien hace que las cosas funcionen de la forma que uno desea que funcionen, y lo que uno no hace, simplemente no ocurre.
Las suposiciones que yo tenía sobre la terapia física, basándome en mi formación previa en una ingeniería, han resultado ser incorrectas en su mayor parte. De alguna forma, yo me imaginaba que la terapia física (y otras ocupaciones en el sector de la salud, incluyendo a la medicina) era una profesión más definida, clara y certera de lo que veo que es. Al poner a la terapia física y a la ingeniería una al lado de la otra, hay muchísimas cosas de la primera que me desconciertan y desubican; entre ellas puedo mencionar las siguientes (los puntos que menciono no necesariamente implican que la terapia física como se la practica actualmente tenga fallas; lo que me propongo en este momento es resaltar las diferencias):
A pesar de que un enfoque inspirado en la ingeniería en realidad no me ha dado resultado en la terapia física, aún así me propongo acercarme a ella desde otro flanco, uno que me permita fundamentar la mayor parte de las cosas que hago, restándoles cierto grado de incertidumbre, y así elevar mi nivel de confianza. El conocimiento necesario para lograr mi propósito sí existe, sé dónde encontrarlo y planeo explotarlo. Con toda seguridad me tomará más tiempo que al resto de personas el sentirme cómodo sabiendo que tengo la salud de las personas en mis manos, pero este es el camino que deseo seguir, ya que la terapia física que conozco es, en muchos aspectos, incompatible con mi forma personal y habitual de concebir las cosas.
Hasta hace pocos días, yo me aferraba a la idea de que entre la ingeniería y la terapia física podrían, de hecho, existir algunos nexos, pero ahora veo que la insinuación de la gente de que estas dos profesiones están en extremos opuestos en el espectro de ocupaciones parece tener más peso que el que yo le quería conceder: la terapia física, ahora entiendo, requiere un conjunto diferente de asunciones, creencias, filosofías, tendencias, inclinaciones, disposiciones y actitudes; ahora comprendo también que mi intento de abordar la terapia física desde un punto de vista ingenieril me ha traído más problemas y conflictos que claridad y seguridad.
En la ingeniería informática, como en otras ingenierías, uno diseña de antemano las cosas y luego las construye: cualquier error u omisión en el plan o en su ejecución casi con seguridad se hará patente en algún momento, ya sea inmediatamente o cierto tiempo después, resultando en pequeñas inconveniencias en el mejor de los casos, o bien causando auténticos estragos en el peor de ellos. En las ingenierías, uno trabaja directamente con objetos o máquinas e indirectamente, a través de ellos, con personas. La tecnología y el conocimiento avanzan a tal ritmo, que descuidarse un momento puede significar que uno caiga en la obsolescencia rápidamente. En las ingenierías, uno es quien hace que las cosas funcionen de la forma que uno desea que funcionen, y lo que uno no hace, simplemente no ocurre.
Las suposiciones que yo tenía sobre la terapia física, basándome en mi formación previa en una ingeniería, han resultado ser incorrectas en su mayor parte. De alguna forma, yo me imaginaba que la terapia física (y otras ocupaciones en el sector de la salud, incluyendo a la medicina) era una profesión más definida, clara y certera de lo que veo que es. Al poner a la terapia física y a la ingeniería una al lado de la otra, hay muchísimas cosas de la primera que me desconciertan y desubican; entre ellas puedo mencionar las siguientes (los puntos que menciono no necesariamente implican que la terapia física como se la practica actualmente tenga fallas; lo que me propongo en este momento es resaltar las diferencias):
- En la terapia física, la confianza absoluta en lo que uno ha constatado con sus propios ojos gracias a su experiencia y la de aquellos que le rodean, frente a reconocer el valor y aprovechar lo que conocen y hacen otras personas en otros lugares del mundo, fundamentándose en la investigación y en la ciencia.
- La fe que uno tiene que tener en que las cosas funcionarán en la terapia física, frente a realizarlas con el conocimiento de que hay un determinado nivel de probabilidad de que funcionen.
- El énfasis que se pone en que el terapeuta físico idee sus propias intervenciones, frente a ceñirse a lo que tiene respaldo en el conocimiento científico actual de la anatomía funcional, la fisiología, la biomecánica, el comportamiento motor, etc.
- En la terapia física, la confianza en el criterio individual de cada terapeuta a la hora de seleccionar intervenciones, frente a una práctica fundamentada en guías, directrices, patrones y protocolos.
- En la terapia física, la comprobación subjetiva de que las intervenciones han dado resultados, frente al empleo de medidas estandarizadas, confiables, específicas, sensibles, objetivas.
- El sustento de la práctica de la terapia física sobre conocimiento que tiene varias décadas de antigüedad, frente a la constante preocupación de la ingeniería para modificar lo que se hace para adaptarlo continuamente a lo que se descubre cada día.
- El rechazo de la tecnología debido a la creencia de que ella descuenta el trato cálido y humano que dan los terapeutas físicos, frente al interés de incorporarla para mejorar el servicio que se provee y ampliar las posibilidades de obtener nueva información y conocimiento.
A pesar de que un enfoque inspirado en la ingeniería en realidad no me ha dado resultado en la terapia física, aún así me propongo acercarme a ella desde otro flanco, uno que me permita fundamentar la mayor parte de las cosas que hago, restándoles cierto grado de incertidumbre, y así elevar mi nivel de confianza. El conocimiento necesario para lograr mi propósito sí existe, sé dónde encontrarlo y planeo explotarlo. Con toda seguridad me tomará más tiempo que al resto de personas el sentirme cómodo sabiendo que tengo la salud de las personas en mis manos, pero este es el camino que deseo seguir, ya que la terapia física que conozco es, en muchos aspectos, incompatible con mi forma personal y habitual de concebir las cosas.
sábado, octubre 31, 2009
La Terapia Física, una de las mejores carreras en E.U.A. (Parte II)
Hace unos meses te conté que U.S. News & World Report calificó a la terapia física como una de las mejores profesiones en Estados Unidos de Norteamérica. Hoy te cuento que tengo más información al respecto, de otras fuentes también notorias.
La primera es la conocida BusinessWeek, que en un reporte especial del mes de septiembre de este año, señala que la terapia física culminó entre los primeros puestos en cuanto al nivel de demanda de profesionales en un estudio conducido en 40 áreas metropolitanas de E.U.A.; en 29 de ellas, la terapia física se ubica entre los tres primeros puestos. BusinessWeek sostiene que el sueldo promedio de los terapeutas físicos ha crecido un 29% entre 2002 y 2008 para ubicarse en los $74,000 anuales; esto ratifica la diferencia que yo encontré entre dos conjuntos de datos y que mencioné en la entrada sobre los sueldos de los terapeutas físicos en E.U.A. El reporte de BusinessWeek también describe cómo es el trabajo de los terapeutas físicos y habla sobre los requisitos para ejercer la profesión, lo que incluye la consecución del título de doctorado, como te he contado anteriormente. (Como una nota de pie de página yo pondría algo que dice el reporte y que resuena en mi mente en estos días, y sobre lo que planeo hablar en el futuro en este espacio: "A quien no tolere bien la ambigüedad no le irá bien en este campo".)
La segunda fuente es CNNMoney.com, que en un artículo sobre las mejores ocupaciones en E.U.A., ubica a la terapia física en el séptimo puesto. Este artículo es más breve que el de BusinessWeek pero presenta algunas estadísticas que pueden resultarte interesantes.
Así que si vives en E.U.A. o planeas radicarte allá, ya tienes una idea de qué profesión puedes escoger si te interesa trabajar en el campo de la salud.
La primera es la conocida BusinessWeek, que en un reporte especial del mes de septiembre de este año, señala que la terapia física culminó entre los primeros puestos en cuanto al nivel de demanda de profesionales en un estudio conducido en 40 áreas metropolitanas de E.U.A.; en 29 de ellas, la terapia física se ubica entre los tres primeros puestos. BusinessWeek sostiene que el sueldo promedio de los terapeutas físicos ha crecido un 29% entre 2002 y 2008 para ubicarse en los $74,000 anuales; esto ratifica la diferencia que yo encontré entre dos conjuntos de datos y que mencioné en la entrada sobre los sueldos de los terapeutas físicos en E.U.A. El reporte de BusinessWeek también describe cómo es el trabajo de los terapeutas físicos y habla sobre los requisitos para ejercer la profesión, lo que incluye la consecución del título de doctorado, como te he contado anteriormente. (Como una nota de pie de página yo pondría algo que dice el reporte y que resuena en mi mente en estos días, y sobre lo que planeo hablar en el futuro en este espacio: "A quien no tolere bien la ambigüedad no le irá bien en este campo".)
La segunda fuente es CNNMoney.com, que en un artículo sobre las mejores ocupaciones en E.U.A., ubica a la terapia física en el séptimo puesto. Este artículo es más breve que el de BusinessWeek pero presenta algunas estadísticas que pueden resultarte interesantes.
Así que si vives en E.U.A. o planeas radicarte allá, ya tienes una idea de qué profesión puedes escoger si te interesa trabajar en el campo de la salud.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)