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sábado, septiembre 12, 2009

Estudiantes atendiendo pacientes particulares: ¡Es que la terapia física es fácil!

Nota: Lo que escribo hoy es la quinta parte de una serie de entradas que empieza con la introducción; por favor lee las entradas anteriores para que te ubiques en el contexto de esta discusión.

Desde que empecé esta serie, he conversado sobre este tema con unos cuantos profesores y ellos han coincidido conmigo al formular que un factor para que este fenómeno ocurra es el siguiente:
Los estudiantes se lanzan a atender pacientes particulares porque piensan que la terapia física es fácil.
Un profesor me decía que en la mentalidad de muchos terapeutas físicos, su trabajo es tan sencillo como el "1 + 1 = 2": Si el paciente presenta una molestia X, aplica el agente físico Y, y listo; no es necesario que pienses ni hagas nada más. Y no solo que piensan que el trabajo del terapeuta físico es fácil, sino que también piensan que es seguro e inofensivo: según ellos, difícilmente las intervenciones de terapia física podrán hacer algún daño en el paciente, así que pueden hacer lo que sea con confianza. Como he dicho anteriormente en otras entradas, esta mentalidad se ha arraigado también en los estudiantes, quienes confían desmesuradamente en lo que ven que otros hacen y lo duplican sin preguntarse si estará bien o mal: "No importa lo que se haga, lo importante es hacer algo" es el lema.

Si crees que la terapia física es fácil, es porque ignoras todas sus dimensiones. ¿Conoces realmente bien la física, la anatomía, la fisiología, la biomecánica, el comportamiento motor? ¿El desarrollo físico del ser humano? ¿La semiología, la patología? ¿La administración de pruebas ortopédicas y de pruebas estandarizadas de función, incluyendo su confiabilidad, especificidad, sensibilidad? ¿Todas las alternativas de intervención fisioterapéutica y las intervenciones médicas relacionadas? ¿Las mediciones de desenlaces (outcomes measurement)? ¿Los aspectos individuales, familiares y sociales de un paciente en condición de discapacidad? ¿La ley que rige el trabajo de los profesionales de la salud?

En definitiva, a todo estudiante, pero particularmente al estudiante que atiende pacientes independientemente, le pregunto:
¿HAS CAÍDO EN LA CUENTA DE QUE ESTÁS TRATANDO CON LA SALUD DE UNA PERSONA?

sábado, septiembre 05, 2009

Estudiantes atendiendo pacientes particulares: ¡Los pacientes hacen preguntas!

Nota: Lo que escribo hoy es la cuarta parte de una serie de entradas que empieza con la introducción; por favor lee las entradas anteriores para que te ubiques en el contexto de esta discusión.

Para muchos pacientes, el estudiante en prácticas será el "doctor" o la "doctorita" incluso si no es estudiante de medicina, si no viste mandil y si la apariencia de juventud que corresponde a su corta edad normalmente revelaría su condición de estudiante. Un clarísimo ejemplo de esto es el hecho de que desde los primeros semestres de la carrera, ¡mis compañeritas de 19 o 20 años ya eran llamadas "doctoritas" por los pacientes! Eso parece indicar que los pacientes están inclinados a confiar en uno y a creer que uno sabe lo que dice, cosa que, naturalmente, no siempre es cierta, particularmente en el caso de los estudiantes.

Recuerdo un caso particular que presencié en un centro de rehabilitación durante mis prácticas. Como yo me enteraría después, un paciente había sido sometido a una reparación quirúrgica del ligamento cruzado anterior de una de sus rodillas hacía varias semanas y estaba completando su programa de rehabilitación. Un estudiante estaba atendido al paciente, sin supervisión de su tutor. Ansioso por regresar a su deporte favorito, el paciente quería saber cuándo podía empezar a ejercitarse nuevamente para introducirse paulatinamente en su actividad preferida. El diálogo que surgió entonces entre el paciente y el estudiante fue más o menos así:
Paciente: Ya quiero empezar a trotar, ¿será que ya puedo hacerlo?
Estudiante: Pues sí, siempre que sea un trote suave...
Yo no conocía al paciente (ya que ese era apenas uno de mis primeros días en el centro de práctica) y no estaba al tanto de su lesión, de la reparación que había sido efectuada, ni de su proceso de rehabilitación, así que en realidad yo no hubiera podido decirle nada al paciente si él me hubiera preguntado a mí en lugar de hacerlo al otro estudiante. Sin embargo, sí me llamó la atención que un estudiante se tomara la atribución de recomendar algo al paciente sin consultarlo primero con el profesional que estaba encargado de él. Para la buena fortuna del paciente --como se verá--, dos minutos más tarde se asomó el médico que le había operado. El diálogo entre el paciente y el médico fue aproximadamente así:
Médico: Hola, Juanito. Veo que ya está avanzando con su rehabilitación...
Paciente: ¡Sí, doctor! Ya estoy mucho mejor. ¿Será que ya puedo empezar a trotar?
Médico: ¡Ni se le ocurra! La reparación de su ligamento está pasando por las semanas más críticas y podría lesionarse nuevamente si hace alguna actividad deportiva; hay que esperar unas semanas más.
¡Caramba! Si no se asomaba el médico y el paciente materializaba su intención de empezar a trotar, confiando en lo que le dijo el estudiante, en lugar de ver al paciente terminando su rehabilitación unos días después --como se anticipaba--, lo hubiéramos visto reiniciándola poco tiempo más tarde.

Los pacientes hacen preguntas, y esperan respuestas de quienes los atienden. En clases los profesores nos han aconsejado que uno no debe mostrar duda o inseguridad ante un paciente, incluso cuando comete errores. Talvez por eso el estudiante prefirió decir algo en lugar de demostrar ignorancia o dejar al paciente con su duda. Lastimosamente, el estudiante no estuvo bien informado y la probabilidad de que el paciente resultara afectado era escandalosamente grande. Yo me pregunto: En lugar de decir cosas incorrectas --eso sí, siempre con seguridad--, si uno no sabe, ¿no sería mejor decirle simplemente al paciente, "Por favor pregúntele directamente a su terapeuta/médico, porque él está más al tanto de su condición"? Pero si el mismo estudiante es quien es responsable del paciente porque trabaja independientemente con él, ¿cómo podría hacerlo?

Si este tipo de cosas pasan en las prácticas que se supone que son supervisadas, me puedo imaginar muchas situaciones similares en las sesiones que un estudiante conduzca con sus pacientes particulares (¿a cuántas personas más habrá puesto en riesgo el estudiante del relato?). Si uno verdaderamente respeta a sus pacientes y está auténticamente interesado en su bienestar, ¿puede darse el lujo de atenderlos sin estar autorizado, ni preparado, para hacerlo?

domingo, agosto 30, 2009

Estudiantes atendiendo pacientes particulares: Sin supervisión, ¡nada que ver!

Nota: Lo que escribo hoy es la tercera parte de una serie de entradas que empieza con la introducción; por favor lee las entradas anteriores para que te ubiques en el contexto de esta discusión.

Yo no tengo nada en contra de que los estudiantes reciban el apoyo de profesionales para que puedan ganar experiencia tratando directamente con pacientes; de hecho, me gustaría que algún profesor me acogiera como practicante antes de graduarme, y posteriormente iniciar mi ejercicio profesional con el auspicio de un profesional. Pero una cosa es que un profesional patrocine a un estudiante en la modalidad de prácticas supervisadas o tutorías, y otra cosa es que el profesional encargue pacientes a un estudiante y que éste último trabaje casi independientemente.

En el primer escenario, el profesional atiende a sus pacientes en su consultorio o en el domicilio del paciente, y el estudiante acompaña al profesional en calidad de observador o asistente, o bien como ejecutor de los tratamientos. En este caso, si el profesional está físicamente presente en todo momento, supervisando lo que el estudiante hace, me parece que se trata de una excelente oportunidad para que el estudiante pueda aprender y ganar experiencia, a la vez que es seguro para el paciente y consecuente con su deseo de recibir la mejor atención. En constraste, en el segundo escenario el profesional asigna pacientes al estudiante para que sean atendidos por él sin la presencia del profesional, quien vuelve a ver al paciente únicamente en sesiones periódicas de evaluación (cada semana, cada 15 días, etc.).

En este segundo escenario, puede ser que el estudiante esté bien preparado, que ya esté familiarizado con el paciente y el tratamiento, y que pueda ejecutarlo exactamente de la misma forma que el profesional. Pero, ¿y si algo sale mal durante el tratamiento y el paciente es afectado? ¿Quién es responsable? ¿El profesional, a pesar de no haber estado ahí, o, mejor dicho, precisamente por no haber estado ahí? ¡Horror! También puede pasar que el estudiante se tome atribuciones que no le corresponden y empiece a dar instrucciones al paciente sobre lo que debe hacer, o realizar modificaciones en el plan de tratamiento diseñado por el profesional, con similar, o incluso mayor, riesgo de perjuicio al paciente.

Incluso en las prácticas formales durante el semestre, yo me siento incómodo cuando me asignan un paciente y me dejan que me encargue de él, sin supervisión, y que haga lo que según mi criterio haya que hacer. Idealmente, yo quisiera que mi tutor me acompañe cuando yo tenga que tomar decisiones. Hasta en cosas "sencillas" y "monótonas" como la aplicación de agentes físicos, yo quisiera poder discutir con mi tutor los parámetros de aplicación óptimos: proponer algo y recibir confirmación o sugerencias en cuanto a los parámetros que sean los más apropiados. Si bien es cierto que en muchas situaciones no es necesario que mi supervisor esté observándome todo el tiempo (como cuando sucede con el mismo ejemplo de los agentes físicos), sí quisiera que lo hiciera cuando aplico alguna intervención que requiere de alguna técnica, procedimiento o destreza específica, para saber si lo estoy haciendo bien o mal, y para asegurar que se está haciendo todo lo posible para obtener algún cambio positivo en el estado del paciente. El estudiante que trabaja solo atendiendo a pacientes, ¿tiene esta posibilidad?

Ya lo dije antes, en otro contexto, pero lo siguiente es igualmente aplicable en esta discusión: los pacientes no son maniquíes, simuladores o creaturas de realidad virtual que podamos manipular a nuestro antojo sin repercusiones, con la justificación de que los estudiantes tienen que aprender. Si los pacientes ponen su salud en manos de alguien --ya sean estudiantes o profesionales-- es porque esperan ser atendidos de la mejor forma posible: tienen deseos, expectativas, preocupaciones, obligaciones y generalmente una limitada cantidad de tiempo y dinero. Un estudiante que actúe sin supervisión profesional permanente no es la mejor forma de satisfacer esas demandas.

lunes, agosto 24, 2009

Estudiantes atendiendo pacientes particulares: ¡Pero si ya solo me falta el "papelito"!

Nota: Lo que escribo hoy es la segunda parte de una serie de entradas que empieza con la introducción; por favor lee esta última para que te ubiques en el contexto de esta discusión.

El diploma profesional para muchos es un mero "papelito", una simple formalidad. El que le entreguen a uno este "papelito" no hará que uno, de un rato para otro, sea mejor o peor en lo que hace; el hecho de recibir el "papelito" no le suministrará a uno instantáneamente conocimientos o destrezas que uno no poseía apenas un segundo antes. Basándose en esto, algunos estudiantes justificarán su actividad de atención a pacientes particulares diciendo:
¡Sí, soy estudiante, pero ya sé cómo atender pacientes! ¡Ya estoy en los últimos niveles de la carrera! ¡Ya he practicado bastante todo este tiempo y no necesito que nadie me esté observando y controlando! ¡Puedo hacerlo yo solo, por mi cuenta!
Otros dirán:
¡Pero si ya egresé, y lo único que me falta es defender mi disertación! ¿Qué diferencia puede hacer un simple "papelito" en la atención que doy a mis pacientes?
Puede ser que todo esto sea verdad. Puede ser que ya estés completando tus estudios y que ya hayas tratado cien (o mil) pacientes, y que ya sepas, al derecho y al revés, lo que tienes que hacer con ellos. Puede ser que hayas hecho mucho bien a tus pacientes, y que por ese motivo ellos te estimen y que te hayas ganado algunas amistades entre ellos, y que por eso ellos ahora te recomienden a otras personas. Puede ser que tengas conocimiento y experiencia suficientes para atender pacientes sin asistencia de nadie más, y puede ser que te desempeñes bien haciéndolo. Incluso puede ser que logres hacer un mejor trabajo que los mismos profesionales.

Pero resulta que el "papelito" lo es todo para quien quiere encargarse de la salud de otras personas.

El "papelito" es la autorización que te da la sociedad para ejercer la profesión que has escogido, una vez que has completado exitosamente un programa de estudios en una institución reconocida por ella; es la confianza que invierten los ciudadanos en ti, para poner su salud en tus manos cuando lo necesiten; es la credencial que tienes para identificarte como un miembro de tu profesión, para trabajar junto a tus colegas profesionales o para competir con ellos, ubicándote en el mismo nivel.

Si no tienes el "papelito", no tienes autorización de la sociedad para asumir la responsabilidad de cuidar de la salud de otras personas independientemente. Sin el "papelito" no tienes otra opción que depender de alguien que sí lo tenga, y que esté observando todo lo que haces en todo momento. El "papelito", que es incapaz de otorgarte conocimiento o destrezas, es lo único que tiene el poder para convertirte de aprendiz dependiente a profesional independiente.

Por estos motivos, si no tienes el "papelito", ni siquiera pienses en atender pacientes por cuenta propia.

jueves, agosto 20, 2009

Estudiantes atendiendo pacientes particulares: Introducción

Un tema que siempre he tenido en la mente pero que nunca he topado en este blog es:
¿Deberían los estudiantes atender pacientes particulares, por cuenta propia, sin supervisión?
Ahora que mis compañeros y yo estamos estudiando los aspectos éticos de la práctica profesional de la terapia física, me parece que éste es un momento oportuno para discutir algunas ideas en este blog en torno a este asunto, por lo que hoy inicio una serie de entradas sobre esto. Empezaré la serie con dos declaraciones. En primer lugar, la declaración de mi postura en relación con esto:
Los estudiantes no deben atender pacientes particulares.
En segundo lugar, declaro que yo, de hecho, atendí independientemente a un paciente hace unos meses. Se trataba de una persona próxima a mí, y era una situación en la cual yo estaba comprometido. Con toda honestidad diría que, a pesar de que todo salió bien en este caso, si yo hubiera tenido la posibilidad de hacerlo, habría preferido que esta persona sea atendida por un profesional con experiencia. En una ocasión posterior, una segunda persona, con la cual yo no tenía ningún tipo de vínculo, solicitó mi ayuda, y en esta oportunidad tuve libertad para declinar su solicitud inmediatamente. En su lugar, escogí mencionarle el caso a un profesional de confianza, quien se contactó con esta persona para ofrecerle sus servicios. Recalco en este momento que yo no tengo la intención de atender a ningún paciente más por cuenta propia hasta graduarme y obtener mi licencia profesional.

Naturalmente, en esta discusión hay que distinguir entre el escenario en el cual el estudiante trabaja independientemente, sin la supervisión de un profesional calificado, y el escenario en el cual el estudiante trabaja bajo la tutela de un profesional, con la supervisión presencial y constante de éste, como sucede en las prácticas pre-profesionales. No son pocas las historias que se escuchan de estudiantes que atienden por cuenta propia a paciente tras paciente, en los domicilios de estos o incluso en sus propios consultorios (sí, leíste bien: estudiantes con consultorios propios). Estos estudiantes, efectivamente, se están poniendo al mismo nivel que los profesionales licenciados, de una forma insólitamente precoz y atrevida, y compitiendo con ellos profesionalmente. Esto es evidentemente incorrecto desde cualquier punto de vista.

Con esos antecedentes, empiezo esta serie. Espera la primera entrada en los próximos días.