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sábado, marzo 21, 2009

En la terapia física, la terminología sí importa

Ayer en clases hubo una discusión sobre dos asuntos que he expuesto anteriormente en este blog: 1) la opinión de algunos investigadores de que los adjetivos "concéntrica" y "excéntrica" son inapropiados cuando se los aplica a la "contracción" del músculo esquelético, y 2) que se han propuesto alternativas al término "isotónico", el cual se emplea frecuentemente para agrupar a las contracciones concéntrica y excéntrica. Hoy quiero hablar sobre el asunto de la terminología en la terapia física y manifestar que, como estudiantes y profesionales, debemos empeñarnos en emplear siempre los términos adecuados (en clase también hubo opiniones divergentes en torno a lo que son las contracciones concéntricas, excéntricas e isométricas, pero trataré eso en otra entrada en el futuro).

Ya he dicho antes que es un hecho que la ciencia es un emprendimiento humano que es dinámico, que cambia, que se mueve, que crece. Aún así, en muchas instancias me he topado con el hecho de que muchas personas que otorgan la etiqueta de "ciencia" a la terapia física en realidad no quieren aceptar y asumir esa naturaleza dinámica, y prefieren conservar conceptos, términos y técnicas que tenían vigencia décadas atrás, asuntos que en la actualidad deben ser reconsiderados.

En la ciencia se busca la exactitud y la precisión, y se deja de lado la subjetividad. En la ciencia, así como el conocimiento se mueve y se expande, también lo hace la terminología, para ajustarse a esos cambios. La terminología es, por tanto, un reflejo de la exactitud, de la precisión y de la objetividad que se buscan en la ciencia. He mencionado muchos casos en este blog.

Para que podamos comunicarnos con nuestros colegas y otros profesionales, yo entiendo que los estudiantes debemos familiarizarnos con los términos que se emplean cotidianamente, sean estos apropiados o inapropiados, o sean actuales o caducos. Sin embargo, no comprendo por qué no se da espacio a la información nueva, incluyendo a la terminología. Si hay terminología inapropiada que todavía prevalece a pesar de que se han propuesto mejores alternativas con plena justificación, es justamente porque quienes la usamos (estudiantes y profesionales) no queremos abandonarla; otro factor para que esto suceda es el hecho de que no veamos la necesidad de estar al día en todo lo que tiene relación con nuestra rama, incluyendo la terminología.

Una cosa es el lenguaje coloquial del público en general, y otra cosa es el lenguaje que deben manejar los profesionales de una rama. Por ejemplo, en el lenguaje coloquial no se hace una distinción entre "velocidad" y "rapidez", o entre "distancia" y "desplazamiento", y esto realmente no tiene mayor trascendencia. En contraste, en la física (y en la biomecánica, que es un campo que nos interesa a los terapeutas físicos), esas palabras tienen significados específicos: "velocidad" no es lo mismo que "rapidez", "distancia" no es lo mismo que "desplazamiento". Aún así, en la conversación entre terapeutas físicos generalmente no se hace un esfuerzo consciente por emplear esos términos, ni muchos otros, según sus significados científicos. Si en la universidad, que se supone es el templo del conocimiento, no se enfatiza la importancia del uso correcto y actualizado de la terminología científica, no sorprende que en los intercambios entre estudiantes y entre profesionales no se manifieste la exactitud y la precisión de la ciencia.

En la ciencia la terminología importa. Si decimos que la terapia física es (o quiere ser) una ciencia, debemos aceptar que en la terapia física la terminología también importa.

lunes, julio 28, 2008

La tradición vs. el progreso

Hace algunos meses discutí esto personalmente con uno de mis profesores, uno de los que tienen mayor experiencia en la práctica profesional y en la docencia. Hoy me interesa recibir más comentarios y opiniones de mis profesores, compañeros y colegas en general.

A pesar de que en los países desarrollados se tiende hacia que la práctica diaria del terapeuta físico sea guiada a medida de lo posible por la evidencia científica disponible*, en nuestro medio, como en muchas otras cosas, al parecer estamos atrasados.

En nuestra rama y en nuestro medio he notado que la tradición vale más que los descubrimientos y que el avance científico, y que los personajes tienen más peso que el conocimiento. Lo que he constatado personalmente me lleva a pensar esto.

En algunas ocasiones, mis intentos por hacer alguna aclaración (sea ésta significativa o minúscula) han recibido rechazo de parte de algunos profesores. El mensaje que me llega es,

¿Cómo puede un mero estudiante cuestionar lo que un experto dijo hace 60, 40 o 20 años, que son cosas que han sustentado la práctica de miles de profesionales en ese tiempo? ¿Cómo puede un estudiante quitar valor a lo que he empleado durante mis 10, 20 o 30 años de ejercicio profesional?
Es verdad, soy apenas un estudiante, y es lógico que mi experiencia y mi conocimiento sean diminutos comparados con aquellos de los profesores o de los expertos mencionados. Pero a la vez quisiera que comprendan que yo, personalmente, no estoy proponiendo nuevas teorías (ya que no tengo la capacidad de hacerlo), sino que simplemente me interesa transmitir lo que he encontrado en recursos modernos y confiables. Este nuevo conocimiento en ocasiones confirma la tradición, pero en otras la contradice. El descubrimiento es parte de la naturaleza de la ciencia y, por tanto, tenemos que aprender a sentirnos cómodos con eso y adoptarlo como un elemento fundamental de nuestra práctica.

Si aceptamos que en nuestra vida de un año a otro pueden cambiar muchas cosas, ¿cuántas cosas pudieron pasar en los últimos 30 o 50 en un campo tan ágil como la ciencia? ¿Cuántos nuevos descubrimientos pueden haber sido realizados en ese tiempo? ¿Cuántas cosas nuevas hay que considerar, que pueden desafiar, o al menos, modificar, lo que se conocía? Algunos ejemplos:


Yo pienso que el hecho de que la gente prefiera escuchar a leer contribuye a que la tradición se propague y a que no se dé espacio a la información nueva. En varias ocasiones he visto cómo mis compañeros recomiendan un procedimiento a un paciente, con la convicción de que es apropiado en su caso en particular. "¿Con qué fundamento lo hacen?", me pregunto. "Seguramente porque alguien les dijo que hay que hacerlo", pienso. "Si supieran que la evidencia dice que eso precisamente es lo que no hay que hacer..."

Afortunadamente para mí, en un buen número de ocasiones mis intervenciones han sido bien recibidas, particularmente por los profesores más jóvenes. Me interesa de manera particular que mis compañeros aprovechen la información que yo pueda comunicar y que la acojan si la consideran valiosa. Ellos son mi inspiración para la existencia de este blog.

Espero sus comentarios.

(* La práctica basada en la evidencia no consiste en aplicar protocolos o creer ciegamente lo que los estudios científicos dicen; al contrario, el concepto integra las nociones de que un criterio consciente y juicioso del profesional acerca de la evidencia disponible y la consideración de los valores y preferencias del paciente son esenciales en la toma de decisiones acerca del ciudado que se da a este).