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miércoles, septiembre 23, 2009

Libro sobre el síndrome de la neurona motora superior y la espasticidad

En la entrada anterior te suministré una definición y una caracterización de la espasticidad, y prometí hablar más sobre ella. Hoy te quiero hablar de un libro que trata sobre el síndrome de la neurona motora superior y la espasticidad, y su manejo clínico y su neurofisiología.

Se trata del libro Upper Motor Neurone Syndrome and Spasticity: Clinical Management and Neurophysiology(Michael Barnes, Garth Johnson; 2da ed., 2008). Puedes encontrar la descripción del libro en el sitio web de su publicadora, Cambridge University Press. Aunque Google Books ofrece una vista preliminar del libro, esta consiste en páginas saltadas que no proveen mucha utilidad. Por otro lado, en estotra dirección tendrás acceso al primer capítulo en su totalidad y a parte del segundo capítulo. Si apenas te estás enterando sobre la espasticidad (como yo), créeme que obtendrás un montón de información útil en estos dos capítulos. En particular, el primer capítulo presenta un resumen conciso, en siete páginas y un poco más, de los temas que cubre el libro. Podrás leer, entre otras cosas:
  • La definición de espasticidad propuesta por James Lance, que es la que mencioné en la entrada anterior.
  • Los fenómenos negativos y positivos del síndrome de la neurona motora superior.
  • La hipertonía y sus componentes neural (relacionado con las espasticidad) y biomecánico (relacionado con los cambios en los tejidos blandos y las contracturas).
  • Los espasmos flexores y extensores.
  • Las reacciones asociadas.
  • Las consecuencias clínicas: movilidad, pérdida de la destreza motriz, problemas bulbares y del tronco, dolor.
  • El autocuidado en la espasticidad.
  • El rol del fisioterapeuta y del ortesista.
  • Las medicaciones orales, las técnicas focales, y las técnicas intratecales y quirúrgicas.
En la parte visible del segundo capítulo encuentras una descripción muy clara e interesante sobre algunos conceptos de la neurofisiología de la espasticidad. Gracias a esta exposición me enteré de qué componentes del sistema nervioso intervienen en la manifestación de la espasticidad. ¡Lástima que este capítulo no está completo!

Échales un vistazo a las páginas del libro y ojea su tabla de contenidos. Sospecho que si te interesa la rehabilitación neurológica, querrás conseguir este libro con urgencia.

domingo, septiembre 20, 2009

¿Qué es la espasticidad y qué no es?

En el poco tiempo que llevo leyendo y escuchando sobre rehabilitación neurológica, he notado que hay casi tantas concepciones y nociones sobre la espasticidad como personas que topan el tema. Hoy te doy la definición de espasticidad propuesta por James Lance en 1980, que parece ser una de las definiciones más aceptadas, y también una de las más referidas en los libros y en la literatura científica.

Primero, la definición de espasticidad propuesta por Lance originalmente en inglés:
Spasticity is motor disorder characterized by a velocity dependent increase in tonic stretch reflexes (muscle tone) with exaggerated tendon jerks, resulting from hyperexcitability of the stretch reflex, as one component of the upper motor neuron syndrome.
Segundo, mi intento por traducir la definición de espasticidad de Lance al español:
La espasticidad es un desorden motor caracterizado por un incremento dependiente de la velocidad en los reflejos tónicos de estiramiento (tono muscular) con reflejos tendinosos exagerados, resultado de la hiperexcitabilidad del reflejo de estiramiento, como un componente del síndrome de la neurona motora superior.
No tengo acceso a la fuente original en la que se plasma la definición de espasticidad formulada por Lance, pero los libros se refieren al siguiente recurso:
Lance, J. W. (1980). Symposium synopsis. En R. G. Feldman, R. R. Young & W. P. Koella (Eds.), Spasticity: Disorder of motor control (pp. 485–94). Chicago: Year Book Medical Publishers.
Diane Allen y Gail Widener, en el capítulo Tone Abnormalities del libro Physical Agents in Rehabilitation: From Research to Practice(Michelle Cameron; 3ra ed., 2009), intentan precisar el concepto de espasticidad (página 79):
La espasticidad es definida como una resistencia al estiramiento que depende de la velocidad [refiriéndose a la definición propuesta por Lance]. El término espasticidad tiene un uso clínico amplio pero causa confusión a menos que sea definido estrechamente [aquí los autores apuntan a la Tabla 4-1, que reproduzco enseguida]. El término es a veces emparejado con la parálisis y se le ha atribuido en parte la pérdida de la función que se observa en las condiciones denominadas parálisis espástica o hemiplejía espástica. Sin embargo, la espasticidad por sí misma no necesariamente inhibe la función. La evaluación clínica puede ayudar a determinar si la espasticidad u otros desórdenes afectan la función de un paciente particular.
En la Tabla 4-1 (como manifesté en la cita), Allen y Widener especifican qué es y qué no es la espasticidad (página 79):
Lo que la espasticidad es:
  • Un tipo anormal de tono muscular
  • Un tipo de hipertonicidad
  • Resistancia dependiente de la velocidad al estiramiento muscular pasivo
Lo que la espasticidad no es:
  • Parálisis
  • Posturas anormales
  • Un diagnóstico particular o patología neuronal
  • Un reflejo de estiramiento [miotático] hiperactivo (!!!)
  • Espasmo muscular
  • Movimiento voluntario restringido a movimientos en un patrón flexor o extensor
Podría parecer que hay un conflicto entre la definición de Lance y el punto que marqué con (!!!) en la lista de Allen y Widener, pero tomándolas en conjunto puedo interpretar lo siguiente: la espasticidad no es un reflejo de estiramiento hiperactivo, sino que resulta de él. Si consideras que mi interpretación es errónea, por favor deja un comentario.

Hablaré más sobre espasticidad en el futuro, ya que, como digo, su definición en clases y en la práctica no es clara, y pienso que eso podría representar un problema a la hora de llevar a cabo intervenciones de terapia física en pacientes con condiciones neurológicas.

sábado, septiembre 27, 2008

Crioterapia para la espasticidad (Parte II)

En la primera entrada que dediqué al tema del empleo de la crioterapia para disminuir temporalmente la espasticidad, no me tomé el tiempo de reproducir el texto del libro que explica los mecanismos fisiológicos que se han propuesto para explicar el fenómeno.

Un profesor manifestó interés por este asunto, por lo que hoy duplicaré el texto, que proviene del libro Physical Agents in Rehabilitation: From Research to Practice(3ra edición, 2008), escrito por Michelle H. Cameron.

En la página 137, se explica lo siguiente:
Cuando es aplicada apropiadamente, la crioterapia puede disminuir la espasticidad temporalmente. Se ha propuesto que dos mecanismos actúan secuencialmente para producir este efecto: primero, un decremento en la actividad de la neurona motriz gamma y luego, un decremento en la actividad del huso neuromuscular aferente y del órgano tendinoso de Golgi (OTG).
Una disminución en la amplitud del reflejo del tendón de Aquiles y en la actividad de electromiografía (EMG) integrada han sido observadas pocos segundos después de la aplicación de frío sobre la piel. Se piensa que estos cambios están relacionados con una disminución en la actividad de la neurona motriz gamma como una reacción refleja a la estimulación de los receptores cutáneos del frío. Esta respuesta rápida debe estar relacionada con la estimulación de estructuras cutáneas porque la temperatura de los músculos no puede disminuir después de un periodo de enfriamiento tan breve.
Después de un enfriamiento más prolongado, que dure entre 10 a 30 minutos, un decremento o eliminación temporales de la espasticidad y el clonus, depresión del reflejo del tendón de Aquiles, y una reducción en la resistencia al movimiento pasivo también han sido observados en algunos pacientes con espasticidad. Se piensa que estos cambios son causados por un decremento en la descarga de los husos neuromusculares aferentes y OTG como resultado de una disminución en la temperatura del músculo. Estos efectos tardíos generalmente persisten por 1 a 1-1/2 horas y por tanto pueden ser aprovechados en un tratamiento mediante la aplicación de crioterapia a las áreas hipertónicas por periodos de hasta 30 minutos anteriores a otras intervenciones para reducir la espasticidad durante actividades funcionales o terapéuticas.
El profesor, que tiene experiencia en el tratamiento de la espastidad, no conocía sobre este empleo de la crioterapia y se mostraba escéptico ante lo que dije en la primera parte. Yo no conozco nada sobre la espasticidad en particular o sobre la rehabilitación neurológica en general, así que me limito a citar el texto de Michelle H. Cameron.

Si te interesa investigar este fenómeno, te indico que el libro cita las siguientes referencias:
Knuttsson E, Mattsson E: Effects of local cooling on monosynaptic reflexes in man, Scand J Rehabil Med 52:166-168, 1969

Knuttsson E: Topical cryotherapy in spasticity, Scand J Rehabil Med 2:159-162, 1970

Hartvikksen K: Ice therapy in spasticity, Acta Neurol Scand 38:79-83, 1962

Miglietta O: Electromyographic characteristics of clonus and influence of cold, Arch Phys Med Rehabil 45:502-503, 1964

Miglietta O: Action of cold on spasticity, Am J Phys Med 52:198-205, 1973

Price R, Lehmann JF, Boswell-Bassette S, et al: Influence of cryotherapy on spasticity at the human ankle, Arch Phys Med Rehabil 74:300-304, 1993

lunes, septiembre 15, 2008

Crioterapia para la espasticidad (Parte I)

Nuevamente extraigo información que me pareció interesante del libro Physical Agents in Rehabilitation: From Research to Practice(3ra edición, 2008), escrito por Michelle H. Cameron.

Según Cameron (p. 137 y 139), la crioterapia puede ser empleada en algunos pacientes para reducir temporalmente la espasticidad debida a disfunciones de las neuronas motrices superiores. Esto se consigue con aplicaciones de frío de duración próxima a los 30 minutos en las áreas hipertónicas; la crioterapia produce un efecto de reducción de la resistencia pasiva del músculo debida a la espasticidad que puede durar 1 hora o más después de terminada la aplicación de frío, lo que es tiempo suficiente para realizar otras intervenciones terapéuticas como el ejercicios activos, estiramientos o actividades funcionales, o para el aseo del cuerpo.

Si te interesan más detalles (incluyendo los posibles mecanismos fisiológicos que se han propuesto para explicar este efecto), podrás encontrarlos en el libro. Yo añado únicamente que en esta aplicación también habría que tener en cuenta, naturalmente, las contraindicaciones y precauciones (incluyendo la posible presencia de sensibilidad alterada) que son normales de la crioterapia.

Hoy menciono esto porque en el hospital hemos visto en estos días varios casos de espasticidad que se procuran resolver temporalmente mediante movimiento (mediante técnicas que por el momento desconozco) y se me ocurre, por lo que te cuento hoy, que la crioterapia podría complementar o sustituir esas intervenciones en algunos casos.