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sábado, agosto 13, 2011

Comentario sobre el libro de control motor y aprendizaje motor de Schmidt y Lee

Un buen número de las entradas más recientes en este blog han presentado temas relacionados con el comportamiento motor, y para redactar prácticamente todas ellas he consultado el libro Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis (5ta. ed., 2011) de Richard Schmidt y Timothy Lee, ya sea como la única fuente o como parte de un conjunto de fuentes. Dada su utilidad, hoy quiero tomarme el tiempo de hacer un comentario sobre ese libro.

Aunque hasta el momento he leído únicamente tres cuartos del libro de Schmidt y Lee, francamente no pienso que el resto de la obra modifique mi apreciación sobre ella. Empezaré por decir que estoy absolutamente impresionado por este libro. Antes de comprarla, yo sabía que esta obra es considerada un clásico en el campo del comportamiento motor (no por nada está ya en su quinta edición) y que Richard Schmidt es visto como una figura muy importante en ese campo; ahora entiendo plenamente los motivos para estas dos apreciaciones.

En el caso particular del libro, he podido constatar directamente, posiblemente más que en cualquier otro libro que yo haya leído sobre cualquier tema, la forma en la que se ha empleado la investigación científica para entender cómo funciona el cuerpo humano; en este caso, para elucidar cómo el ser humano controla su movimiento y aprende a moverse. Párrafo tras párrafo, Schmidt y Lee discuten los estudios que se han realizado y publicado, durante los últimos 130 años en diferentes partes del mundo, en torno a cada aspecto y detalle que tiene que ver con el control y aprendizaje del movimiento humano, analizando, comparando y contrastando los estudios, mencionando los méritos y defectos de cada uno, y juntando todas las piezas disponibles para llegar a una conclusión que refleja el conocimiento científico actual sobre el tema. No sorprende, entonces, que en esta obra de 590 páginas y 14 capítulos, cerca de 60 páginas al final del libro (más o menos 10% del total) estén dedicadas a la enumeración de aproximadamente 2000 referencias (es decir, 140 por capítulo, en promedio).

Hay que destacar también la relevancia de la información presentada y la claridad con la que se presenta. En múltiples ocasiones, al leer un párrafo o sección he podido imaginar o visualizar la aplicación que tendría lo expuesto en algún campo relacionado con el movimiento humano (por ejemplo, el deporte o la ergonomía), solo para descubrir que el libro confirmaba mis sospechas a párrafo seguido. Al mismo tiempo, aunque es cierto que con tanta minuciosidad la lectura a veces puede ser un poco densa, los autores hacen el mejor esfuerzo por exponer la información de una forma progresiva y digerible para el lector, sin requerir que éste tenga conocimientos avanzados sobre el movimiento humano. Y, finalmente, debo decir que los múltiples estudios mencionados en el libro me han dejado asombrado, como nunca, por el ingenio y la creatividad de los investigadores para idear experimentos que den pistas sobre tal o cual característica del movimiento humano. Mientras leía el libro, ¡inclusive a mí se me ocurrían otros experimentos!

Este libro sobre control motor y aprendizaje motor es apropiado para ti si tienes un interés científico por el movimiento humano y quieres enterarte de cada detalle del mismo; en este sentido, este libro es ideal si estudias kinesiología (como la conciben en Norteamérica, claro está). Sin embargo, no esperes una cobertura de la neuroanatomía, la neurofisiología o de la patología; si te interesa esto último, y también una cobertura de aplicaciones específicas del control motor en la terapia física, el libro de Shumway-Cook y Woollacottpuede ser un fabuloso complemento. Evidentemente, si te interesa un libro sobre el desarrollo motor, tendrás que explorar otra gama de recursos, entre los cuales este libro de Haywood y Gretchenpuede ser una buena opción.

En esta página del sitio web de Human Kinetics encuentras la descripción del libro de Schmidt y Lee (incluyendo su tabla de contenidos); mediante esa página puedes adquirir a un buen precio la versión digital del libro (acá explico en qué consiste esto). Por otro lado, en Amazon.comencuentras el mejor precio para la versión impresa.

domingo, junio 12, 2011

¿Por qué no sientes las cosquillas que te haces a ti mismo?

Nunca me hubiera imaginado que la razón por la cual no sentimos cosquillas autoinducidas tiene que ver con el control motor, es decir, con la forma en la que planeamos y ejecutamos el movimiento de nuestro cuerpo. Al parecer, nuestro sistema nervioso es capaz de predecir los resultados de nuestras intenciones motrices, tanto en lo que se refiere al desenlace esperado de esas acciones como en lo que tiene que ver con las sensaciones que se recibirán en forma de retroalimentación (feedback); como veremos, esto último es justamente lo que entra en juego en el caso de las cosquillas.

Resulta que, según lo han planteado los investigadores del comportamiento motor, cuando iniciamos un movimiento de nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso también genera una predicción, expectativa o modelo de las consecuencias sensoriales que tendrá este movimiento. Por ejemplo, cuando uno se propone causarse cosquillas a uno mismo, e inicia un movimiento con ese fin, el sistema nervioso central anticipa las sensaciones que serán recibidas de los receptores cutáneos (a través del  sistema nervioso periférico) como consecuencia de ese movimiento. Posteriormente, cuando las sensaciones reales que uno tiene coinciden con aquellas sensaciones predichas, estas sensaciones se restan la una de la otra, en un fenómeno denominado atenuación de la retroalimentación (feedback attenuation), y así no sentimos cosquillas o las sentimos de forma leve. En contraste, cuando otra persona nos toca, el sistema nervioso no cuenta con esa predicción para la comparación con las sensaciones recibidas (ya que nosotros no somos los que generamos el movimiento), y por tanto sentimos cosquillas.

Los investigadores del comportamiento motor postulan que estos procesos de predicción y atenuación sensorial tienen el propósito de disminuir la información que el sistema nervioso tiene que procesar con cada movimiento. Si no contara con este mecanismo, el sistema nervioso tendría que estar continuamente pendiente de las sensaciones provocadas por nuestro movimiento, lo que constituiría un gran volumen de información a procesar.

Mediante el empleo más curioso que yo conozca que se haya hecho de un robot, un experimento demostró resultados interesantes. En ese experimento, un robot accionado por una persona estaba encargado de estimular una región sensible a cosquillas del cuerpo de esa misma persona (ten en mente que, como la persona es quien realizaba el movimiento para comandar al robot, su sistema nervioso podía anticipar las sensaciones que serían receptadas). Cuando el robot realizaba la estimulación inmediatamente después de ser accionado por el sujeto, éste último sentía cosquillas muy leves. Sin embargo, cuando se introducía un retraso entre el comando del sujeto y la acción del robot sobre su cuerpo, el nivel de cosquillas empezaba a incrementarse. Así, si el robot efectuaba la estimulación con un retardo de 100ms, los sujetos del estudio empezaban a sentir un mayor nivel de cosquillas, que no obstante continuaba siendo menor al nivel provocado externamente por otra persona. Con un retardo de 200ms o más, los sujetos sentían cosquillas en un nivel comparable a aquel que se percibiría con estimulación externa. Esto podría indicar que la predicción sensorial que genera el sistema nervioso para la comparación con las sensaciones reales tiene un tiempo de vida limitado, y que su finalidad es acompañar al movimiento; dentro de ese lapso, las cosquillas autogeneradas durante el experimento se atenuaban, y fuera de él, eran percibidas.

BIBLIOGRAFÍA

sábado, junio 04, 2011

Con o sin manos, hablar por el celular mientras se conduce es riesgoso

En la mente de todos nosotros se ha arraigado la noción de que utilizar un teléfono celular "manos libres" es más seguro que hablar sosteniendo el teléfono con una mano. Sin embargo, los resultados de múltiples investigaciones indican que el mayor riesgo de accidentes que hay al conversar por teléfono mientras se conduce no se debe únicamente al hecho de que se tiene una mano ocupada por el celular, sino que el riesgo está relacionado con muchos otros factores, algunos de los cuales están vinculados estrechamente con procesos cognitivos como la atención. Dado que este es un tema muy relevante y "candente" en la actualidad, el libro Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis(Richard Schmidt, Timothy Lee; 5ta. ed., 2011) dedica cerca de tres páginas (122 a 124) a su tratamiento, citando las múltiples investigaciones que se han realizado sobre este asunto. Aquí haré un resumen, necesariamente incompleto, en unos pocos párrafos.

Independientemente de la interferencia que provoca en la tarea de conducción el tener ocupada una mano con el celular, el libro explica que el grado en el cual la conducción es afectada por una conversación telefónica depende de por lo menos estos tres factores: (1) el entorno de conducción, (2) las características del conductor y (3) la naturaleza de la conversación. De esta forma, la calidad de conducción mientras se habla por teléfono (que es una situación en la que se divide la atención para llevar a cabo dos tareas simultáneamente) disminuye con un mayor tránsito y con un entorno de conducción más complejo, con edades avanzadas de los conductores, y cuando se trata de conversaciones que requieren un mayor número de operaciones de razonamiento. Asimismo, las conversaciones por celular disminuyen la capacidad de percibir los cambios en el entorno visual, haciendo que sea más difícil, o hasta imposible (debido a un fenómeno denominado ceguera por inatención), percibir las señales de tránsito y la proximidad de peatones y otros vehículos.

Algunas personas, que se oponen a la legislación que prohíbe las conversaciones telefónicas mientras se conduce, argumentan que si el riesgo incrementado no se debe exclusivamente a que se ocupa una mano para sostener el teléfono, entonces conversar con los pasajeros representaría un riesgo idéntico que hablar por celular. Sin embargo, un estudio epidemiológico realizado en el 2007 sostiene que la probabilidad de accidentes se multiplicaba por un factor de 4.1 cuando se hablaba por celular, mientras que este factor se reducía a 1.6 cuando había un pasajero en el vehículo, y a 2,2 cuando había dos pasajeros. Otras investigaciones experimentales han encontrado evidencia de que las conversaciones con pasajeros son considerablemente menos riesgosas que las conversaciones por celular. Esto posiblemente se deba a que, cuando se habla con un pasajero, es posible ajustar o detener la conversación cuando la situación de conducción se vuelve más demandante, y también a que los pasajeros pueden aportar con señales de advertencia que beneficien a la seguridad de la conducción.

Los resultados de las investigaciones son claros: El simple hecho de hablar por el teléfono mientras se conduce, con o sin manos, incrementa severamente el riesgo de accidente. Talvez más sorprendente para todos nosotros resulte el hecho de que hay investigaciones cuyos resultados señalan que es más seguro hablar con el celular en la mano, dado que los conductores tienden a compensar la distracción que esto representa, por ejemplo, reduciendo la rapidez de conducción. Por otro lado, parecería que los conductores que conversan por celular con las manos libres de hecho se exponen a mayores riesgos, al dejarse llevar por la confianza errónea de que esta actividad no requiere tanta atención.

domingo, mayo 29, 2011

Para atajar, hay que anticipar

[Nota: Debido a un error de mi parte, un borrador muy temprano de esta entrada posiblemente llegó a los subscriptores que utilizan el feed de RSS. Lamento la confusión.]

En el fútbol, mi posición en un equipo definitivamente es en la defensa. En una disputa frente a frente con un atacante, siempre he procurado enfocar mi atención directamente en el balón, de tal forma que las maniobras corporales que el atacante efectúa con la finalidad de despistarme (a veces sin siquiera tocar el balón) no consigan distraerme de mi único objetivo: quitarle la pelota. En general, pienso que eso me ha traído buenos resultados, y puedo decir que en mis mejores épocas yo era un defensa bastante efectivo y limpio.

Por otro lado, tras leer un poco sobre el comportamiento motor humano ahora entiendo que para los arqueros que tienen en sus manos la misión de atajar un penal, la estrategia más efectiva es justamente la contraria: Más que centrar su atención en el balón, deben leer e interpretar los movimientos del cuerpo del adversario antes de que éste remate para poder anticipar y predecir hacia dónde se dirigirá el balón, y así iniciar el movimiento prematuramente en un intento por atajarlo.

Un arco de fútbol tiene 7.3m de ancho y 2.4m de alto. Los penales se cobran desde una distancia de 11m, y el balón recorre ese espacio en alrededor de 600ms, en promedio. En ese lapso (que se inicia con el impacto del balón), si no utiliza la anticipación el arquero debe realizar todo lo siguiente: (1) observar al balón, (2) tomar una decisión sobre a dónde dirigirse, y (3) planear y ejecutar el movimiento de su cuerpo. El hecho de que la fase (3) por sí sola requiere más de 500 milisegundos explica por qué, sin anticipación, es virtualmente imposible atajar un penal bien ejecutado, particularmente en el caso de los porteros novatos. Los arqueros experimentados, al anticipar el rumbo del balón e iniciar el movimiento antes de que el adversario remate, incrementan significativamente sus probabilidades de éxito: un arquero experimentado ataja más o menos uno de cada cuatro penales.

Se han hecho estudios que comparan los movimientos oculares de porteros novatos y experimentados, y se ha descubierto que, con la finalidad de anticipar y predecir el rumbo del balón antes del remate, y evitar ser víctimas de las engañosas "fintas", los arqueros experimentados en primer lugar observan el rostro del oponente para intentar descubrir sus auténticas intenciones basándose en la dirección de su mirada, y luego se enfocan en sus extremidades inferiores y en la relación de sus pies con el balón. Por otro lado, los arqueros novatos no utilizan una estrategia de observación consistente y tienden a enfocar su vista en el tronco del jugador.

En actividades motrices como ésta, hay que señalar que la anticipación, aparte de beneficios, también tiene costos: Con frecuencia se puede observar a arqueros que se lanzan prematuramente en una dirección totalmente opuesta a la que el balón finalmente tuvo. En relación con esto, los investigadores del comportamiento motor han planteado la existencia de un periodo refractario psicológico (PRP)*, que es un periodo transitorio durante el cual un movimiento planeado e iniciado ya no puede modificarse o cambiarse por otro; por este motivo, un arquero que ha anticipado el remate incorrectamente y que se dirige en un sentido ya no puede revertir su movimiento oportunamente**. En el fútbol, al igual que en otros deportes, los jugadores que quieren esquivar o engañar a otros toman ventaja de este fenómeno de PRP, y mediante "fintas" provocan una respuesta en el defensor en un sentido que no puede invertirse a tiempo para bloquear el movimiento que el atacante finalmente ejecuta, y así el atacante obtiene preciosos milisegundos de ventaja.

(* Este fenómeno es diferente al periodo refractario que se observa en la fisiología muscular inmediatamente después de una contracción, un periodo transitorio durante el cual una fibra muscular es insensible, y no responde, a los estímulos eléctricos que le son aplicados.)

(** A esto habría que aumentar, evidentemente, la inercia y otros factores físicos que dificultarían el cambio en la dirección del movimiento.)

BIBLIOGRAFÍA

viernes, mayo 20, 2011

El comportamiento motor en actividades cotidianas

Recuerdo una ocasión en la que yo tenía el control del balón durante un partido de fútbol. En ese instante, súbitamente y sin que yo pudiera anticiparlo, un jugador adversario se me acercó por detrás con el objetivo de robarme el balón, pero no lo consiguió. En una fracción de segundo, un lapso claramente insuficiente para que yo pudiera pensar cómo reaccionar, mi cuerpo por propia cuenta supo exactamente qué maniobras efectuar con el balón para protegerlo, y tuvo éxito. Situaciones similares se han presentado en múltiples ocasiones, en las que las respuestas automáticas de mi cuerpo han sido más favorables que aquellas respuestas para las cuales me he tomado un segundo para considerarlas. Estoy seguro de que has tenido este tipo de experiencias también.

Hoy terminé de leer un libro que me ayudó a entender los mecanismos que explican lo que te cuento que me ha sucedido. El libro Motor Control in Everyday Actions(Timothy Lee, 2011), valiéndose de alrededor de 50 relatos breves plasmados en menos de 250 páginas, describe cómo la visión, la atención, la percepción, la cognición, la práctica y el aprendizaje influyen en el comportamiento motor que el ser humano manifiesta en diversas actividades cotidianas. ¿Cómo puede ser que el estar consciente de un movimiento produzca, en ocasiones, peores resultados que el permitir una ejecución automática? ¿Por qué hablar por el celular afecta el rendimiento motor mientras se conduce y causa accidentes? ¿De qué procesos mentales se valen los magos para maravillarnos con sus trucos manuales? ¿Por qué la precisión de los movimientos humanos disminuye a medida que la rapidez de ejecución aumenta? ¿Cómo influye la retroalimentación aumentada (augmented feedback) en el aprendizaje motor? ¿Qué tipo de práctica mejora las destrezas motrices en el caso particular de los novatos y en el de los expertos? ¿Por qué, en lo que se refiere al aprendizaje motor, errar en la práctica de un movimiento puede ser tan provechoso como acertar?

La lectura de cada uno de los relatos es muy breve y entretenida. Quienes estén interesados en el campo del comportamiento motor sin duda encontrarán en este libro una infinidad de peculiaridades sobre el movimiento humano, se enterarán de importantes investigaciones y personajes en el campo, se familiarizarán con los conceptos y la terminología, y se quedarán con muchísimas ganas de explorar a mayor profundidad cada uno de los temas tratados.

El libro está disponible para la descarga inmediata (en formato PDF de Adobe Digital Editions), en el sitio web de Human Kinetics, a un precio descontado; ahí también se pueden encontrar muchos extractos que dan una idea del contenido y formato del libro. La versión impresa se puede adquirir en Amazon.com. Recomiendo, con mucho ímpetu, la lectura de esta interesantísima obra.

jueves, febrero 17, 2011

Inteligencia, fútbol, Ronaldo

En el primer semestre de la carrera, algunos compañeros y yo tuvimos que preparar una presentación grupal sobre la Inteligencia para la clase de Psicología para la Salud. La exposición en sí fue un auténtico desastre, dado que mis compañeros y yo no nos habíamos preparado lo suficiente, y "sabíamos" muy poco sobre este tema tan extenso, complejo y controversial. Como parte de mi intento infructuoso por argumentar algo que diera valor a mi intervención, lancé un par de preguntas a los presentes. La primera de ellas fue la siguiente:
¿Dirían ustedes que se requiere inteligencia para jugar bien al ajedrez?
De la audiencia --compañeros y profesora-- obtuve, ya sea de forma verbal o mediante algún gesto corporal, la respuesta que esperaba: un "¡Sí!" unánime, un verdadero "¡Obvio, pues!". A continuación, planteé la segunda pregunta:
En contraste, ¿dirían ustedes que se necesita inteligencia para jugar fútbol?
En esta ocasión también obtuve la respuesta anticipada, es decir, un "No" casi fulminante. Dada la prevalencia del criterio de que una persona es inteligente cuando se destaca en actividades primordialmente mentales, como las ciencias, las matemáticas y la lógica (o el mismo ajedrez), negando la posibilidad de que alguien sea inteligente de una forma que se manifieste principalmente de forma corporal, no se podía esperar otra cosa*.

Un video que vi recientemente me hubiera servido como un argumento infinitamente más contundente que cualquier cosa que yo pudiera decir en el primer semestre. Te pido que dediques los siguientes 11 minutos de tu día a ver (y disfrutar) con detenimiento el siguiente video de algunas de las impresionantes jugadas del brasilero Ronaldo**.



A diferencia de lo que yo ocurrió hace ya casi cinco años, ahora tengo a mi alcance más argumentos. Al rodar el video, te pido que observes cómo Ronaldo tiene que conseguir, por lo menos, cinco cosas al mismo tiempo en cada jugada, al enfrentarse (logrando un desenlace exitoso) contra uno, dos, tres o más oponentes al mismo tiempo:
  1. Evidentemente, mantener el control y posesión del balón.
  2. Conservar el balance en diferentes situaciones de estabilidad: mientras corre; cuando debe efectuar cambios rapidísimos de dirección, o realizar giros o saltos; cuando vienen sobre él fuerzas aplicadas por los adversarios desde diferentes ángulos; todo esto al tiempo que considera factores del terreno o el clima (lluvia, nieve, césped en malas condiciones, etc.).
  3. Proteger su cuerpo de impactos contra los adversarios para conseguir avanzar hacia el arco contrario, pero también para evitar lesiones (observa con cuidado y verás la cautela que tiene para evitar el contacto).
  4. Conocer con exactitud, en cada milisegundo, la posición de su cuerpo y de aquellos de los adversarios (¡tremendo festín de "túneles" o "galletas"!)
  5. Estar atento a la posición y anticipar los movimientos, intenciones y decisiones de sus compañeros en otras partes de la cancha y de los oponentes de estos, para finalmente enviar el balón con determinada magnitud de fuerza, dirección y giro ("chanfle" o "efecto") para conseguir un pase o un remate fructífero, teniendo siempre en mente las reglas del juego (para evitar el fuera de juego u off-side, por ejemplo.)
Ahora sé, por ejemplo, que el estudio del movimiento humano, necesariamente bajo condiciones mucho menos dinámicas y mucho más controladas que un partido de fútbol (como en un laboratorio, utilizando modelos animales o computacionales), es un asunto que aún se escapa de la comprensión de los miles de (muy inteligentes) científicos, profesionales de la salud e ingenieros alrededor del mundo, que han dedicado sus vidas a su exploración e investigación, incluso cuando han podido valerse de conocimiento y herramientas cada vez más avanzadas (incluyendo tecnología electrónica e informática). Varias son las teorías y perspectivas que existen sobre diferentes aspectos del movimiento humano, pero todas tienen sus fallas y ninguna se acerca a explicarlo completamente.

Algo que sin duda involucra una labor formidable del sistema nervioso, para tomar decisiones rapidísimas que otorgen ventaja en el juego y así controlar el movimiento del cuerpo ante las exigencias del deporte y las características del entorno, pero que a la vez les resulta tan natural a ciertas personas (como Ronaldo y ciertamente muchos otros atletas, bailarines, gimnastas, acróbatas y músicos), y que simultáneamente es tan complicado, y hasta imposible, de comprender y reproducir por el resto de personas, no se puede clasificar como genialidad, y por tanto como un tipo de inteligencia? ¿No es el fútbol una especie de ajedrez corporal (aunque también mental), dinámico e interactivo?

(* Debo aclarar que la audiencia estaba compuesta en un 80% de mujeres, y que por ahí se escuchó uno que otro "Sí" débil y titubeante, que probablemente provenía de algún solidario compañero varón.)

(** Tristeza y nostalgia causó el anuncio que Ronaldo, sin duda alguna uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia de la humanidad, hizo hace unos días acerca de su retiro definitivo del deporte profesional. Gracias a mi hermano por el enlace.)

viernes, julio 16, 2010

Persona, tarea y entorno: El modelo de constreñimientos de Newell

En la introducción de esta serie, yo expresaba que desconocía quién propuso la noción de que el movimiento humano está influenciado por las características del individuo, de la tarea y del entorno. Quería contarte que ahora ya lo sé.

Según uno de los libros clásicos en el campo del desarrollo motor, Life Span Motor Development(Kathleen Haywood, Nancy Getchell; 5ta. ed., 2009), Karl Newell fue quien sugirió, hace casi 25 años, que el movimiento se origina de las interacciones entre (1) el organismo (el ser humano en nuestro caso), (2) el entorno en el cual el movimiento ocurre y (3) la tarea a realizarse, y que si uno de estos factores cambia, el movimiento resultante también cambia. Newell denominó constreñimientos (en inglés, constraints) a estos tres factores, entendiéndose por constrenimiento a aquello que limita o desalienta determinados movimientos pero que a la vez permite o alienta otros movimientos, canalizándolos en una ruta que facilita su emergencia y otorgándoles forma en tiempo y espacio. A continuación reproduzco, de forma abreviada, las descripciones que Haywood y Getchell presentan en su libro de cada uno de estos tres tipos de constreñimientos (páginas 7 y 8):
  • Los constreñimientos individuales son las características físicas y mentales únicas de la persona. Estos constreñimientos se clasifican en estructurales, como la estatura, la longitud de las extremidades y la fuerza muscular, y funcionales, como la motivación, el miedo, la experiencia y el nivel de atención que se invierte en el movimiento. Para el profesional (de la psicología, de la cultura física o de la rehabilitación) es importante determinar si el movimiento de una persona es configurado mayormente por los constreñimientos individuales (estructurales o funcionales), o si en su lugar se deben realizar cambios en la tarea o en el entorno para obtener la modificación esperada en el movimiento.
  • Los constreñimientos del entorno existen fuera del cuerpo como una propiedad del mundo que nos rodea; son globales (no dependen de la tarea) y pueden ser físicos, como la temperatura, la gravedad o la humedad, o socioculturales, los cuales alientan o desalientan ciertos comportamientos motores, como en el caso de la exclusión de las mujeres de la participación en ciertas actividades motrices consideradas inapropiadas para ellas.
  • Los constreñimientos de la tarea también son externos al cuerpo e incluyen a los objetivos del movimiento, a las reglas que lo rigen (por ejemplo, el reglamento de un deporte), y a los objetos (equipos e implementos) que se emplean durante el movimiento.
Haywood y Getchell utilizan el modelo de constreñimientos de Newell como el sustento de la exposición que realizan sobre el desarrollo motor en su afamado libro. Las recurrentes referencias a este concepto en numerosos recursos modernos que he consultado (como ya expliqué en la entrada anterior) me llevan a pensar que se trata de una noción importante que se debería desarrollar, o al menos mencionar, en las exposiciones que se realicen sobre psicomotricidad y rehabilitación neurológica.

viernes, junio 25, 2010

Libro recomendado: Fundamentals of Motor Behavior

Como he manifestado anteriormente, mi interés por el campo del comportamiento motor es creciente. A pesar de que, al menos por el momento, no estoy interesado en la rehabilitación neurológica, sí quiero estar en la capacidad de entender cómo el sistema nervioso produce el movimiento humano. Por este motivo, yo quería conseguir un recurso que me diera una introducción al comportamiento motor muy, pero muy, sencilla, evitando siempre que sea posible las visiones y filosofías de técnicas específicas de rehabilitación, y principalmente la neuroanatomía y demás pesadillas (tractos, núcleos, ganglios, nervios..... ¡¡¡No!!!.... ¡¡¡Pelízquenme!!!)

Pienso que encontré ese recurso, y por un precio realmente minúsculo. Se trata del libro Fundamentals of Motor Behavior (Jeffrey Fairbrother, 2010). Utilizando abundantes ejemplos de la vida real, incluyendo deportes, oficios, y actividades y experiencias cotidianas --ejemplos que, sin duda, ayudan al lector a situarse e identificarse en el contexto de lo expuesto y a comprenderlo de mejor forma-- el libro explica de forma muy clara cómo el movimiento humano se controla, se aprende, se desarrolla y se ejecuta. Sin embargo, que la sencillez y brevedad del libro (tiene menos de 200 páginas) no te confundan, ya que al leerlo uno rápidamente cae en la cuenta de que se trata de una cobertura muy digerible de un tema que en realidad es extremadamente complejo (otra característica que me gusta son las biografías de autores e investigadores del comportamiento motor que están dispersas por todo el texto; siempre me asombra conocer a personas que han dedicado su vida al estudio de alguna faceta del cuerpo humano).

Por $29 (más envío)por la versión impresa y $16 por la versión digital (un eBook en el formato Adobe Digital Editions, publicado por Human Kinetics y disponible para su descarga inmediata), francamente no pienso que se pueda conseguir algo mejor.

sábado, mayo 22, 2010

Persona, tarea y entorno: su influencia en el movimiento humano (Introducción)

En este momento yo no conozco quién propuso originalmente la idea de que todo movimiento humano es influenciado por las características de la persona, de la tarea y del entorno, pero leí algo sobre esto por primera vez hace dos o tres años en el famoso libro de control motorde Anne Shumway-Cook y Marjorie Woollacott. Desde ese momento, he encontrado múltiples referencias a esta noción en otros libros de comportamiento motor, y también en libros generales de terapia física, de biomecánica y de entrenamiento deportivo.

Recientemente me volví a topar con este concepto en el libro Fundamentals of Motor Behavior(2010), donde su autor, Jeffrey Fairbrother, sostiene (página 36) que el comportamiento motor puede ser visto como el producto de estos tres elementos:
  1. Las capacidades y limitaciones de la persona.
  2. Las demandas de la tarea.
  3. La influencia del entorno.
Según esta noción, tanto el entrenamiento de un atleta que trabaja para mejorar su desempeño como la rehabilitación de una persona con una función motriz disminuida deben tomar en cuenta no únicamente la condición física de la persona, sino la tarea que ejecuta y el entorno donde lo hace.

Así, el rendimiento de un atleta cambia tanto con una mejor, o peor, condición física, como con las variaciones en los desafíos a los que se enfrenta y con modicaciones en el entorno en el cual se desenvuelve en un momento específico (con un terreno o clima diferente, con competidores de menor o mayor nivel, cuando siente la presión de una audiencia que lo anima o que lo desanima, cuando se trata de una práctica rutinaria o de una competencia importantísima, etc.). De igual forma, una persona que trabaja para recuperar la capacidad de caminar y que ha demostrado grandes avances en entornos controlados como un consultorio de terapia física, no necesariamente está listo para enfrentar las demandas impuestas por tareas y entornos menos controlados, como podrían ser situaciones como caminar mientras sujeta algo en sus manos (p.ej., las compras del supermercado, un plato con comida o un vaso con líquido que se puede regar); desplazarse por una acera con muchos peatones avanzando en torno al paciente en diferentes sentidos; el cruce de una calle transitada por muchos vehículos, con el semáforo en rojo pero a punto de cambiar a verde; y así sucesivamente, entre una infinidad de situaciones posibles de la vida diaria.

En las próximas entradas intentaré ampliar un poco más este tema, mencionando lo que encuentre sobre la relevancia que tiene para el terapeuta físico el considerar la persona, la tarea y el entorno en las intervenciones que realiza con sus pacientes.

sábado, abril 24, 2010

Una breve introducción al control motor (Capítulo de libro)

A pesar de que mi interés se centra en la terapia física músculo-esquelética, reconozco que un entendimiento del comportamiento motor (control motor, aprendizaje motor y desarrollo motor) es fundamental para todo terapeuta físico, no únicamente para aquellos que se dedican a la terapia física neurológica.

Siento que mi interés por el campo del comportamiento motor, particularmente por el control motor, crece cada día. Por ejemplo, para ir y venir de mi casa yo generalmente utilizo un pasaje que conecta a mi calle con una avenida principal, y este pasaje consiste en alrededor de 80 o 90 gradas, con descansos más o menos regulares. En estos últimos días he dedicado algún tiempo a imaginar cómo será que el sistema nervioso y los músculos se adaptan a las diferentes variantes de esta tarea: por ejemplo, cuando subo las gradas, o cuando bajo por ellas; cuando me desplazo por ellas con calma, o corriendo por el apuro (o cuando me lo tomo como un desafío); cuando está lloviendo (o ha llovido) y hay que ser más cuidadoso porque las gradas están resbaladizas; cuando no he dormido bien y me siento débil, o cuando regreso cansado o preocupado por el trabajo; cuando mis músculos se fatigan durante la subida (por ejemplo, cuando subo corriendo las 80 gradas); y así durante el resto de numerosas variaciones posibles. Considerando las implacables e incesantes fuerzas externas (como la gravedad, la fricción y las fuerzas de reacción), ¿cómo determina el sistema nervioso qué músculos debe activar, y cómo gradúa las fuerzas musculares (fuerzas internas activas) que debe generar en diferentes posturas, posiciones articulares, longitudes musculares, tipos de contracción muscular, velocidades de contracción y demás consideraciones biomecánicas (incluyendo las fuerzas internas pasivas, como la elasticidad de los tejidos), y sin olvidar el estado de ánimo o de fatiga, o si tengo dolor o alguna lesión? Es un asunto fascinante, ¿no te parece?

Aunque sé que hay recursos clásicos sobre el tópico del control motor cuya consulta será en algún momento obligatoria para mí, el capítulo que te presento hoy, que se titula Motor Control (enlace directo a un archivo PDF) y que pertenece al libro Human Movement: An Introductory Text(Tony Everett, Clare Kell; 6ta. ed., 2010), puede ser útil como una introducción breve al tema. Chequéalo.

viernes, enero 09, 2009

Libro sobre Tai Chi Chuan (¡Estos gringos ya no saben qué inventar! - Parte I)

Bueno, por "gringos" en realidad me refiero a los extranjeros en general. En esta serie de entradas, que denominaré "¡Estos gringos ya no saben qué inventar!", te mencionaré cosas relacionadas con la Terapia Física que me han llamado la atención porque son novedosas, únicas, inesperadas o simplemente curiosas.

Hoy te hablaré de un libro editado por un hongkonés, Youlian Hong, y titulado Tai Chi Chuan - State of the Art in International Research. Yo no lo he visto personalmente, pero según su descripción, el libro es una colección de artículos de investigación sobre Tai Chi Chuan y sus características y efectos beneficiosos en lo que tiene que ver con biomecánica y fisiología, control motor y prevención de caídas, psicología y aspectos sociales, y aplicaciones clínicas (Parkinson’s, Alzheimer’s, enfermedades cardiacas, cáncer de seno, artritis reumatoidea, diabetes), entre otras. La tabla de contenidos te dará el listado completo de los temas cubiertos.

Me parece interesante que se estudie a esta forma de ejercicio desde un punto de vista científico y que, mediante ese estudio, se cuente con datos que pueden respaldar el uso terapéutico de Tai Chi Chuan.

martes, diciembre 30, 2008

La redundancia motriz y el problema de Bernstein

He dicho antes que pienso que el campo del comportamiento motor es uno de los pilares de la terapia física. También compartí contigo una cita que me pareció interesante de uno de los libros más recientes de Mark Latash, Neurophysiological Basis of Movement(Mark Latash; 2da ed., 2007).

En otra parte de ese libro (página 234), Latash describe brevísimamente el problema de Bernstein. Yo no había leido sobre esto anteriormente, pero tuve suerte de encontrar más detalles sobre el problema de Bernstein en el libro más reciente de Mark Latash, titulado Synergy(Mark Latash; 2008), que está disponible parcialmente en Google Books. De ese libro, obtengo la siguiente descripción del problema de Bernstein (página 35; el texto entre [] lo agregué yo; el énfasis en cursiva proviene del libro):
Para la mayoría de investigadores en el campo del estudio del movimiento, la palabra sinergia está asociada con el nombre de [Nikolai Alexandrovich] Bernstein y es inseparable del famoso problema de redundancia motriz (el problema de Bernstein [...]). Por tanto, déjeme primeramente introducir el problema de redundancia motriz usando el ejemplo de Bernstein.

Tóquese la nariz con la punta de su dedo índice derecho. Ahora intente mover el brazo [es decir, la extremidad superior] sin perder el contacto entre la punta del dedo y la nariz. Esto es fácil de hacer. Esto significa que uno puede tocarse la nariz con muchísimas combinaciones de ángulos articulares del brazo. Sin embargo, cuando la tarea fue presentada, usted la hizo con una combinación articular particular. ¿Cómo la seleccionó su cerebro?

En otras palabras, para colocar la punta del dedo en cualquier punto del espacio, uno necesita especificar tres coordenadas correspondientes al espacio tridimensional en el que vivimos. En el nivel cinemático de descripción, el brazo humano tiene al menos siete ejes de rotación, incluso si uno no toma en cuenta las articulaciones de la mano y de los dedos. Hay tres ejes de rotación del hombro (flexión-extensión, abducción-adducción, y rotaciones interna-externa), un eje de rotación de la articulación del codo (flexión-extensión), dos ejes de rotación de la muñeca (flexión-extensión y desviaciones cubital-radial) y un eje de rotación compartida por la muñeca y el codo (pronación-supinación). Para definir sin ambigüedad siete ángulos en torno a siete ejes, uno tiene que tener siete constreñimientos. En otras palabras, para resolver un sistema de ecuaciones con siete incógnitas, uno necesita siete ecuaciones en el sistema. Pero la tarea suministra solo tres ecuaciones, lo que significa que hay un número infinito de soluciones.
El lenguaje matemático empleado en esta última parte de la cita puede asustar a algunos, pero lo importante es entender la pregunta que se hace en la primera parte de la cita, en el contexto del ejemplo expuesto: ¿Cómo selecciona el cerebro qué angulo emplear en cada articulación de la extremidad superior para colocar el extremo del dedo en un punto específico del espacio tridimensional, si se tiene en cuenta que son infinitas las combinaciones posibles que existen en la selección de ángulos de cada articulación de la extremidad superior? Interesante el tema, ¿no?

Si quieres averiguar más sobre esto, puedes ir a Google Books, como te dije antes (de paso, héchale un vistazo al resto del libro). También puedes hacer una búsqueda en Internet; sin embargo, como era de esperar, encontrarás muchísimas más páginas en inglés si buscas "Bernstein problem" que si lo buscas en español como "problema de Bernstein" (4.300 resultados frente a 200). En cualquier caso, espera toparte (como anticipa la cita) con un montón de páginas que presentan análisis matemáticos que se han hecho de este problema biológico que tiene que ver con el movimiento humano.

domingo, octubre 26, 2008

El músculo esquelético como un motor

El siguiente texto es un fragmento tomado del libro Neurophysiological Basis of Movement(2da. edición, 2008), escrito por Mark L. Latash. Lo cito aquí porque me parece muy interesante (página 30):
El músculo esquelético es un motor que convierte energía química en energía mecánica y calor. Probablemente sea el motor más asombroso que los humanos conozcan. Su habilidad para generar potencia rápidamente es superior a aquel de cualquier motor hecho por el hombre que tenga aproximadamente el mismo tamaño. Tiene numerosas características que podrían parecer extrañas a un observador externo; algunas de ellas podrían parecer subóptimas o incluso bizarras. Hay dos formas de apreciar estas características únicas. La primera es hacerse esta pregunta: ¿Cómo se enfrenta el sistema nervioso central a todas estas extrañezas del diseño del músculo [...] que parecen terribles cuando son vistas a través de los ojos de un ingeniero del siglo XX? La alternativa es preguntarse: ¿Cómo usa el sistema nervioso estas características inusuales del músculo esquelético para crear las propiedades únicas de los movimientos humanos que los hacen muy superiores a aquellos de cualquier robot? Estas propiedades incluyen la flexibilidad, el aprendizaje rápido y la habilidad de manejar objetos frágiles. Yo sugiero que usted se olvide del enfoque de la ingeniería y que mire al músculo esquelético con optimismo --como un diseño único desarrollado por la evolución y no como un error de la naturaleza. Aparte de poseer muchas características únicas, el músculo es el único motor comestible y es delicioso cuando es cocinado apropiadamente.
Anteriormente he hablado sobre el comportamiento motor humano, y he dicho que considero que este campo y la biomecánica deberían ser estudiados extensivamente por todos los terapeutas físicos. Apenas he empezado a leer el libro de Latash y me he quedado loco con lo que dice. Consíguete el libro.

martes, septiembre 09, 2008

Robots igualitos a animales

Hace unos días te hablé brevemente sobre el comportamiento motor humano y te dije que me interesa conocer más sobre el tema. Después de ver el siguiente video, y de caer en la cuenta de cómo los sistemas nervioso y músculoesquelético deben enfrentar muchas situaciones diferentes (terrenos irregulares, resbalosos, duros y blandos; escalones; subidas y bajadas, etc.) y que eso involucra ser capaz de sobreponerse a todo lo que puede salir mal en el proceso, me interesa aún más enterarme acerca del comportamiento motor.

ADVERTENCIA: Si cuando eras niño la película "La Mosca" te causó un trauma psicológico (como me pasó a mí), debes saber que la primera parte del video puede reavivarlo. Sin embargo, más tarde en el video el trauma cede espacio a la ternura porque uno recuerda la escena de la película de Disney cuando Bambi se resbala graciosamente. Al final, estas dos sensaciones pueden ser superadas por las de asombro e incredulidad.

Boston Dynamics - BigDog

No te olvides de leer la descripción del robot que acompaña al video. Puedes encontrar más enlaces a información de otras creaturas robóticas que se mueven como animales en el menú "Robots" en la porción superior la misma página.

sábado, septiembre 06, 2008

El campo del comportamiento motor

Sobre lo que te cuento hoy te anticipo que no sé mucho, pero que estoy empeñado en investigarlo.

¿Sabes algo sobre el campo que en inglés se conoce como motor behavior? Hace unos días te dije que los términos en diferentes regiones del mundo tienen diferentes significados, así que en realidad no sé si en nuestra región conocemos a ese campo con el mismo nombre, comportamiento motor, o si se trata de la psicomotricidad que nosotros estudiamos. Por el momento, lo llamaré empleando la traducción directa.

El campo del comportamiento motor incluye el estudio del control motor (motor control), del aprendizaje motor (motor learning) y del desarrollo motor (motor development). El control motor tiene que ver con la neurofisiología del movimiento, el aprendizaje motor se relaciona con la adquisición de habilidades a lo largo del tiempo debido a la práctica y la experiencia, y el desarrollo motor estudia los cambios en el comportamiento motor a lo largo de la vida (en sus diferentes etapas, desde que nacemos hasta que somos viejos). En la materia denominada Psicomotricidad que nosotros estudiamos hace unos semestres nos concentramos principalmente en el desarrollo motor, topando algo del control motor pero muy poco, o nada, sobre el aprendizaje motor.

¿Cómo gradúa el sistema nervioso la fuerza que los músculos deben generar para realizar una actividad determinada, desde levantar un lápiz que se ha caído al suelo hasta correr los 100m? ¿Qué rol tienen los reflejos en el movimiento? ¿Cómo se controla la postura del cuerpo y cómo se contrarrestan las perturbaciones a ésta para mantener la estabilidad? ¿En verdad tiene sentido intentar duplicar el desarrollo motor normal en la rehabilitación de las personas que han perdido su capacidad para moverse, como se hace con FNP? ¿El entrenamiento de las diagonales de FNP prepara al paciente para realizar actividades funcionales que no se ejecutan "en la diagonal"? Cuando se entrena a un paciente para que refine un movimiento, es ¿mejor darle un feedback inmediatamente después de la ejecución del movimiento o es mejor esperar un tiempo? Todas estas son preguntas que podríamos responder si conociéramos algo sobre el comportamiento motor humano.

Hace unos días te dije que pienso que la Biomecánica es esencial para el terapeuta físico, particularmente para el que se especializa en el sistema músculoesquelético, pero que también lo es para el que se especializa en la rehabilitación neurológica. Ahora pienso que esto del comportamiento motor es especialmente importante para el terapeuta que se especializa en la rehabilitación neurológica, pero que también lo es para el que se especializa en el sistema músculoesquelético.

Sin duda te diré más acerca de esto a medida que me vaya enterando de cosas interesantes.