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miércoles, marzo 03, 2010

Terapia física y atención primaria de la salud

Hace algún tiempo, cuando aún asistía a clases y vestía uniforme de prácticas, regularmente me topaba en la calle de mi casa con una señora a quien yo no conocía pero con quien me acostumbré a intercambiar un saludo de cortesía. Muchas fueron las ocasiones en las que nos saludamos con un simple y constante "Buenos días" o un "Buenas tardes", hasta que la última vez que la vi, hace ya varios meses, la señora decidió cambiar de fórmula y se dirigió a mí con un "¡Buenos días, mi doc!".

Como te cuento, la señora no me conocía, pero dejándose llevar por mi uniforme ella asumió que yo debía ser un "doctor" (es decir, un médico). Seguramente, ella se imagina que yo soy una persona que podría actuar eficazmente si alguien se desmaya en la calle; que si hay un accidente de tránsito yo sabré cómo asistir a los heridos; o que si ella, por estar afónica no pueda responder mi saludo alguna vez, yo sabré qué recomendarle para que recupere su voz.

Algo similar pasa con la gente que sí me conoce personalmente, como mis familiares y amigos. Ellos, aunque saben que no me he formado específicamente para atender casos como los que planteé hace un momento, sí asumen que yo podré ayudarles a resolver las inquietudes cotidianas que tienen sobre su salud. Los tipos de preguntas que me han lanzado son los siguientes:
Me duele aquí. ¿Qué será?
Mira esto que tengo en la piel. ¿Qué será?
Dicen que comer X es bueno para la salud. ¿Será?
Oye, ¿qué es la enfermedad X?
Etc.
En los Estados Unidos de Norteamérica, los terapeutas físicos están asumiendo roles en la atención primaria de salud (probablemente esté sucediendo lo mismo en otros lugares; sé que en algunos países los profesionales de la enfermería han progresado bastante en esto). A medida que los terapeutas físicos, gracias a una educación más avanzada, se ganan el derecho de recibir pacientes de forma autónoma, va creciendo la probabilidad de que a su consulta acudan pacientes con condiciones de salud que el terapeuta físico no está capacitado para tratar, pero que aún así son condiciones que el terapeuta físico debe reconocer para referir al paciente a un profesional competente. Libros como aquel de William Boissonnault, titulado Primary Care for the Physical Therapist: Examination and Triage(cuya segunda edición se lanzará en unos meses, y cuya primera edición se publicó en 2004), son evidencia de que en los últimos años ha ido creciendo la necesidad de que el profesional de la terapia física tenga un conocimiento más amplio del campo de la salud.

A mí me gustaría estar formado para ayudar a la gente a resolver las inquietudes cotidianas que tienen sobre su salud, por lo que, si hubiera la posibilidad, me atraería la idea de inscribirme en programas formales de educación para capacitarme adecuadamente. ¿Qué dices tú sobre esto? ¿Te interesaría también?