Mostrando entradas con la etiqueta control motor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta control motor. Mostrar todas las entradas

sábado, agosto 13, 2011

Comentario sobre el libro de control motor y aprendizaje motor de Schmidt y Lee

Un buen número de las entradas más recientes en este blog han presentado temas relacionados con el comportamiento motor, y para redactar prácticamente todas ellas he consultado el libro Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis (5ta. ed., 2011) de Richard Schmidt y Timothy Lee, ya sea como la única fuente o como parte de un conjunto de fuentes. Dada su utilidad, hoy quiero tomarme el tiempo de hacer un comentario sobre ese libro.

Aunque hasta el momento he leído únicamente tres cuartos del libro de Schmidt y Lee, francamente no pienso que el resto de la obra modifique mi apreciación sobre ella. Empezaré por decir que estoy absolutamente impresionado por este libro. Antes de comprarla, yo sabía que esta obra es considerada un clásico en el campo del comportamiento motor (no por nada está ya en su quinta edición) y que Richard Schmidt es visto como una figura muy importante en ese campo; ahora entiendo plenamente los motivos para estas dos apreciaciones.

En el caso particular del libro, he podido constatar directamente, posiblemente más que en cualquier otro libro que yo haya leído sobre cualquier tema, la forma en la que se ha empleado la investigación científica para entender cómo funciona el cuerpo humano; en este caso, para elucidar cómo el ser humano controla su movimiento y aprende a moverse. Párrafo tras párrafo, Schmidt y Lee discuten los estudios que se han realizado y publicado, durante los últimos 130 años en diferentes partes del mundo, en torno a cada aspecto y detalle que tiene que ver con el control y aprendizaje del movimiento humano, analizando, comparando y contrastando los estudios, mencionando los méritos y defectos de cada uno, y juntando todas las piezas disponibles para llegar a una conclusión que refleja el conocimiento científico actual sobre el tema. No sorprende, entonces, que en esta obra de 590 páginas y 14 capítulos, cerca de 60 páginas al final del libro (más o menos 10% del total) estén dedicadas a la enumeración de aproximadamente 2000 referencias (es decir, 140 por capítulo, en promedio).

Hay que destacar también la relevancia de la información presentada y la claridad con la que se presenta. En múltiples ocasiones, al leer un párrafo o sección he podido imaginar o visualizar la aplicación que tendría lo expuesto en algún campo relacionado con el movimiento humano (por ejemplo, el deporte o la ergonomía), solo para descubrir que el libro confirmaba mis sospechas a párrafo seguido. Al mismo tiempo, aunque es cierto que con tanta minuciosidad la lectura a veces puede ser un poco densa, los autores hacen el mejor esfuerzo por exponer la información de una forma progresiva y digerible para el lector, sin requerir que éste tenga conocimientos avanzados sobre el movimiento humano. Y, finalmente, debo decir que los múltiples estudios mencionados en el libro me han dejado asombrado, como nunca, por el ingenio y la creatividad de los investigadores para idear experimentos que den pistas sobre tal o cual característica del movimiento humano. Mientras leía el libro, ¡inclusive a mí se me ocurrían otros experimentos!

Este libro sobre control motor y aprendizaje motor es apropiado para ti si tienes un interés científico por el movimiento humano y quieres enterarte de cada detalle del mismo; en este sentido, este libro es ideal si estudias kinesiología (como la conciben en Norteamérica, claro está). Sin embargo, no esperes una cobertura de la neuroanatomía, la neurofisiología o de la patología; si te interesa esto último, y también una cobertura de aplicaciones específicas del control motor en la terapia física, el libro de Shumway-Cook y Woollacottpuede ser un fabuloso complemento. Evidentemente, si te interesa un libro sobre el desarrollo motor, tendrás que explorar otra gama de recursos, entre los cuales este libro de Haywood y Gretchenpuede ser una buena opción.

En esta página del sitio web de Human Kinetics encuentras la descripción del libro de Schmidt y Lee (incluyendo su tabla de contenidos); mediante esa página puedes adquirir a un buen precio la versión digital del libro (acá explico en qué consiste esto). Por otro lado, en Amazon.comencuentras el mejor precio para la versión impresa.

domingo, junio 12, 2011

¿Por qué no sientes las cosquillas que te haces a ti mismo?

Nunca me hubiera imaginado que la razón por la cual no sentimos cosquillas autoinducidas tiene que ver con el control motor, es decir, con la forma en la que planeamos y ejecutamos el movimiento de nuestro cuerpo. Al parecer, nuestro sistema nervioso es capaz de predecir los resultados de nuestras intenciones motrices, tanto en lo que se refiere al desenlace esperado de esas acciones como en lo que tiene que ver con las sensaciones que se recibirán en forma de retroalimentación (feedback); como veremos, esto último es justamente lo que entra en juego en el caso de las cosquillas.

Resulta que, según lo han planteado los investigadores del comportamiento motor, cuando iniciamos un movimiento de nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso también genera una predicción, expectativa o modelo de las consecuencias sensoriales que tendrá este movimiento. Por ejemplo, cuando uno se propone causarse cosquillas a uno mismo, e inicia un movimiento con ese fin, el sistema nervioso central anticipa las sensaciones que serán recibidas de los receptores cutáneos (a través del  sistema nervioso periférico) como consecuencia de ese movimiento. Posteriormente, cuando las sensaciones reales que uno tiene coinciden con aquellas sensaciones predichas, estas sensaciones se restan la una de la otra, en un fenómeno denominado atenuación de la retroalimentación (feedback attenuation), y así no sentimos cosquillas o las sentimos de forma leve. En contraste, cuando otra persona nos toca, el sistema nervioso no cuenta con esa predicción para la comparación con las sensaciones recibidas (ya que nosotros no somos los que generamos el movimiento), y por tanto sentimos cosquillas.

Los investigadores del comportamiento motor postulan que estos procesos de predicción y atenuación sensorial tienen el propósito de disminuir la información que el sistema nervioso tiene que procesar con cada movimiento. Si no contara con este mecanismo, el sistema nervioso tendría que estar continuamente pendiente de las sensaciones provocadas por nuestro movimiento, lo que constituiría un gran volumen de información a procesar.

Mediante el empleo más curioso que yo conozca que se haya hecho de un robot, un experimento demostró resultados interesantes. En ese experimento, un robot accionado por una persona estaba encargado de estimular una región sensible a cosquillas del cuerpo de esa misma persona (ten en mente que, como la persona es quien realizaba el movimiento para comandar al robot, su sistema nervioso podía anticipar las sensaciones que serían receptadas). Cuando el robot realizaba la estimulación inmediatamente después de ser accionado por el sujeto, éste último sentía cosquillas muy leves. Sin embargo, cuando se introducía un retraso entre el comando del sujeto y la acción del robot sobre su cuerpo, el nivel de cosquillas empezaba a incrementarse. Así, si el robot efectuaba la estimulación con un retardo de 100ms, los sujetos del estudio empezaban a sentir un mayor nivel de cosquillas, que no obstante continuaba siendo menor al nivel provocado externamente por otra persona. Con un retardo de 200ms o más, los sujetos sentían cosquillas en un nivel comparable a aquel que se percibiría con estimulación externa. Esto podría indicar que la predicción sensorial que genera el sistema nervioso para la comparación con las sensaciones reales tiene un tiempo de vida limitado, y que su finalidad es acompañar al movimiento; dentro de ese lapso, las cosquillas autogeneradas durante el experimento se atenuaban, y fuera de él, eran percibidas.

BIBLIOGRAFÍA

sábado, junio 04, 2011

Con o sin manos, hablar por el celular mientras se conduce es riesgoso

En la mente de todos nosotros se ha arraigado la noción de que utilizar un teléfono celular "manos libres" es más seguro que hablar sosteniendo el teléfono con una mano. Sin embargo, los resultados de múltiples investigaciones indican que el mayor riesgo de accidentes que hay al conversar por teléfono mientras se conduce no se debe únicamente al hecho de que se tiene una mano ocupada por el celular, sino que el riesgo está relacionado con muchos otros factores, algunos de los cuales están vinculados estrechamente con procesos cognitivos como la atención. Dado que este es un tema muy relevante y "candente" en la actualidad, el libro Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis(Richard Schmidt, Timothy Lee; 5ta. ed., 2011) dedica cerca de tres páginas (122 a 124) a su tratamiento, citando las múltiples investigaciones que se han realizado sobre este asunto. Aquí haré un resumen, necesariamente incompleto, en unos pocos párrafos.

Independientemente de la interferencia que provoca en la tarea de conducción el tener ocupada una mano con el celular, el libro explica que el grado en el cual la conducción es afectada por una conversación telefónica depende de por lo menos estos tres factores: (1) el entorno de conducción, (2) las características del conductor y (3) la naturaleza de la conversación. De esta forma, la calidad de conducción mientras se habla por teléfono (que es una situación en la que se divide la atención para llevar a cabo dos tareas simultáneamente) disminuye con un mayor tránsito y con un entorno de conducción más complejo, con edades avanzadas de los conductores, y cuando se trata de conversaciones que requieren un mayor número de operaciones de razonamiento. Asimismo, las conversaciones por celular disminuyen la capacidad de percibir los cambios en el entorno visual, haciendo que sea más difícil, o hasta imposible (debido a un fenómeno denominado ceguera por inatención), percibir las señales de tránsito y la proximidad de peatones y otros vehículos.

Algunas personas, que se oponen a la legislación que prohíbe las conversaciones telefónicas mientras se conduce, argumentan que si el riesgo incrementado no se debe exclusivamente a que se ocupa una mano para sostener el teléfono, entonces conversar con los pasajeros representaría un riesgo idéntico que hablar por celular. Sin embargo, un estudio epidemiológico realizado en el 2007 sostiene que la probabilidad de accidentes se multiplicaba por un factor de 4.1 cuando se hablaba por celular, mientras que este factor se reducía a 1.6 cuando había un pasajero en el vehículo, y a 2,2 cuando había dos pasajeros. Otras investigaciones experimentales han encontrado evidencia de que las conversaciones con pasajeros son considerablemente menos riesgosas que las conversaciones por celular. Esto posiblemente se deba a que, cuando se habla con un pasajero, es posible ajustar o detener la conversación cuando la situación de conducción se vuelve más demandante, y también a que los pasajeros pueden aportar con señales de advertencia que beneficien a la seguridad de la conducción.

Los resultados de las investigaciones son claros: El simple hecho de hablar por el teléfono mientras se conduce, con o sin manos, incrementa severamente el riesgo de accidente. Talvez más sorprendente para todos nosotros resulte el hecho de que hay investigaciones cuyos resultados señalan que es más seguro hablar con el celular en la mano, dado que los conductores tienden a compensar la distracción que esto representa, por ejemplo, reduciendo la rapidez de conducción. Por otro lado, parecería que los conductores que conversan por celular con las manos libres de hecho se exponen a mayores riesgos, al dejarse llevar por la confianza errónea de que esta actividad no requiere tanta atención.

domingo, mayo 29, 2011

Para atajar, hay que anticipar

[Nota: Debido a un error de mi parte, un borrador muy temprano de esta entrada posiblemente llegó a los subscriptores que utilizan el feed de RSS. Lamento la confusión.]

En el fútbol, mi posición en un equipo definitivamente es en la defensa. En una disputa frente a frente con un atacante, siempre he procurado enfocar mi atención directamente en el balón, de tal forma que las maniobras corporales que el atacante efectúa con la finalidad de despistarme (a veces sin siquiera tocar el balón) no consigan distraerme de mi único objetivo: quitarle la pelota. En general, pienso que eso me ha traído buenos resultados, y puedo decir que en mis mejores épocas yo era un defensa bastante efectivo y limpio.

Por otro lado, tras leer un poco sobre el comportamiento motor humano ahora entiendo que para los arqueros que tienen en sus manos la misión de atajar un penal, la estrategia más efectiva es justamente la contraria: Más que centrar su atención en el balón, deben leer e interpretar los movimientos del cuerpo del adversario antes de que éste remate para poder anticipar y predecir hacia dónde se dirigirá el balón, y así iniciar el movimiento prematuramente en un intento por atajarlo.

Un arco de fútbol tiene 7.3m de ancho y 2.4m de alto. Los penales se cobran desde una distancia de 11m, y el balón recorre ese espacio en alrededor de 600ms, en promedio. En ese lapso (que se inicia con el impacto del balón), si no utiliza la anticipación el arquero debe realizar todo lo siguiente: (1) observar al balón, (2) tomar una decisión sobre a dónde dirigirse, y (3) planear y ejecutar el movimiento de su cuerpo. El hecho de que la fase (3) por sí sola requiere más de 500 milisegundos explica por qué, sin anticipación, es virtualmente imposible atajar un penal bien ejecutado, particularmente en el caso de los porteros novatos. Los arqueros experimentados, al anticipar el rumbo del balón e iniciar el movimiento antes de que el adversario remate, incrementan significativamente sus probabilidades de éxito: un arquero experimentado ataja más o menos uno de cada cuatro penales.

Se han hecho estudios que comparan los movimientos oculares de porteros novatos y experimentados, y se ha descubierto que, con la finalidad de anticipar y predecir el rumbo del balón antes del remate, y evitar ser víctimas de las engañosas "fintas", los arqueros experimentados en primer lugar observan el rostro del oponente para intentar descubrir sus auténticas intenciones basándose en la dirección de su mirada, y luego se enfocan en sus extremidades inferiores y en la relación de sus pies con el balón. Por otro lado, los arqueros novatos no utilizan una estrategia de observación consistente y tienden a enfocar su vista en el tronco del jugador.

En actividades motrices como ésta, hay que señalar que la anticipación, aparte de beneficios, también tiene costos: Con frecuencia se puede observar a arqueros que se lanzan prematuramente en una dirección totalmente opuesta a la que el balón finalmente tuvo. En relación con esto, los investigadores del comportamiento motor han planteado la existencia de un periodo refractario psicológico (PRP)*, que es un periodo transitorio durante el cual un movimiento planeado e iniciado ya no puede modificarse o cambiarse por otro; por este motivo, un arquero que ha anticipado el remate incorrectamente y que se dirige en un sentido ya no puede revertir su movimiento oportunamente**. En el fútbol, al igual que en otros deportes, los jugadores que quieren esquivar o engañar a otros toman ventaja de este fenómeno de PRP, y mediante "fintas" provocan una respuesta en el defensor en un sentido que no puede invertirse a tiempo para bloquear el movimiento que el atacante finalmente ejecuta, y así el atacante obtiene preciosos milisegundos de ventaja.

(* Este fenómeno es diferente al periodo refractario que se observa en la fisiología muscular inmediatamente después de una contracción, un periodo transitorio durante el cual una fibra muscular es insensible, y no responde, a los estímulos eléctricos que le son aplicados.)

(** A esto habría que aumentar, evidentemente, la inercia y otros factores físicos que dificultarían el cambio en la dirección del movimiento.)

BIBLIOGRAFÍA

sábado, julio 31, 2010

La importancia de la cinética en la terapia física

Yo tengo un interés particular por la biomecánica, por lo que estoy empeñado en poner mis manos sobre todos los recursos que estén a mi alcance en esta área. Mientras más me entero sobre la biomecánica, encuentro cada vez más relevancia de este conocimiento en la terapia física; en mi opinión, el terapeuta físico debe primero comprender el movimiento antes de proponerse mejorarlo, y considero que la biomecánica es una de las herramientas que le puede ayudar a alcanzar ese entendimiento.

Como he planteado anteriormente, las descripciones física y matemática frecuentemente se excluyen de las exposiciones sobre biomecánica (lo que provoca que la confundamos con la anatomía funcional), y eso nos impide apreciar la importancia vital que tienen las fuerzas en la producción del movimiento humano, y por tanto nuestra capacidad para entender el movimiento humano, como terapeutas físicos, se ve reducida. David Winter, uno de los padres de la biomecánica como la conocemos actualmente, expresa lo siguiente sobre la importancia de la comprensión de las fuerzas para entender el movimiento humano en su clásico libro Biomechanics and Motor Control of Human Movement(4ta. ed, 2009). En la página 10 (yo puse el énfasis en negrita):
El término general que se da a las fuerzas que causan el movimiento es cinética. Tanto las fuerzas internas como las externas están incluidas. Las fuerzas internas provienen de la actividad muscular, de los ligamentos o de la fricción dentro de los músculos o articulaciones. Las fuerzas externas provienen del suelo o de cargas externas, ya sea de cuerpos activos (p.ej., las fuerzas ejercidas por un tackleador en el fútbol americano) o de fuentes pasivas (p.ej., la resistencia del viento). Una variedad amplia de análisis cinéticos pueden ser efectuados. Los momentos de fuerza producidos por los músculos que cruzan una articulación, la potencia mecánica que fluye desde o hacia esos mismos músculos y los cambios de energía del cuerpo que resultan de este flujo de potencia son todos considerados parte de la cinética. [...] es mediante la cinética que nosotros realmente podemos llegar a la causa del movimiento y, por consiguiente, llegar a comprender los mecanismos involucrados, y las estrategias de movimiento y las compensaciones del sistema neural. Una parte grande del futuro de la biomecánica yace en los análisis cinéticos, porque la información ahí presente nos permite realizar evaluaciones e interpretaciones muy definitivos.
Este fragmento* puede encontrarse en el capítulo de ejemplo del libro, titulado Biomechanics as an interdiscipline, el cual está disponible en el sitio web de su publicadora, Wiley (esta página también incluye una vista preliminar del libro en Google Books).

(* Una advertencia: Se trata de un libro de nivel avanzado. Yo al momento estoy explorando otros recursos más elementales que me den los fundamentos para aprovechar el libro de Winter posteriormente en la mayor extensión posible.)

sábado, mayo 22, 2010

Persona, tarea y entorno: su influencia en el movimiento humano (Introducción)

En este momento yo no conozco quién propuso originalmente la idea de que todo movimiento humano es influenciado por las características de la persona, de la tarea y del entorno, pero leí algo sobre esto por primera vez hace dos o tres años en el famoso libro de control motorde Anne Shumway-Cook y Marjorie Woollacott. Desde ese momento, he encontrado múltiples referencias a esta noción en otros libros de comportamiento motor, y también en libros generales de terapia física, de biomecánica y de entrenamiento deportivo.

Recientemente me volví a topar con este concepto en el libro Fundamentals of Motor Behavior(2010), donde su autor, Jeffrey Fairbrother, sostiene (página 36) que el comportamiento motor puede ser visto como el producto de estos tres elementos:
  1. Las capacidades y limitaciones de la persona.
  2. Las demandas de la tarea.
  3. La influencia del entorno.
Según esta noción, tanto el entrenamiento de un atleta que trabaja para mejorar su desempeño como la rehabilitación de una persona con una función motriz disminuida deben tomar en cuenta no únicamente la condición física de la persona, sino la tarea que ejecuta y el entorno donde lo hace.

Así, el rendimiento de un atleta cambia tanto con una mejor, o peor, condición física, como con las variaciones en los desafíos a los que se enfrenta y con modicaciones en el entorno en el cual se desenvuelve en un momento específico (con un terreno o clima diferente, con competidores de menor o mayor nivel, cuando siente la presión de una audiencia que lo anima o que lo desanima, cuando se trata de una práctica rutinaria o de una competencia importantísima, etc.). De igual forma, una persona que trabaja para recuperar la capacidad de caminar y que ha demostrado grandes avances en entornos controlados como un consultorio de terapia física, no necesariamente está listo para enfrentar las demandas impuestas por tareas y entornos menos controlados, como podrían ser situaciones como caminar mientras sujeta algo en sus manos (p.ej., las compras del supermercado, un plato con comida o un vaso con líquido que se puede regar); desplazarse por una acera con muchos peatones avanzando en torno al paciente en diferentes sentidos; el cruce de una calle transitada por muchos vehículos, con el semáforo en rojo pero a punto de cambiar a verde; y así sucesivamente, entre una infinidad de situaciones posibles de la vida diaria.

En las próximas entradas intentaré ampliar un poco más este tema, mencionando lo que encuentre sobre la relevancia que tiene para el terapeuta físico el considerar la persona, la tarea y el entorno en las intervenciones que realiza con sus pacientes.

sábado, abril 24, 2010

Una breve introducción al control motor (Capítulo de libro)

A pesar de que mi interés se centra en la terapia física músculo-esquelética, reconozco que un entendimiento del comportamiento motor (control motor, aprendizaje motor y desarrollo motor) es fundamental para todo terapeuta físico, no únicamente para aquellos que se dedican a la terapia física neurológica.

Siento que mi interés por el campo del comportamiento motor, particularmente por el control motor, crece cada día. Por ejemplo, para ir y venir de mi casa yo generalmente utilizo un pasaje que conecta a mi calle con una avenida principal, y este pasaje consiste en alrededor de 80 o 90 gradas, con descansos más o menos regulares. En estos últimos días he dedicado algún tiempo a imaginar cómo será que el sistema nervioso y los músculos se adaptan a las diferentes variantes de esta tarea: por ejemplo, cuando subo las gradas, o cuando bajo por ellas; cuando me desplazo por ellas con calma, o corriendo por el apuro (o cuando me lo tomo como un desafío); cuando está lloviendo (o ha llovido) y hay que ser más cuidadoso porque las gradas están resbaladizas; cuando no he dormido bien y me siento débil, o cuando regreso cansado o preocupado por el trabajo; cuando mis músculos se fatigan durante la subida (por ejemplo, cuando subo corriendo las 80 gradas); y así durante el resto de numerosas variaciones posibles. Considerando las implacables e incesantes fuerzas externas (como la gravedad, la fricción y las fuerzas de reacción), ¿cómo determina el sistema nervioso qué músculos debe activar, y cómo gradúa las fuerzas musculares (fuerzas internas activas) que debe generar en diferentes posturas, posiciones articulares, longitudes musculares, tipos de contracción muscular, velocidades de contracción y demás consideraciones biomecánicas (incluyendo las fuerzas internas pasivas, como la elasticidad de los tejidos), y sin olvidar el estado de ánimo o de fatiga, o si tengo dolor o alguna lesión? Es un asunto fascinante, ¿no te parece?

Aunque sé que hay recursos clásicos sobre el tópico del control motor cuya consulta será en algún momento obligatoria para mí, el capítulo que te presento hoy, que se titula Motor Control (enlace directo a un archivo PDF) y que pertenece al libro Human Movement: An Introductory Text(Tony Everett, Clare Kell; 6ta. ed., 2010), puede ser útil como una introducción breve al tema. Chequéalo.

sábado, agosto 29, 2009

¿Por qué los terapeutas físicos deben estudiar el control motor?

Anne Shumway-Cook y Marjorie Woollacott, en su famoso libro Motor Control: Translating Research into Clinical Practice(Anne Shumway-Cook, Marjorie Woollacott; 3ra ed., 2006) explican en pocas palabras por qué es importante que los terapeutas físicos conozcan acerca del control motor (página 4):
Los terapeutas físicos y ocupacionales han sido considerados como "fisiólogos aplicados del control motor" (Brooks, 1986). Esto se debe a que los terapeutas pasan una cantidad de tiempo considerable reentrenando a pacientes que tienen problemas del control motor que producen desórdenes del movimiento funcional. La intervención terapéutica se conduce frecuentemente para cambiar el movimiento o para incrementar la capacidad para moverse. Las estrategias terapéuticas son diseñadas para mejorar la calidad y cantidad de las posturas y movimientos esenciales para la función. Por tanto, entender el control motor y, específicamente, la naturaleza y el control del movimiento es crítico para la práctica clínica.
Me parece que la afirmación de que los terapeutas físicos son "fisiólogos aplicados del control motor" tiene mucho sentido. He estado leyendo algunas cosas acerca del control motor, particularmente sobre su relevancia para los terapeutas físicos, y me parece un tema verdaderamente fascinante. Espera más información sobre él en el futuro.

sábado, agosto 22, 2009

Una útil introducción a la rehabilitación neurológica

Yo recién me estoy internando en el campo de la rehabilitación neurológica en este semestre y conozco muy poco sobre el tema. Precisamente por ese motivo he estado buscando un recurso que me dé una introducción breve y redondeada que me ayude a ubicarme en esta rama de la terapia física, y ya encontré uno muy bueno que hoy mencionaré. Pero primero te explico qué relación tiene lo que he leído en este recurso con lo que hemos visto hasta hoy en clases.

En estas pocas clases que hemos tenido se ha enfatizado que la materia no tratará exclusivamente de un método o técnica específica, sino que cubrirá la rehabilitación neurológica utilizando a la neurofisiología como la plataforma sobre la cual se analizarán todos los enfoques para luego seleccionar el que más convenga en un caso específico. Esta modalidad me parece conveniente, ya que, como he dicho antes, pienso que la rehabilitación neurológica no puede reducirse a una sola estrategia, concepto, método o técnica. Sin embargo, después de leer el recurso al que me referiré hoy, puedo notar que la cobertura en clases tiene una influencia muy marcada de un enfoque específico, el Concepto Bobath. Desde la recolección de datos para la historia clínica hasta la formulación de una estrategia de intervención, es evidente que se utiliza al Concepto Bobath como fundamento en la atención del paciente neurológico. Y aunque no se ha llegado todavía a la prometida revisión de la neurofisiología, las frecuentes alusiones a la corteza cerebral como el punto de partida del movimiento (la "jefa", como se dirá más adelante) y a la importancia de la exploración los reflejos como elemento fundamental del movimiento, parecerían indicar que la materia se basará sobre asunciones anticuadas del Concepto Bobath y no sobre aquellas contemporáneas que han sido incorporados en él.

Ahora sí, vamos a lo bueno. El libro Clinical Applications for Motor Control(Patricia Montgomery, Barbara Connolly; 2da ed., 2003), en su capítulo 1, que se puede leer en su totalidad en Google Books, presenta una excelente introducción a los temas esenciales de la rehabilitación neurológica. Los autores empiezan el capítulo con lo siguiente (página 1):
Nuestra plataforma para el examen, la evaluación y la intervención debe ser una que nos permita cambiar como profesionales dinámicos del cuidado de la salud a medida que nueva información esté disponible. Los avances en la investigación en las áreas de la neurofisiología, la biomecánica, el control motor, el aprendizaje motor y el entrenamiento cognitivo nos proveen de métodos nuevos y más efectivos para evaluar y tratar a los pacientes con desórdenes del movimiento.
Posteriormente, los autores nos sitúan en la época contemporánea de la rehabilitación neurológica (página 2):
Durante los últimos 30 años, los enfoques de los pacientes con desórdenes del movimiento con base neurológica han cambiado desde los modelos reflexivos o jerárquicos de control motor a modelos más contemporáneos de control motor. La mayor parte de los enfoques tempranos se basaban en un modelo jerárquico del control motor en el cual el reflejo servía como la unidad básica funcional del movimiento. En estos modelos, la corteza [cerebral] era vista como el componente funcional más alto del sistema y los reflejos de nivel espinal como los más bajos. Los modelos más nuevos, en particular el modelo de control distribuido, proponen una organización neural diferente del control motor. En este modelo, el controlador varía dependiendo de la tarea. La corteza ya no se considera más como la jefa.
El libro enseguida habla de los modelos de sistema abierto y de sistema cerrado. Resumiendo, el modelo del sistema abierto se caracteriza por una transferencia única de información sin bucles de retroalimentación, y es el modelo que se utiliza en la teoría reflexiva-jerárquica del control motor. En contraste, el modelo del sistema cerrado tiene múltiples bucles de retroalimentación, soporta el concepto de control distribuido, y en él el sistema nervioso es considerado un agente activo con estructuras que permiten la iniciación y generación de movimiento, y no únicamente un agente que reacciona frente a los estímulos recibidos. Te recomiendo que leas toda esta sección para que te enteres de los detalles.

Él capítulo continúa (a partir de la página 3) con una revisión brevísima de los enfoques neurofisiológicos tradicionales, entre ellos:
  • La Integración Sensorial (Sensory Integration) de A. Jean Ayres
  • El Concepto Bobath (Neurodevelopmental Treatment, NDT)
  • El enfoque Brunnstrom de la terapia del movimiento en la hemiplejía
  • El enfoque de Reaprendizaje Motor (Motor Relearning Approach) de Carr y Shepherd
  • Johnstone y el tratamiento del accidente cerebrovascular
  • Facilitación Neuromuscular Propioceptiva (FNP)
  • El enfoque Rood
El capítulo culmina (página 11) con la revisión de algunas plataformas teóricas contemporáneas y bastante información adicional, valiosa también, que no mencionaré hoy pero que el lector curioso podrá descubrir por cuenta propia. Aunque no he leído el resto del libro, el primer capítulo y la tabla de contenidos me dan la idea de que este libro sería extremedamente útil en este semestre. Puedes ver más información sobre el libro en el sitio web de la publicadora, Slack Inc. Directamente en ese sitio web (y no como un archivo PDF para descargar) encontrarás también el capítulo 5, Musculoskeletal Considerations in the Production and Control of Movement, que también pienso leer en estos días.

sábado, septiembre 06, 2008

El campo del comportamiento motor

Sobre lo que te cuento hoy te anticipo que no sé mucho, pero que estoy empeñado en investigarlo.

¿Sabes algo sobre el campo que en inglés se conoce como motor behavior? Hace unos días te dije que los términos en diferentes regiones del mundo tienen diferentes significados, así que en realidad no sé si en nuestra región conocemos a ese campo con el mismo nombre, comportamiento motor, o si se trata de la psicomotricidad que nosotros estudiamos. Por el momento, lo llamaré empleando la traducción directa.

El campo del comportamiento motor incluye el estudio del control motor (motor control), del aprendizaje motor (motor learning) y del desarrollo motor (motor development). El control motor tiene que ver con la neurofisiología del movimiento, el aprendizaje motor se relaciona con la adquisición de habilidades a lo largo del tiempo debido a la práctica y la experiencia, y el desarrollo motor estudia los cambios en el comportamiento motor a lo largo de la vida (en sus diferentes etapas, desde que nacemos hasta que somos viejos). En la materia denominada Psicomotricidad que nosotros estudiamos hace unos semestres nos concentramos principalmente en el desarrollo motor, topando algo del control motor pero muy poco, o nada, sobre el aprendizaje motor.

¿Cómo gradúa el sistema nervioso la fuerza que los músculos deben generar para realizar una actividad determinada, desde levantar un lápiz que se ha caído al suelo hasta correr los 100m? ¿Qué rol tienen los reflejos en el movimiento? ¿Cómo se controla la postura del cuerpo y cómo se contrarrestan las perturbaciones a ésta para mantener la estabilidad? ¿En verdad tiene sentido intentar duplicar el desarrollo motor normal en la rehabilitación de las personas que han perdido su capacidad para moverse, como se hace con FNP? ¿El entrenamiento de las diagonales de FNP prepara al paciente para realizar actividades funcionales que no se ejecutan "en la diagonal"? Cuando se entrena a un paciente para que refine un movimiento, es ¿mejor darle un feedback inmediatamente después de la ejecución del movimiento o es mejor esperar un tiempo? Todas estas son preguntas que podríamos responder si conociéramos algo sobre el comportamiento motor humano.

Hace unos días te dije que pienso que la Biomecánica es esencial para el terapeuta físico, particularmente para el que se especializa en el sistema músculoesquelético, pero que también lo es para el que se especializa en la rehabilitación neurológica. Ahora pienso que esto del comportamiento motor es especialmente importante para el terapeuta que se especializa en la rehabilitación neurológica, pero que también lo es para el que se especializa en el sistema músculoesquelético.

Sin duda te diré más acerca de esto a medida que me vaya enterando de cosas interesantes.