¿Alguna vez te imaginaste que hubiera gente que se ha tomado el trabajo de analizar el movimiento de los animales cuando quieren sacudir el agua que ha humedecido su piel y su pelo? Pues, como verás en el siguiente vídeo, un grupo de investigadores efectivamente lo ha hecho.
Para que el agua adherida a su piel y su pelo pueda ser desprendida de éstos con el objetivo de secarlos, el animal debe imprimir por lo menos una determinada velocidad a sus segmentos corporales, principalmente su cabeza y tronco. Esta velocidad exitosa está representada por la frecuencia de la sacudida que emplea el animal, la cual, según descubrió el estudio mencionado en el vídeo, depende del radio (es decir, de la dimensión) de sus segmentos corporales. Así, los animales grandes, como los osos, necesitan sacudirse con una frecuencia (relativamente lenta) de 4Hz, mientras que los animales pequeños, como los ratones, necesitan hacerlo con una frecuencia que se aproxima a los 30Hz (es decir, de forma mucho más rápida).
En el vídeo se explica el proceso que los investigadores llevaron a cabo para llegar a estas conclusiones, y se mencionan otros factores que tuvieron influencia en los resultados. Chequéalo.
sábado, julio 30, 2011
martes, julio 26, 2011
Cada día constituye una lección de humildad (La terapia física y yo, Parte I)
(Nota: Esta entrada pertenece a la serie La terapia física y yo.)
Mi postura acerca de lo que sé siempre ha sido la misma: mi ignorancia sobre el cuerpo humano y su movimiento es palpable, y necesito y aspiro saber muchísimo más. Sin embargo, mi amplia curiosidad y mi incesante búsqueda de respuestas han sido mal interpretadas por algunas personas, quienes se han considerado desafiadas y desprestigiadas, o hasta amenazadas e insultadas, por lo que he planteado en algún momento, y que --en ausencia de verdaderos argumentos que contrarresten lo que se dice, en lugar de atacar a quien lo dice-- mantienen y diseminan su opinión de que soy un sabelotodo y que me creo mucho.
En contraste con lo que aquellas personas puedan pensar, la pura verdad es que cada día que pasa constituye una lección de humildad para mí. El conocer y conversar con la profesional extranjera ha sido la oportunidad más reciente y próxima de constatar todo lo que no sé, y del nivel de conocimiento y destrezas que se espera de un terapeuta físico competente, responsable y comprometido. De igual forma, no pasa un día en el que no me maraville con el conocimiento y destrezas acumulados por otros: desde aquellos plasmados en los comentarios que recibo en respuesta a las entradas en este blog (emitidos por estudiantes y profesionales de diferentes nacionalidades), hasta aquellos planteados en la información que encuentro diariamente en los libros, en Internet y en otros recursos, de forma deliberada o incluso por simple casualidad.
Al mismo tiempo que --lamentablemente-- no tengo un mentor en la vida real, y que soy muy selectivo en cuanto a qué y de quién quiero aprender, sí he identificado a un montón de gente (científicos, clínicos y profesionales de la terapia física, la medicina, la kinesiología y el entrenamiento deportivo de diferentes regiones del mundo), de quien aspiro captar todo lo que sea posible acerca del movimiento humano, su optimización y su recuperación. Ante estas personas, la única postura que puedo asumir es aquella de humildad y gratitud. Justamente por este motivo es que me sorprende la actitud de quienes se cierran a todo lo ajeno, convencidos por la certeza y la fe que tienen en su experiencia y su conocimiento individuales (los cuales son, ineludiblemente, limitadas, sin importar cuántos años tengan de experiencia). En realidad, son estas personas las que se creen mucho y que requieren, urgentemente, una buena dosis de humildad.
Mi postura acerca de lo que sé siempre ha sido la misma: mi ignorancia sobre el cuerpo humano y su movimiento es palpable, y necesito y aspiro saber muchísimo más. Sin embargo, mi amplia curiosidad y mi incesante búsqueda de respuestas han sido mal interpretadas por algunas personas, quienes se han considerado desafiadas y desprestigiadas, o hasta amenazadas e insultadas, por lo que he planteado en algún momento, y que --en ausencia de verdaderos argumentos que contrarresten lo que se dice, en lugar de atacar a quien lo dice-- mantienen y diseminan su opinión de que soy un sabelotodo y que me creo mucho.
En contraste con lo que aquellas personas puedan pensar, la pura verdad es que cada día que pasa constituye una lección de humildad para mí. El conocer y conversar con la profesional extranjera ha sido la oportunidad más reciente y próxima de constatar todo lo que no sé, y del nivel de conocimiento y destrezas que se espera de un terapeuta físico competente, responsable y comprometido. De igual forma, no pasa un día en el que no me maraville con el conocimiento y destrezas acumulados por otros: desde aquellos plasmados en los comentarios que recibo en respuesta a las entradas en este blog (emitidos por estudiantes y profesionales de diferentes nacionalidades), hasta aquellos planteados en la información que encuentro diariamente en los libros, en Internet y en otros recursos, de forma deliberada o incluso por simple casualidad.
Al mismo tiempo que --lamentablemente-- no tengo un mentor en la vida real, y que soy muy selectivo en cuanto a qué y de quién quiero aprender, sí he identificado a un montón de gente (científicos, clínicos y profesionales de la terapia física, la medicina, la kinesiología y el entrenamiento deportivo de diferentes regiones del mundo), de quien aspiro captar todo lo que sea posible acerca del movimiento humano, su optimización y su recuperación. Ante estas personas, la única postura que puedo asumir es aquella de humildad y gratitud. Justamente por este motivo es que me sorprende la actitud de quienes se cierran a todo lo ajeno, convencidos por la certeza y la fe que tienen en su experiencia y su conocimiento individuales (los cuales son, ineludiblemente, limitadas, sin importar cuántos años tengan de experiencia). En realidad, son estas personas las que se creen mucho y que requieren, urgentemente, una buena dosis de humildad.
sábado, julio 23, 2011
AscenDance Project: Escalada y danza
Siempre he tenido mucha admiración por las personas que practican el deporte de la escalada, ya sea en un ambiente natural (por ejemplo, la montaña) o en el rocódromo. Después de ver en televisión un show del grupo artístico AscenDance Project, que combinaba la escalada con una rutina de baile, gimnasia y actuación (en ocasiones, sincronizadas), esa admiración llegó a niveles sobrecogedores. Cómo las personas pueden llegar a tener tal control de sus cuerpos (y mentes) es algo que siempre me maravilla.
Hoy te presento dos vídeos de las impresionantes rutinas de AscenDance Project. En su canal de YouTube encontrarás muchos más.
Hoy te presento dos vídeos de las impresionantes rutinas de AscenDance Project. En su canal de YouTube encontrarás muchos más.
lunes, julio 18, 2011
La terapia física y yo (Introducción)
Recientemente he tenido la fortuna de poder conversar personalmente con una profesional formada en un país de otra región del mundo, que tiene estudios avanzados en terapia física y ramas afines, varios años de ejercicio profesional, y una perspectiva muy diferente de muchísimas cosas (¡sabes quién eres, querida amiga, y te agradezco inmensamente por tus opiniones y tu tiempo!). Estas conversaciones han constituido una oportunidad, ciertamente aplazada, de analizar profundamente mi percepción de la profesión de la terapia física y mi relación con ella, de reconocer mis preferencias y potencialidades, y de enfrentar mis miedos y dudas.
¿Por qué estudié terapia física? ¿En qué grado me involucraré con ella, teniendo ya otra profesión? ¿Cómo imagino mi futuro? ¿Tengo lo necesario para ser un terapeuta físico competente o incluso algo más? ¿Qué consideración y aprecio tengo por la profesión de la terapia física? ¿Debería seguir empeñándome o, mejor, dirigirme en un sentido más sintonizado con mis inclinaciones y preferencias? ¿Qué tan satisfecho me siento con la educación que he recibido y con el esfuerzo que he hecho por cuenta propia? Todas estas son inquietudes que siempre he tenido y que he manifestado en cierta extensión únicamente a mis allegados más íntimos, pero que se volvieron más vivas, relevantes e intensas durante la reciente discusión con la profesional extranjera*. Ella, de alguna forma, supo llegar al corazón de estos asuntos y, con una sinceridad avallasadora, consiguió clarificar mis pensamientos y develar otras cosas que ni yo me imaginaba que eran inciertas**.
Los lectores de este blog sin duda habrán encontrado pistas de mi postura en torno a la forma en la que he visto que se practica la terapia física, y mis profesores y compañeros con seguridad habrán notado mis sentimientos y actitudes en relación con la profesión en sí misma. En este punto, he llegado a un punto decisivo en mi vida, en la que debo definir por qué camino ir, tomarlo y no mirar atrás.
En diferentes entradas, compartiré contigo lo que he estado pensando últimamente, como producto de mis conversaciones con la terapeuta física extranjera. Agradecería tus opiniones al respecto.
(* Nótese que digo extranjera, y no extraña. Nuevamente, ¡muchas gracias por honrarme con tu amistad!)
(** Talvez mi amiga deba considerar otro título más, pero esta vez en el campo de la psicología. Las conversaciones en torno a esto han sido casi una terapia psicológica para mí.)
¿Por qué estudié terapia física? ¿En qué grado me involucraré con ella, teniendo ya otra profesión? ¿Cómo imagino mi futuro? ¿Tengo lo necesario para ser un terapeuta físico competente o incluso algo más? ¿Qué consideración y aprecio tengo por la profesión de la terapia física? ¿Debería seguir empeñándome o, mejor, dirigirme en un sentido más sintonizado con mis inclinaciones y preferencias? ¿Qué tan satisfecho me siento con la educación que he recibido y con el esfuerzo que he hecho por cuenta propia? Todas estas son inquietudes que siempre he tenido y que he manifestado en cierta extensión únicamente a mis allegados más íntimos, pero que se volvieron más vivas, relevantes e intensas durante la reciente discusión con la profesional extranjera*. Ella, de alguna forma, supo llegar al corazón de estos asuntos y, con una sinceridad avallasadora, consiguió clarificar mis pensamientos y develar otras cosas que ni yo me imaginaba que eran inciertas**.
Los lectores de este blog sin duda habrán encontrado pistas de mi postura en torno a la forma en la que he visto que se practica la terapia física, y mis profesores y compañeros con seguridad habrán notado mis sentimientos y actitudes en relación con la profesión en sí misma. En este punto, he llegado a un punto decisivo en mi vida, en la que debo definir por qué camino ir, tomarlo y no mirar atrás.
En diferentes entradas, compartiré contigo lo que he estado pensando últimamente, como producto de mis conversaciones con la terapeuta física extranjera. Agradecería tus opiniones al respecto.
(* Nótese que digo extranjera, y no extraña. Nuevamente, ¡muchas gracias por honrarme con tu amistad!)
(** Talvez mi amiga deba considerar otro título más, pero esta vez en el campo de la psicología. Las conversaciones en torno a esto han sido casi una terapia psicológica para mí.)
sábado, julio 09, 2011
¿Carcajadas para abdominales más definidos?
Es sorprendente la frecuencia con la que uno se topa --en los medios impresos, en la televisión y en Internet-- con propagandas y anuncios de métodos, programas, productos (lociones, polvos, pastillas), máquinas y "secretos" de ejercicio que prometen al consumidor fiel la obtención de un abdomen plano y firme, tan codiciado actualmente por motivos culturales y sociales.
Entre todos estos productos y servicios, los que tienen cierto grado de sustento fisiológico, metabólico y biomecánico --que son los que, como estudiantes y profesionales, deberíamos acoger-- son pocos, y por lo general no buscan el aspecto estético como resultado primordial, sino que se orientan a la prevención de lesiones y la protección de la salud; al mismo tiempo, son aquellos que requieren el mayor grado de trabajo, disciplina y consistencia de parte de la persona. Por otro lado, la mayoría de los productos y servicios, muchos de los cuales prometen resultados fabulosos en poco tiempo y con poco esfuerzo, podrían clasificarse como fraudulentos, peligrosos (por ahí se comercializan máquinas que deberían considerarse como dispositivos generadores de hernias discales) y hasta ridículos. Dime en qué categoría clasificarías al método promocionado en el siguiente vídeo (yo me inclino por la última alternativa):
Entre todos estos productos y servicios, los que tienen cierto grado de sustento fisiológico, metabólico y biomecánico --que son los que, como estudiantes y profesionales, deberíamos acoger-- son pocos, y por lo general no buscan el aspecto estético como resultado primordial, sino que se orientan a la prevención de lesiones y la protección de la salud; al mismo tiempo, son aquellos que requieren el mayor grado de trabajo, disciplina y consistencia de parte de la persona. Por otro lado, la mayoría de los productos y servicios, muchos de los cuales prometen resultados fabulosos en poco tiempo y con poco esfuerzo, podrían clasificarse como fraudulentos, peligrosos (por ahí se comercializan máquinas que deberían considerarse como dispositivos generadores de hernias discales) y hasta ridículos. Dime en qué categoría clasificarías al método promocionado en el siguiente vídeo (yo me inclino por la última alternativa):
domingo, junio 26, 2011
Capítulo introductorio sobre la marcha
La marcha es el movimiento humano más estudiado. Una infinidad de investigaciones se han realizado sobre la marcha, y una gran cantidad de libros se han escrito sobre el tema, desde diferentes perspectivas: la neurología, la pediatría, la terapia física, el comportamiento motor, la biomecánica y la ingeniería, entre otras, con variados niveles de profundidad y complejidad. En este sentido, si tienes interés por la marcha, tienes bastante material de dónde escoger.
Sin embargo, el capítulo Gait, cuyos autores son Sandra Olney y Janice Eng, y que pertenece al libro Joint Structure and Function: A Comprehensive Analysis
(Pamela Levangie, Cynthia Norkin; 5ta. ed., 2011), es posiblemente la introducción más completa que yo haya visto sobre la marcha, desde el punto de vista de la terapia física; mediante este enlace puedes descargar este capítulo en formato PDF (tienes que avanzar hasta la página 23 del archivo para llegar a la primera página del capítulo). Aparte de la información que uno esperaría encontrar en cualquier recurso sobre la marcha, como son las fases y eventos de la marcha, y sus parámetros de espacio y tiempo, en sus 40 páginas el capítulo presenta información muy relevante sobre la cinemática y cinética de la marcha, los ángulos, momentos, potencias, energías y actividad muscular de cada articulación de las extremidades inferiores en los diferentes planos de movimiento, y las fuerzas de reacción y los centros y distribución de la presión. El capítulo también habla de la participación del tronco y de las extremidades superiores en la marcha, de las diferencias entre la marcha en piso y la marcha en la caminadora, y de los efectos de la edad, del género y del empleo de dispositivos de asistencia y órtesis. Todo esto está acompañado por un gran número de figuras, gráficos y tablas que describen, amplían y aclaran los conceptos, y recuadros de texto que describen casos clínicos y aplicaciones concretas en la rehabilitación física.
Por lo pronto, chequea este capítulo sobre la marcha. Si te interesa el libro completo (el cual, por cierto, es excelente), puedes encontrar más información sobre él en el sitio web de la publicadora, F.A. Davis.
Sin embargo, el capítulo Gait, cuyos autores son Sandra Olney y Janice Eng, y que pertenece al libro Joint Structure and Function: A Comprehensive Analysis
Por lo pronto, chequea este capítulo sobre la marcha. Si te interesa el libro completo (el cual, por cierto, es excelente), puedes encontrar más información sobre él en el sitio web de la publicadora, F.A. Davis.
martes, junio 21, 2011
Terapia con movimiento inducido por constreñimientos, y el fomento de lo nuevo
A pesar de que yo no conozco mucho sobre la rehabilitación neurológica, ni tengo el mismo nivel de interés en esta rama de la rehabilitación física que sí tengo en otras, en varios libros modernos relacionados con la terapia física que yo he leído (que, por lo general, han sido publicados en los últimos cinco años), he encontrado referencias a una intervención de rehabilitación neurológica conocida como terapia con movimiento inducido por constreñimientos (TMIC; también conocida como terapia con movimiento inducido por restricciones [TMIR] o, en inglés, constraint-induced movement therapy [CIMT]). En absolutamente todas estas referencias de la TMIC, hayan sido breves o extendidas, he constatado que se la califica como una terapia nueva y prometedora para la recuperación de la función motriz en las personas afectadas por un accidente cerebro-vascular (ACV).
Al ser usada en pacientes que han tenido un ACV, la TMIC consiste en imponer un constreñimiento en el uso de las extremidades del lado del cuerpo menos afectado (el lado "bueno"), mediante el empleo, durante varias horas del día, de implementos como cabestrillos o guantes (cuando se desea restringir el uso la extremidad superior y/o la mano, por ejemplo), de tal forma que el paciente es forzado a utilizar las extremidades del lado más afectado por el ACV (el lado "malo") para llevar a cabo las actividades de la vida diaria. Los estudios efectuados en torno a la TMIC han demostrado resultados favorables y perdurables en la recuperación de la función motriz en pacientes que han tenido un ACV y esto por sí solo es, en mi opinión, motivo suficiente para despertar inmediatamente la curiosidad y el interés de los profesionales que atienden a estos pacientes (si este es tu caso, corre a investigar de qué se trata la TMIC).
Yo leí algo sobre la TMIC por primera vez hace unos pocos años. Sin saber mucho sobre el tema, pero armado con mi habitual curiosidad, me atreví a preguntarle a una profesora qué conocía sobre esta terapia y cuál era su opinión al respecto, con la esperanza de obtener un criterio balanceado de alguien que tiene experiencia en la rehabilitación neurológica. Mi percepción en ese momento fue que la profesora no estaba muy familiarizada con la TMIC, lo cual por sí mismo no representaba un problema; lo que sí me impresionó profundamente en esa ocasión fue la forma directa de la profesora para desechar inmediatamente su utilidad, con una simplísima exclamación (anclada en lo antiguo y cuya validez habría que cuestionar), reforzada por el sumiso asentimiento de los compañeros:
Quisiera saber cómo una terapia nueva cuyos resultados han propiciado que profesionales e investigadores en diferentes partes del mundo la califiquen como prometedora, y cuyo empleo podría resultar muy beneficioso para los pacientes que han tenido un ACV, puede ser rechazada e invalidada de esa forma, sin mayor consideración, argumentación ni justificación. No puedo descartar que el hecho de que la mención de la TMIC haya provenido de mi boca tuviera cierto nivel de influencia en su rechazo instantáneo, pero aún así, esa fue claramente una reacción impropia para un docente universitario. Si un profesor, por cualquier motivo, no planea utilizar una u otra técnica en su práctica profesional particular (incluso cuando la técnica haya demostrado su utilidad), eso no impide concederle un tratamiento justo en el aula, fomentando (como siempre se predica en la educación superior) que los estudiantes desarrollen su curiosidad y su iniciativa propias. En la terapia física, ya es hora de que hagamos espacio para lo nuevo.
Al ser usada en pacientes que han tenido un ACV, la TMIC consiste en imponer un constreñimiento en el uso de las extremidades del lado del cuerpo menos afectado (el lado "bueno"), mediante el empleo, durante varias horas del día, de implementos como cabestrillos o guantes (cuando se desea restringir el uso la extremidad superior y/o la mano, por ejemplo), de tal forma que el paciente es forzado a utilizar las extremidades del lado más afectado por el ACV (el lado "malo") para llevar a cabo las actividades de la vida diaria. Los estudios efectuados en torno a la TMIC han demostrado resultados favorables y perdurables en la recuperación de la función motriz en pacientes que han tenido un ACV y esto por sí solo es, en mi opinión, motivo suficiente para despertar inmediatamente la curiosidad y el interés de los profesionales que atienden a estos pacientes (si este es tu caso, corre a investigar de qué se trata la TMIC).
Yo leí algo sobre la TMIC por primera vez hace unos pocos años. Sin saber mucho sobre el tema, pero armado con mi habitual curiosidad, me atreví a preguntarle a una profesora qué conocía sobre esta terapia y cuál era su opinión al respecto, con la esperanza de obtener un criterio balanceado de alguien que tiene experiencia en la rehabilitación neurológica. Mi percepción en ese momento fue que la profesora no estaba muy familiarizada con la TMIC, lo cual por sí mismo no representaba un problema; lo que sí me impresionó profundamente en esa ocasión fue la forma directa de la profesora para desechar inmediatamente su utilidad, con una simplísima exclamación (anclada en lo antiguo y cuya validez habría que cuestionar), reforzada por el sumiso asentimiento de los compañeros:
Esa terapia no tiene sentido desde el punto de vista de la lateralidad.Punto. Ese fue el fin de la discusión. Yo no insistí.
Quisiera saber cómo una terapia nueva cuyos resultados han propiciado que profesionales e investigadores en diferentes partes del mundo la califiquen como prometedora, y cuyo empleo podría resultar muy beneficioso para los pacientes que han tenido un ACV, puede ser rechazada e invalidada de esa forma, sin mayor consideración, argumentación ni justificación. No puedo descartar que el hecho de que la mención de la TMIC haya provenido de mi boca tuviera cierto nivel de influencia en su rechazo instantáneo, pero aún así, esa fue claramente una reacción impropia para un docente universitario. Si un profesor, por cualquier motivo, no planea utilizar una u otra técnica en su práctica profesional particular (incluso cuando la técnica haya demostrado su utilidad), eso no impide concederle un tratamiento justo en el aula, fomentando (como siempre se predica en la educación superior) que los estudiantes desarrollen su curiosidad y su iniciativa propias. En la terapia física, ya es hora de que hagamos espacio para lo nuevo.
viernes, junio 17, 2011
Los eBooks de kinesiología de Human Kinetics
Yo soy el orgulloso dueño de un lector de libros electrónicos, el Sony Reader Daily Edition (PRS-950, segunda generación). Debido a este dispositivo, mi lectura de libros impresos se ha reducido al mínimo en el último tiempo; la conveniencia de tener una biblioteca digital en un aparato portátil es incomparable.
En la tienda de eBooks de Human Kinetics (HK) he adquirido cerca de veinte eBooks sobre diferentes temas relacionados con la kinesiología (biomecánica, comportamiento motor, fisiología muscular, ergonomía, entre otros). En el caso particular de HK, los eBooks son muy convenientes en cuestión de costo si se los compara con los libros impresos: el precio del eBook es apenas un poco más de la mitad (yo diría, un 55%) del precio nominal del libro impreso. Cuando combinas eso con el ocasional descuento por temporada (10, 20 o hasta 30%), los eBooks salen prácticamente regalados. Y dado que su distribución es electrónica, podrás descargar y leer los eBooks inmediatamente. Para realizar la compra, únicamente requieres una tarjeta de crédito internacional (HK está ubicado en Estados Unidos de América).
Los eBooks de HK son distribuidos mediante la plataforma Adobe Digital Editions, en forma de archivos PDF con Digital Rights Management (DRM). Lo que significa esto del DRM es que los eBooks que adquieras y descargues al disco duro de tu computadora estarán siempre asociados con una cuenta personal, y que por tanto son para tu uso exclusivo. Los eBooks de HK son virtualmente idénticos a los libros impresos, con la excepción de algunas ilustraciones o figuras que no son presentadas debido a prohibiciones relacionadas con la distribución electrónica.
Después de instalar Adobe Digital Editions en tu computadora (la cual debe tener sistema operativo Windows o Mac OS X), deberás completar el proceso de creación de una cuenta personal, utilizando tu dirección de e-mail y una contraseña. Esa misma cuenta es la que utilizarás para activar (es decir, registrar) otras computadoras o dispositivos a donde quieras copiar los eBooks para poder leerlos. Al momento, el número de activaciones se limita a seis computadoras y seis dispositivos móviles (un lector de libros electrónicos sería un ejemplo de estos últimos). Entiendo que si uno requiere más activaciones, o desactivar algún dispositivo, uno puede contactar a Adobe y efectuar la solicitud correspondiente. A pesar que de los eBooks de HK son archivos PDF (que es un formato muy difundido en todo el mundo), debido al DRM su lectura se limita a las computadoras y dispositivos con la plataforma Adobe Digital Editions; esto significa que no podrás abrir los eBooks de HK utilizando el popular Adobe Reader ni ningún otro programa equivalente que tengas en tu computadora, ni en dispositivos como el Amazon Kindle, que no tiene soporte para esa plataforma. Más sobre Adobe Digital Editions en esta página de preguntas frecuentes.
Algunas personas consideran que los eBooks con DRM no son convenientes, ya que la presencia del DRM implica que uno no posee el eBook en el sentido tradicional; por ejemplo, no es posible prestar un eBook a otra persona, a menos que compartas tus credenciales personales con ella (y gastes tu cuota de activaciones), y tampoco tienes la libertad de copiar los eBooks a diferentes dispositivos, a tu gusto y sin limitaciones. Otra limitación adicional es que, en ocasiones, la copia digital de texto o imágenes y/o la impresión a papel está totalmente bloqueada, o limitada en extensión o frecuencia. Sin embargo, hasta el momento nada de esto ha representado un problema para mí; por otro lado, los descuentos en los costos de los eBooks de HK en comparación con los libros impresos me han parecido muy favorables.
En la tienda de eBooks de Human Kinetics (HK) he adquirido cerca de veinte eBooks sobre diferentes temas relacionados con la kinesiología (biomecánica, comportamiento motor, fisiología muscular, ergonomía, entre otros). En el caso particular de HK, los eBooks son muy convenientes en cuestión de costo si se los compara con los libros impresos: el precio del eBook es apenas un poco más de la mitad (yo diría, un 55%) del precio nominal del libro impreso. Cuando combinas eso con el ocasional descuento por temporada (10, 20 o hasta 30%), los eBooks salen prácticamente regalados. Y dado que su distribución es electrónica, podrás descargar y leer los eBooks inmediatamente. Para realizar la compra, únicamente requieres una tarjeta de crédito internacional (HK está ubicado en Estados Unidos de América).
Los eBooks de HK son distribuidos mediante la plataforma Adobe Digital Editions, en forma de archivos PDF con Digital Rights Management (DRM). Lo que significa esto del DRM es que los eBooks que adquieras y descargues al disco duro de tu computadora estarán siempre asociados con una cuenta personal, y que por tanto son para tu uso exclusivo. Los eBooks de HK son virtualmente idénticos a los libros impresos, con la excepción de algunas ilustraciones o figuras que no son presentadas debido a prohibiciones relacionadas con la distribución electrónica.
Después de instalar Adobe Digital Editions en tu computadora (la cual debe tener sistema operativo Windows o Mac OS X), deberás completar el proceso de creación de una cuenta personal, utilizando tu dirección de e-mail y una contraseña. Esa misma cuenta es la que utilizarás para activar (es decir, registrar) otras computadoras o dispositivos a donde quieras copiar los eBooks para poder leerlos. Al momento, el número de activaciones se limita a seis computadoras y seis dispositivos móviles (un lector de libros electrónicos sería un ejemplo de estos últimos). Entiendo que si uno requiere más activaciones, o desactivar algún dispositivo, uno puede contactar a Adobe y efectuar la solicitud correspondiente. A pesar que de los eBooks de HK son archivos PDF (que es un formato muy difundido en todo el mundo), debido al DRM su lectura se limita a las computadoras y dispositivos con la plataforma Adobe Digital Editions; esto significa que no podrás abrir los eBooks de HK utilizando el popular Adobe Reader ni ningún otro programa equivalente que tengas en tu computadora, ni en dispositivos como el Amazon Kindle, que no tiene soporte para esa plataforma. Más sobre Adobe Digital Editions en esta página de preguntas frecuentes.
Algunas personas consideran que los eBooks con DRM no son convenientes, ya que la presencia del DRM implica que uno no posee el eBook en el sentido tradicional; por ejemplo, no es posible prestar un eBook a otra persona, a menos que compartas tus credenciales personales con ella (y gastes tu cuota de activaciones), y tampoco tienes la libertad de copiar los eBooks a diferentes dispositivos, a tu gusto y sin limitaciones. Otra limitación adicional es que, en ocasiones, la copia digital de texto o imágenes y/o la impresión a papel está totalmente bloqueada, o limitada en extensión o frecuencia. Sin embargo, hasta el momento nada de esto ha representado un problema para mí; por otro lado, los descuentos en los costos de los eBooks de HK en comparación con los libros impresos me han parecido muy favorables.
domingo, junio 12, 2011
¿Por qué no sientes las cosquillas que te haces a ti mismo?
Nunca me hubiera imaginado que la razón por la cual no sentimos cosquillas autoinducidas tiene que ver con el control motor, es decir, con la forma en la que planeamos y ejecutamos el movimiento de nuestro cuerpo. Al parecer, nuestro sistema nervioso es capaz de predecir los resultados de nuestras intenciones motrices, tanto en lo que se refiere al desenlace esperado de esas acciones como en lo que tiene que ver con las sensaciones que se recibirán en forma de retroalimentación (feedback); como veremos, esto último es justamente lo que entra en juego en el caso de las cosquillas.
Resulta que, según lo han planteado los investigadores del comportamiento motor, cuando iniciamos un movimiento de nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso también genera una predicción, expectativa o modelo de las consecuencias sensoriales que tendrá este movimiento. Por ejemplo, cuando uno se propone causarse cosquillas a uno mismo, e inicia un movimiento con ese fin, el sistema nervioso central anticipa las sensaciones que serán recibidas de los receptores cutáneos (a través del sistema nervioso periférico) como consecuencia de ese movimiento. Posteriormente, cuando las sensaciones reales que uno tiene coinciden con aquellas sensaciones predichas, estas sensaciones se restan la una de la otra, en un fenómeno denominado atenuación de la retroalimentación (feedback attenuation), y así no sentimos cosquillas o las sentimos de forma leve. En contraste, cuando otra persona nos toca, el sistema nervioso no cuenta con esa predicción para la comparación con las sensaciones recibidas (ya que nosotros no somos los que generamos el movimiento), y por tanto sentimos cosquillas.
Los investigadores del comportamiento motor postulan que estos procesos de predicción y atenuación sensorial tienen el propósito de disminuir la información que el sistema nervioso tiene que procesar con cada movimiento. Si no contara con este mecanismo, el sistema nervioso tendría que estar continuamente pendiente de las sensaciones provocadas por nuestro movimiento, lo que constituiría un gran volumen de información a procesar.
Mediante el empleo más curioso que yo conozca que se haya hecho de un robot, un experimento demostró resultados interesantes. En ese experimento, un robot accionado por una persona estaba encargado de estimular una región sensible a cosquillas del cuerpo de esa misma persona (ten en mente que, como la persona es quien realizaba el movimiento para comandar al robot, su sistema nervioso podía anticipar las sensaciones que serían receptadas). Cuando el robot realizaba la estimulación inmediatamente después de ser accionado por el sujeto, éste último sentía cosquillas muy leves. Sin embargo, cuando se introducía un retraso entre el comando del sujeto y la acción del robot sobre su cuerpo, el nivel de cosquillas empezaba a incrementarse. Así, si el robot efectuaba la estimulación con un retardo de 100ms, los sujetos del estudio empezaban a sentir un mayor nivel de cosquillas, que no obstante continuaba siendo menor al nivel provocado externamente por otra persona. Con un retardo de 200ms o más, los sujetos sentían cosquillas en un nivel comparable a aquel que se percibiría con estimulación externa. Esto podría indicar que la predicción sensorial que genera el sistema nervioso para la comparación con las sensaciones reales tiene un tiempo de vida limitado, y que su finalidad es acompañar al movimiento; dentro de ese lapso, las cosquillas autogeneradas durante el experimento se atenuaban, y fuera de él, eran percibidas.
BIBLIOGRAFÍA
Resulta que, según lo han planteado los investigadores del comportamiento motor, cuando iniciamos un movimiento de nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso también genera una predicción, expectativa o modelo de las consecuencias sensoriales que tendrá este movimiento. Por ejemplo, cuando uno se propone causarse cosquillas a uno mismo, e inicia un movimiento con ese fin, el sistema nervioso central anticipa las sensaciones que serán recibidas de los receptores cutáneos (a través del sistema nervioso periférico) como consecuencia de ese movimiento. Posteriormente, cuando las sensaciones reales que uno tiene coinciden con aquellas sensaciones predichas, estas sensaciones se restan la una de la otra, en un fenómeno denominado atenuación de la retroalimentación (feedback attenuation), y así no sentimos cosquillas o las sentimos de forma leve. En contraste, cuando otra persona nos toca, el sistema nervioso no cuenta con esa predicción para la comparación con las sensaciones recibidas (ya que nosotros no somos los que generamos el movimiento), y por tanto sentimos cosquillas.
Los investigadores del comportamiento motor postulan que estos procesos de predicción y atenuación sensorial tienen el propósito de disminuir la información que el sistema nervioso tiene que procesar con cada movimiento. Si no contara con este mecanismo, el sistema nervioso tendría que estar continuamente pendiente de las sensaciones provocadas por nuestro movimiento, lo que constituiría un gran volumen de información a procesar.
Mediante el empleo más curioso que yo conozca que se haya hecho de un robot, un experimento demostró resultados interesantes. En ese experimento, un robot accionado por una persona estaba encargado de estimular una región sensible a cosquillas del cuerpo de esa misma persona (ten en mente que, como la persona es quien realizaba el movimiento para comandar al robot, su sistema nervioso podía anticipar las sensaciones que serían receptadas). Cuando el robot realizaba la estimulación inmediatamente después de ser accionado por el sujeto, éste último sentía cosquillas muy leves. Sin embargo, cuando se introducía un retraso entre el comando del sujeto y la acción del robot sobre su cuerpo, el nivel de cosquillas empezaba a incrementarse. Así, si el robot efectuaba la estimulación con un retardo de 100ms, los sujetos del estudio empezaban a sentir un mayor nivel de cosquillas, que no obstante continuaba siendo menor al nivel provocado externamente por otra persona. Con un retardo de 200ms o más, los sujetos sentían cosquillas en un nivel comparable a aquel que se percibiría con estimulación externa. Esto podría indicar que la predicción sensorial que genera el sistema nervioso para la comparación con las sensaciones reales tiene un tiempo de vida limitado, y que su finalidad es acompañar al movimiento; dentro de ese lapso, las cosquillas autogeneradas durante el experimento se atenuaban, y fuera de él, eran percibidas.
BIBLIOGRAFÍA
- Lee, T. (2011). Motor Control in Everyday Actions
. Champaign, IL: Human Kinetics.
- Schmidt, R., & Lee, T. (2011). Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis
(5ta. ed.). Champaign, IL: Human Kinetics.
viernes, junio 10, 2011
Tres años, 400 entradas
En el mes de junio de 2008, hace justamentre tres años, publiqué mi primera entrada en este blog. Desde ese momento, he publicado 399 entradas más, es decir, aproximadamente 1 entrada cada 2.7 días. No está mal, ¿no te parece?
¿Qué ha cambiado en estos tres años, en lo personal? Mi curiosidad por el cuerpo humano ha crecido exponencialmente, sin duda alguna; recientemente tengo mucho apetito por el comportamiento motor. Lo siguiente en lo que quisiera introducirme es en el estudio de la fisiología general y de la fisiología del ejercicio.
¿Qué influencia ha tenido este blog en otras personas? Eso es algo que no puedo saber, pero que me interesaría averiguar de alguna forma.
¿Qué espero para el futuro, en lo personal? Encontrar formas de reforzar, combinar y consolidar lo que he estudiado para estar en la capacidad de aplicarlo en forma concreta. Por otro lado, planeo seguir alimentando a mi curiosidad: ¡que la novedad no se extinga!
Por lo pronto, agradezco mucho a mis lectores por acompañarme durante este tiempo. He disfrutado mucho con los intercambios que han emergido a raíz de lo expuesto en este espacio, con gente de varios países. Como una señal de mi aprecio por ustedes, a continuación otra entrada que tiene que ver con mi interés actual, que, como digo, es el comportamiento motor. Me parece un tema muy interesante: espero que también lo disfruten.
¿Qué ha cambiado en estos tres años, en lo personal? Mi curiosidad por el cuerpo humano ha crecido exponencialmente, sin duda alguna; recientemente tengo mucho apetito por el comportamiento motor. Lo siguiente en lo que quisiera introducirme es en el estudio de la fisiología general y de la fisiología del ejercicio.
¿Qué influencia ha tenido este blog en otras personas? Eso es algo que no puedo saber, pero que me interesaría averiguar de alguna forma.
¿Qué espero para el futuro, en lo personal? Encontrar formas de reforzar, combinar y consolidar lo que he estudiado para estar en la capacidad de aplicarlo en forma concreta. Por otro lado, planeo seguir alimentando a mi curiosidad: ¡que la novedad no se extinga!
Por lo pronto, agradezco mucho a mis lectores por acompañarme durante este tiempo. He disfrutado mucho con los intercambios que han emergido a raíz de lo expuesto en este espacio, con gente de varios países. Como una señal de mi aprecio por ustedes, a continuación otra entrada que tiene que ver con mi interés actual, que, como digo, es el comportamiento motor. Me parece un tema muy interesante: espero que también lo disfruten.
martes, junio 07, 2011
¿Te identificas como un profesional de la medicina, o no?
No hay duda de que la imagen y el rostro de la medicina es el médico: es decir, el "doctor" al que acude la gente cuando tiene algún problema de salud. Esa figura está tan presente en la mente de las personas que, en lo personal, me ha resultado muy difícil conseguir que la gente que me conoce recuerde que estudio fisioterapia, y no medicina (por ahí alguien pensaba que yo estudiaba fisiología). Por ejemplo, me he cruzado con profesores de la facultad de ingeniería donde me gradué que me reconocen como "el estudiante que se cambió de ingeniería a medicina"; me he reencontrado con amigos que me preguntan cómo van mis estudios de medicina; en un centro de práctica de fisioterapia me topé con una vecina que se sorprendió al saber que estudiantes de medicina hacían prácticas allí (según ella, yo era uno de ellos); y a diario me veo involucrado en situaciones en las que las personas se acercan a mí con preguntas que esperarían que alguien que estudia medicina sería capaz de responder.
Mi pregunta para ti en esta oportunidad, como estudiante o profesional de la terapia física, sería la siguiente: Ubicándote en las situaciones que describo hoy, ¿qué tan identificado o desafiliado, cómodo o incómodo, halagado o insultado, te sentirías con el hecho de que la gente crea que estudias medicina, y ni se acuerden de (o ni se imaginen) la existencia de la terapia física? Como parte de esto, ¿te gusta o te disgusta la imagen que tiene la medicina en la mente de la gente, y te consideras a ti mismo un profesional de la medicina a pesar de que no eres médico?
Te pregunto esto porque conozco a estudiantes y profesionales de la terapia física que no se sentirían muy orgullosos al decir que se desenvuelven en el campo de la "medicina" como se la concibe convencionalmente, y que reclaman una identidad fuerte e independiente para la terapia física, y un rol más definido y prominente para los terapeutas físicos dentro del equipo de salud y en la percepción del público. Algunos fisioterapeutas ven a la terapia física como una especie de puente que une lo "convencional" con lo "alternativo", como una profesión que, a diferencia de la medicina "convencional", se preocupa por la persona en su totalidad y no solo por su cuerpo (o sus partes); así, ven a la fisioterapia como una profesión de la salud en la cual tienen la oportunidad para explorar una variedad de conocimientos, tendencias, inclinaciones y filosofías, estén o no ligadas con la medicina "convencional".
Como le comenté a uno de mis profesores más estimados de terapia física en uno de los primeros semestres de la carrera, personalmente me gustaría que la terapia física fuera un poco más como la medicina, en el sentido de que sea considerada una aplicación de la ciencia al cuidado de la salud, basada en un estudio exhaustivo del cuerpo humano. De esta forma, como he dicho reiteradamente en este blog, me gustaría que en las aulas de terapia física el énfasis estuviera concentrado en las ciencias que estudian y explican el movimiento humano, viéndolas como un requisito absolutamente imprescindible para sustentar las intervenciones que se emplean con el objetivo de recuperarlo u optimizarlo.
No es un secreto que mi involucramiento con la terapia física no se inició precisamente de un interés por la profesión en sí misma, sino por la curiosidad que tenía (y conservo) acerca del organismo humano, en particular sobre cómo se mueve. En este sentido, el empleo que hace la medicina de la ciencia para entender el cuerpo humano, y para encontrar formas de aplicar la ciencia para contribuir a la salud y bienestar de las personas, es lo que me llamó la atención en primer lugar. Así, personalmente, me gustaría sentir y decir que soy un profesional de la "medicina", a pesar de que no soy médico.
¿Qué me dices tú?
Mi pregunta para ti en esta oportunidad, como estudiante o profesional de la terapia física, sería la siguiente: Ubicándote en las situaciones que describo hoy, ¿qué tan identificado o desafiliado, cómodo o incómodo, halagado o insultado, te sentirías con el hecho de que la gente crea que estudias medicina, y ni se acuerden de (o ni se imaginen) la existencia de la terapia física? Como parte de esto, ¿te gusta o te disgusta la imagen que tiene la medicina en la mente de la gente, y te consideras a ti mismo un profesional de la medicina a pesar de que no eres médico?
Te pregunto esto porque conozco a estudiantes y profesionales de la terapia física que no se sentirían muy orgullosos al decir que se desenvuelven en el campo de la "medicina" como se la concibe convencionalmente, y que reclaman una identidad fuerte e independiente para la terapia física, y un rol más definido y prominente para los terapeutas físicos dentro del equipo de salud y en la percepción del público. Algunos fisioterapeutas ven a la terapia física como una especie de puente que une lo "convencional" con lo "alternativo", como una profesión que, a diferencia de la medicina "convencional", se preocupa por la persona en su totalidad y no solo por su cuerpo (o sus partes); así, ven a la fisioterapia como una profesión de la salud en la cual tienen la oportunidad para explorar una variedad de conocimientos, tendencias, inclinaciones y filosofías, estén o no ligadas con la medicina "convencional".
Como le comenté a uno de mis profesores más estimados de terapia física en uno de los primeros semestres de la carrera, personalmente me gustaría que la terapia física fuera un poco más como la medicina, en el sentido de que sea considerada una aplicación de la ciencia al cuidado de la salud, basada en un estudio exhaustivo del cuerpo humano. De esta forma, como he dicho reiteradamente en este blog, me gustaría que en las aulas de terapia física el énfasis estuviera concentrado en las ciencias que estudian y explican el movimiento humano, viéndolas como un requisito absolutamente imprescindible para sustentar las intervenciones que se emplean con el objetivo de recuperarlo u optimizarlo.
No es un secreto que mi involucramiento con la terapia física no se inició precisamente de un interés por la profesión en sí misma, sino por la curiosidad que tenía (y conservo) acerca del organismo humano, en particular sobre cómo se mueve. En este sentido, el empleo que hace la medicina de la ciencia para entender el cuerpo humano, y para encontrar formas de aplicar la ciencia para contribuir a la salud y bienestar de las personas, es lo que me llamó la atención en primer lugar. Así, personalmente, me gustaría sentir y decir que soy un profesional de la "medicina", a pesar de que no soy médico.
¿Qué me dices tú?
sábado, junio 04, 2011
Con o sin manos, hablar por el celular mientras se conduce es riesgoso
En la mente de todos nosotros se ha arraigado la noción de que utilizar un teléfono celular "manos libres" es más seguro que hablar sosteniendo el teléfono con una mano. Sin embargo, los resultados de múltiples investigaciones indican que el mayor riesgo de accidentes que hay al conversar por teléfono mientras se conduce no se debe únicamente al hecho de que se tiene una mano ocupada por el celular, sino que el riesgo está relacionado con muchos otros factores, algunos de los cuales están vinculados estrechamente con procesos cognitivos como la atención. Dado que este es un tema muy relevante y "candente" en la actualidad, el libro Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis
(Richard Schmidt, Timothy Lee; 5ta. ed., 2011) dedica cerca de tres páginas (122 a 124) a su tratamiento, citando las múltiples investigaciones que se han realizado sobre este asunto. Aquí haré un resumen, necesariamente incompleto, en unos pocos párrafos.
Independientemente de la interferencia que provoca en la tarea de conducción el tener ocupada una mano con el celular, el libro explica que el grado en el cual la conducción es afectada por una conversación telefónica depende de por lo menos estos tres factores: (1) el entorno de conducción, (2) las características del conductor y (3) la naturaleza de la conversación. De esta forma, la calidad de conducción mientras se habla por teléfono (que es una situación en la que se divide la atención para llevar a cabo dos tareas simultáneamente) disminuye con un mayor tránsito y con un entorno de conducción más complejo, con edades avanzadas de los conductores, y cuando se trata de conversaciones que requieren un mayor número de operaciones de razonamiento. Asimismo, las conversaciones por celular disminuyen la capacidad de percibir los cambios en el entorno visual, haciendo que sea más difícil, o hasta imposible (debido a un fenómeno denominado ceguera por inatención), percibir las señales de tránsito y la proximidad de peatones y otros vehículos.
Algunas personas, que se oponen a la legislación que prohíbe las conversaciones telefónicas mientras se conduce, argumentan que si el riesgo incrementado no se debe exclusivamente a que se ocupa una mano para sostener el teléfono, entonces conversar con los pasajeros representaría un riesgo idéntico que hablar por celular. Sin embargo, un estudio epidemiológico realizado en el 2007 sostiene que la probabilidad de accidentes se multiplicaba por un factor de 4.1 cuando se hablaba por celular, mientras que este factor se reducía a 1.6 cuando había un pasajero en el vehículo, y a 2,2 cuando había dos pasajeros. Otras investigaciones experimentales han encontrado evidencia de que las conversaciones con pasajeros son considerablemente menos riesgosas que las conversaciones por celular. Esto posiblemente se deba a que, cuando se habla con un pasajero, es posible ajustar o detener la conversación cuando la situación de conducción se vuelve más demandante, y también a que los pasajeros pueden aportar con señales de advertencia que beneficien a la seguridad de la conducción.
Los resultados de las investigaciones son claros: El simple hecho de hablar por el teléfono mientras se conduce, con o sin manos, incrementa severamente el riesgo de accidente. Talvez más sorprendente para todos nosotros resulte el hecho de que hay investigaciones cuyos resultados señalan que es más seguro hablar con el celular en la mano, dado que los conductores tienden a compensar la distracción que esto representa, por ejemplo, reduciendo la rapidez de conducción. Por otro lado, parecería que los conductores que conversan por celular con las manos libres de hecho se exponen a mayores riesgos, al dejarse llevar por la confianza errónea de que esta actividad no requiere tanta atención.
Independientemente de la interferencia que provoca en la tarea de conducción el tener ocupada una mano con el celular, el libro explica que el grado en el cual la conducción es afectada por una conversación telefónica depende de por lo menos estos tres factores: (1) el entorno de conducción, (2) las características del conductor y (3) la naturaleza de la conversación. De esta forma, la calidad de conducción mientras se habla por teléfono (que es una situación en la que se divide la atención para llevar a cabo dos tareas simultáneamente) disminuye con un mayor tránsito y con un entorno de conducción más complejo, con edades avanzadas de los conductores, y cuando se trata de conversaciones que requieren un mayor número de operaciones de razonamiento. Asimismo, las conversaciones por celular disminuyen la capacidad de percibir los cambios en el entorno visual, haciendo que sea más difícil, o hasta imposible (debido a un fenómeno denominado ceguera por inatención), percibir las señales de tránsito y la proximidad de peatones y otros vehículos.
Algunas personas, que se oponen a la legislación que prohíbe las conversaciones telefónicas mientras se conduce, argumentan que si el riesgo incrementado no se debe exclusivamente a que se ocupa una mano para sostener el teléfono, entonces conversar con los pasajeros representaría un riesgo idéntico que hablar por celular. Sin embargo, un estudio epidemiológico realizado en el 2007 sostiene que la probabilidad de accidentes se multiplicaba por un factor de 4.1 cuando se hablaba por celular, mientras que este factor se reducía a 1.6 cuando había un pasajero en el vehículo, y a 2,2 cuando había dos pasajeros. Otras investigaciones experimentales han encontrado evidencia de que las conversaciones con pasajeros son considerablemente menos riesgosas que las conversaciones por celular. Esto posiblemente se deba a que, cuando se habla con un pasajero, es posible ajustar o detener la conversación cuando la situación de conducción se vuelve más demandante, y también a que los pasajeros pueden aportar con señales de advertencia que beneficien a la seguridad de la conducción.
Los resultados de las investigaciones son claros: El simple hecho de hablar por el teléfono mientras se conduce, con o sin manos, incrementa severamente el riesgo de accidente. Talvez más sorprendente para todos nosotros resulte el hecho de que hay investigaciones cuyos resultados señalan que es más seguro hablar con el celular en la mano, dado que los conductores tienden a compensar la distracción que esto representa, por ejemplo, reduciendo la rapidez de conducción. Por otro lado, parecería que los conductores que conversan por celular con las manos libres de hecho se exponen a mayores riesgos, al dejarse llevar por la confianza errónea de que esta actividad no requiere tanta atención.
domingo, mayo 29, 2011
Para atajar, hay que anticipar
[Nota: Debido a un error de mi parte, un borrador muy temprano de esta entrada posiblemente llegó a los subscriptores que utilizan el feed de RSS. Lamento la confusión.]
En el fútbol, mi posición en un equipo definitivamente es en la defensa. En una disputa frente a frente con un atacante, siempre he procurado enfocar mi atención directamente en el balón, de tal forma que las maniobras corporales que el atacante efectúa con la finalidad de despistarme (a veces sin siquiera tocar el balón) no consigan distraerme de mi único objetivo: quitarle la pelota. En general, pienso que eso me ha traído buenos resultados, y puedo decir que en mis mejores épocas yo era un defensa bastante efectivo y limpio.
Por otro lado, tras leer un poco sobre el comportamiento motor humano ahora entiendo que para los arqueros que tienen en sus manos la misión de atajar un penal, la estrategia más efectiva es justamente la contraria: Más que centrar su atención en el balón, deben leer e interpretar los movimientos del cuerpo del adversario antes de que éste remate para poder anticipar y predecir hacia dónde se dirigirá el balón, y así iniciar el movimiento prematuramente en un intento por atajarlo.
Un arco de fútbol tiene 7.3m de ancho y 2.4m de alto. Los penales se cobran desde una distancia de 11m, y el balón recorre ese espacio en alrededor de 600ms, en promedio. En ese lapso (que se inicia con el impacto del balón), si no utiliza la anticipación el arquero debe realizar todo lo siguiente: (1) observar al balón, (2) tomar una decisión sobre a dónde dirigirse, y (3) planear y ejecutar el movimiento de su cuerpo. El hecho de que la fase (3) por sí sola requiere más de 500 milisegundos explica por qué, sin anticipación, es virtualmente imposible atajar un penal bien ejecutado, particularmente en el caso de los porteros novatos. Los arqueros experimentados, al anticipar el rumbo del balón e iniciar el movimiento antes de que el adversario remate, incrementan significativamente sus probabilidades de éxito: un arquero experimentado ataja más o menos uno de cada cuatro penales.
Se han hecho estudios que comparan los movimientos oculares de porteros novatos y experimentados, y se ha descubierto que, con la finalidad de anticipar y predecir el rumbo del balón antes del remate, y evitar ser víctimas de las engañosas "fintas", los arqueros experimentados en primer lugar observan el rostro del oponente para intentar descubrir sus auténticas intenciones basándose en la dirección de su mirada, y luego se enfocan en sus extremidades inferiores y en la relación de sus pies con el balón. Por otro lado, los arqueros novatos no utilizan una estrategia de observación consistente y tienden a enfocar su vista en el tronco del jugador.
En actividades motrices como ésta, hay que señalar que la anticipación, aparte de beneficios, también tiene costos: Con frecuencia se puede observar a arqueros que se lanzan prematuramente en una dirección totalmente opuesta a la que el balón finalmente tuvo. En relación con esto, los investigadores del comportamiento motor han planteado la existencia de un periodo refractario psicológico (PRP)*, que es un periodo transitorio durante el cual un movimiento planeado e iniciado ya no puede modificarse o cambiarse por otro; por este motivo, un arquero que ha anticipado el remate incorrectamente y que se dirige en un sentido ya no puede revertir su movimiento oportunamente**. En el fútbol, al igual que en otros deportes, los jugadores que quieren esquivar o engañar a otros toman ventaja de este fenómeno de PRP, y mediante "fintas" provocan una respuesta en el defensor en un sentido que no puede invertirse a tiempo para bloquear el movimiento que el atacante finalmente ejecuta, y así el atacante obtiene preciosos milisegundos de ventaja.
(* Este fenómeno es diferente al periodo refractario que se observa en la fisiología muscular inmediatamente después de una contracción, un periodo transitorio durante el cual una fibra muscular es insensible, y no responde, a los estímulos eléctricos que le son aplicados.)
(** A esto habría que aumentar, evidentemente, la inercia y otros factores físicos que dificultarían el cambio en la dirección del movimiento.)
BIBLIOGRAFÍA
En el fútbol, mi posición en un equipo definitivamente es en la defensa. En una disputa frente a frente con un atacante, siempre he procurado enfocar mi atención directamente en el balón, de tal forma que las maniobras corporales que el atacante efectúa con la finalidad de despistarme (a veces sin siquiera tocar el balón) no consigan distraerme de mi único objetivo: quitarle la pelota. En general, pienso que eso me ha traído buenos resultados, y puedo decir que en mis mejores épocas yo era un defensa bastante efectivo y limpio.
Por otro lado, tras leer un poco sobre el comportamiento motor humano ahora entiendo que para los arqueros que tienen en sus manos la misión de atajar un penal, la estrategia más efectiva es justamente la contraria: Más que centrar su atención en el balón, deben leer e interpretar los movimientos del cuerpo del adversario antes de que éste remate para poder anticipar y predecir hacia dónde se dirigirá el balón, y así iniciar el movimiento prematuramente en un intento por atajarlo.
Un arco de fútbol tiene 7.3m de ancho y 2.4m de alto. Los penales se cobran desde una distancia de 11m, y el balón recorre ese espacio en alrededor de 600ms, en promedio. En ese lapso (que se inicia con el impacto del balón), si no utiliza la anticipación el arquero debe realizar todo lo siguiente: (1) observar al balón, (2) tomar una decisión sobre a dónde dirigirse, y (3) planear y ejecutar el movimiento de su cuerpo. El hecho de que la fase (3) por sí sola requiere más de 500 milisegundos explica por qué, sin anticipación, es virtualmente imposible atajar un penal bien ejecutado, particularmente en el caso de los porteros novatos. Los arqueros experimentados, al anticipar el rumbo del balón e iniciar el movimiento antes de que el adversario remate, incrementan significativamente sus probabilidades de éxito: un arquero experimentado ataja más o menos uno de cada cuatro penales.
Se han hecho estudios que comparan los movimientos oculares de porteros novatos y experimentados, y se ha descubierto que, con la finalidad de anticipar y predecir el rumbo del balón antes del remate, y evitar ser víctimas de las engañosas "fintas", los arqueros experimentados en primer lugar observan el rostro del oponente para intentar descubrir sus auténticas intenciones basándose en la dirección de su mirada, y luego se enfocan en sus extremidades inferiores y en la relación de sus pies con el balón. Por otro lado, los arqueros novatos no utilizan una estrategia de observación consistente y tienden a enfocar su vista en el tronco del jugador.
En actividades motrices como ésta, hay que señalar que la anticipación, aparte de beneficios, también tiene costos: Con frecuencia se puede observar a arqueros que se lanzan prematuramente en una dirección totalmente opuesta a la que el balón finalmente tuvo. En relación con esto, los investigadores del comportamiento motor han planteado la existencia de un periodo refractario psicológico (PRP)*, que es un periodo transitorio durante el cual un movimiento planeado e iniciado ya no puede modificarse o cambiarse por otro; por este motivo, un arquero que ha anticipado el remate incorrectamente y que se dirige en un sentido ya no puede revertir su movimiento oportunamente**. En el fútbol, al igual que en otros deportes, los jugadores que quieren esquivar o engañar a otros toman ventaja de este fenómeno de PRP, y mediante "fintas" provocan una respuesta en el defensor en un sentido que no puede invertirse a tiempo para bloquear el movimiento que el atacante finalmente ejecuta, y así el atacante obtiene preciosos milisegundos de ventaja.
(* Este fenómeno es diferente al periodo refractario que se observa en la fisiología muscular inmediatamente después de una contracción, un periodo transitorio durante el cual una fibra muscular es insensible, y no responde, a los estímulos eléctricos que le son aplicados.)
(** A esto habría que aumentar, evidentemente, la inercia y otros factores físicos que dificultarían el cambio en la dirección del movimiento.)
BIBLIOGRAFÍA
- Lee, T. (2011). Motor Control in Everyday Actions
. Champaign, IL: Human Kinetics.
- Schmidt, R., & Lee, T. (2011). Motor Control and Learning: A Behavioral Emphasis
(5ta. ed.). Champaign, IL: Human Kinetics.
- Fairbrother, J. (2010). Fundamentals of Motor Behavior
. Champaign, IL: Human Kinetics.
viernes, mayo 27, 2011
Diferencia entre cadenas cinemáticas y cadenas cinéticas
En la literatura sobre biomecánica y análisis de movimiento se hace una distinción clara entre un análisis cinético y un análisis cinemático. En ese contexto, un análisis cinético es aquel que se realiza tomando en consideración y describiendo las fuerzas que participan en ese movimiento (como pueden ser la fuerza muscular, el peso del cuerpo o de los objetos que se manipulan, las fuerzas de reacción, la fricción, la resistencia del aire, entre otros). Por otro lado, el análisis cinemático es aquel que se concentra en describir el movimiento mediante parámetros de espacio o tiempo (desplazamiento, velocidad y aceleración, tanto lineales como angulares), sin consideración de las fuerzas involucradas.
Sin embargo, la distinción entre cinético y cinemático a veces no es tan clara cuando se habla de cadenas cinéticas y cadenas cinemáticas. A pesar de que la diferencia entre cinético y cinemático siempre me ha parecido bien delimitada en lo que se refiere al análisis del movimiento, ahora noto que en las ocasiones en las que he hablado sobre cadenas cinemáticas (mediante este enlace llegas a dos entradas al respecto), yo tampoco he hecho una diferenciación entre ellas de una forma consistente; me disculpo por esto. Para compensar, quiero presentar brevemente algunas definiciones.
Los autores brasileros Sérgio T. Fonseca, Thales R. Souza, Juliana M. Ocarino, Gabriela P. Gonçalves y Natália F. Bittencourt presentan definiciones que me parecen útiles en un par de libros que tengo en mi biblioteca. Me permito reproducir esas definiciones aquí.
En primer lugar, en la página 477 del libro Scientific Foundations and Principles of Practice in Musculoskeletal Rehabilitation
(David Magee, James Zachazewski, William Quillen; 2007), los autores antes mencionados presentan estas definiciones concisas (el énfasis en cursiva lo puse yo):
(David Magee, Robert Manske, James Zachazewski, William Quillen; 2010):
Sin embargo, la distinción entre cinético y cinemático a veces no es tan clara cuando se habla de cadenas cinéticas y cadenas cinemáticas. A pesar de que la diferencia entre cinético y cinemático siempre me ha parecido bien delimitada en lo que se refiere al análisis del movimiento, ahora noto que en las ocasiones en las que he hablado sobre cadenas cinemáticas (mediante este enlace llegas a dos entradas al respecto), yo tampoco he hecho una diferenciación entre ellas de una forma consistente; me disculpo por esto. Para compensar, quiero presentar brevemente algunas definiciones.
Los autores brasileros Sérgio T. Fonseca, Thales R. Souza, Juliana M. Ocarino, Gabriela P. Gonçalves y Natália F. Bittencourt presentan definiciones que me parecen útiles en un par de libros que tengo en mi biblioteca. Me permito reproducir esas definiciones aquí.
En primer lugar, en la página 477 del libro Scientific Foundations and Principles of Practice in Musculoskeletal Rehabilitation
- Cadena cinética: Segmentos mecánicamente acoplados en los cuales las fuerzas que emergen de un segmento son transferidas a otros segmentos.
- Cadena cinemática: Segmentos mecánicamente acoplados en los cuales el movimiento de un segmento puede resultar en el movimiento de otros segmentos.
Mientras un jugador [de fútbol] realiza cualquiera de estas tareas [se refiere a los componentes del deporte, como correr, saltar, cabecear, colisionar con otros jugadores, etc.], todo su cuerpo es sometido a fuerzas internas y externas que tienen que ser disipadas o transferidas apropiadamente para mejorar el rendimiento o para proteger a los diferentes tejidos biológicos de las lesiones. El involucramiento de todo el cuerpo en el proceso de enfrentarse con las fuerzas internas y externas durante la ejecución de cualquier actividad define a la cadena cinética. Por lo tanto, incluso cuando se describe un único componente de un deporte, como la patada [en el fútbol], la contribución de toda la cadena cinética a la ejecución de la tarea debe ser considerada.Espero que ahora quede más claro a qué nos referimos con cinético y cinemático en todos los contextos.
miércoles, mayo 25, 2011
Urgente: se requiere una gran dosis de teoría
Desde que tomé mi primera clase de terapia física, hace más de cinco años, pero principalmente desde que arranqué con este blog, hace casi tres, mi opinión personal ha sido que los terapeutas físicos deben restarle tiempo a la aplicación de pomadas "calientes", masajes y ultrasonido, y dedicarlo en su lugar al estudio de la "teoría" de la terapia física. Es decir, mi opinión es que la nueva generación de terapeutas físicos debe reorientar totalmente su formación y su labor, de tal forma que el hacer lo que visto o lo que me han dicho pierda su sitio definitivamente ante el evaluar y pensar por qué hago lo que hago en primer lugar; para lograr esto, considero que la terapia física debe utilizar a la teoría como su asiento. En otras palabras, la terapia física, desde mi punto de vista, debe iniciar su migración --hasta hoy postergada pero absolutamente necesaria-- de lo técnico a lo profesional, y la teoría es la nave que debe abordar para llegar a su destino.
No han faltado comentarios verbales y escritos que me cuestionan y me critican por mi concentrado empeño en la teoría. Sin embargo, nadie ha conseguido, hasta hoy, lograr que yo cambie de parecer: se requiere una gran dosis de teoría para revitalizar y rejuvenecer a la terapia física. ¿Cómo es que, al parecer, casi nadie ha considerado este tratamiento?
Así como un vehículo cuyo volante está trabado en un solo sentido requiere un fuerte giro en el sentido contrario para centrarse, o una balanza inclinada totalmente hacia un lado necesita un gran contrapeso para nivelarse, mi marcado énfasis en la teoría busca alterar el rumbo que se ha mantenido durante décadas en la práctica de la terapia física en nuestro país, práctica que ha estado basada casi enteramente en el criterio personal y frecuentemente desvinculada de la ciencia y la evidencia, una labor que aún tiene más similitudes con una artesanía que con una ciencia aplicada. Con este objetivo en mente, es claro que un leve empujón (un pequeño giro, un liviano contrapeso) no lograría absolutamente nada.
He exprimido mi cerebro intentando encontrar el sentido de lo que se hace en la terapia física, pero no lo he conseguido; cómo las cosas han permanecido inalteradas por décadas incluso ante la emergencia de toneladas de información nueva que nos urge a reconsiderar lo que hacemos, continúa siendo desconcertante para mí. Simultáneamente, buscar el fundamento que siento que hace falta a esta profesión me significa diariamente un gran y --generalmente-- solitario esfuerzo, y la verdad es que aún estoy muy lejos de donde quiero estar. Sin embargo, la alternativa, seguir la corriente, representa una posibilidad que, aunque muy seductora, cómoda y fácil, sería una gran traición para conmigo mismo (y para la gente a la que pretendo algún día servir). La teoría es la boya que me mantiene a flote al ir contracorriente.
¿Alguien por ahí comparte mis sentimientos sobre esto?
No han faltado comentarios verbales y escritos que me cuestionan y me critican por mi concentrado empeño en la teoría. Sin embargo, nadie ha conseguido, hasta hoy, lograr que yo cambie de parecer: se requiere una gran dosis de teoría para revitalizar y rejuvenecer a la terapia física. ¿Cómo es que, al parecer, casi nadie ha considerado este tratamiento?
Así como un vehículo cuyo volante está trabado en un solo sentido requiere un fuerte giro en el sentido contrario para centrarse, o una balanza inclinada totalmente hacia un lado necesita un gran contrapeso para nivelarse, mi marcado énfasis en la teoría busca alterar el rumbo que se ha mantenido durante décadas en la práctica de la terapia física en nuestro país, práctica que ha estado basada casi enteramente en el criterio personal y frecuentemente desvinculada de la ciencia y la evidencia, una labor que aún tiene más similitudes con una artesanía que con una ciencia aplicada. Con este objetivo en mente, es claro que un leve empujón (un pequeño giro, un liviano contrapeso) no lograría absolutamente nada.
He exprimido mi cerebro intentando encontrar el sentido de lo que se hace en la terapia física, pero no lo he conseguido; cómo las cosas han permanecido inalteradas por décadas incluso ante la emergencia de toneladas de información nueva que nos urge a reconsiderar lo que hacemos, continúa siendo desconcertante para mí. Simultáneamente, buscar el fundamento que siento que hace falta a esta profesión me significa diariamente un gran y --generalmente-- solitario esfuerzo, y la verdad es que aún estoy muy lejos de donde quiero estar. Sin embargo, la alternativa, seguir la corriente, representa una posibilidad que, aunque muy seductora, cómoda y fácil, sería una gran traición para conmigo mismo (y para la gente a la que pretendo algún día servir). La teoría es la boya que me mantiene a flote al ir contracorriente.
¿Alguien por ahí comparte mis sentimientos sobre esto?
viernes, mayo 20, 2011
El comportamiento motor en actividades cotidianas
Recuerdo una ocasión en la que yo tenía el control del balón durante un partido de fútbol. En ese instante, súbitamente y sin que yo pudiera anticiparlo, un jugador adversario se me acercó por detrás con el objetivo de robarme el balón, pero no lo consiguió. En una fracción de segundo, un lapso claramente insuficiente para que yo pudiera pensar cómo reaccionar, mi cuerpo por propia cuenta supo exactamente qué maniobras efectuar con el balón para protegerlo, y tuvo éxito. Situaciones similares se han presentado en múltiples ocasiones, en las que las respuestas automáticas de mi cuerpo han sido más favorables que aquellas respuestas para las cuales me he tomado un segundo para considerarlas. Estoy seguro de que has tenido este tipo de experiencias también.
Hoy terminé de leer un libro que me ayudó a entender los mecanismos que explican lo que te cuento que me ha sucedido. El libro Motor Control in Everyday Actions
(Timothy Lee, 2011), valiéndose de alrededor de 50 relatos breves plasmados en menos de 250 páginas, describe cómo la visión, la atención, la percepción, la cognición, la práctica y el aprendizaje influyen en el comportamiento motor que el ser humano manifiesta en diversas actividades cotidianas. ¿Cómo puede ser que el estar consciente de un movimiento produzca, en ocasiones, peores resultados que el permitir una ejecución automática? ¿Por qué hablar por el celular afecta el rendimiento motor mientras se conduce y causa accidentes? ¿De qué procesos mentales se valen los magos para maravillarnos con sus trucos manuales? ¿Por qué la precisión de los movimientos humanos disminuye a medida que la rapidez de ejecución aumenta? ¿Cómo influye la retroalimentación aumentada (augmented feedback) en el aprendizaje motor? ¿Qué tipo de práctica mejora las destrezas motrices en el caso particular de los novatos y en el de los expertos? ¿Por qué, en lo que se refiere al aprendizaje motor, errar en la práctica de un movimiento puede ser tan provechoso como acertar?
La lectura de cada uno de los relatos es muy breve y entretenida. Quienes estén interesados en el campo del comportamiento motor sin duda encontrarán en este libro una infinidad de peculiaridades sobre el movimiento humano, se enterarán de importantes investigaciones y personajes en el campo, se familiarizarán con los conceptos y la terminología, y se quedarán con muchísimas ganas de explorar a mayor profundidad cada uno de los temas tratados.
El libro está disponible para la descarga inmediata (en formato PDF de Adobe Digital Editions), en el sitio web de Human Kinetics, a un precio descontado; ahí también se pueden encontrar muchos extractos que dan una idea del contenido y formato del libro. La versión impresa se puede adquirir en Amazon.com.
Recomiendo, con mucho ímpetu, la lectura de esta interesantísima obra.
Hoy terminé de leer un libro que me ayudó a entender los mecanismos que explican lo que te cuento que me ha sucedido. El libro Motor Control in Everyday Actions
La lectura de cada uno de los relatos es muy breve y entretenida. Quienes estén interesados en el campo del comportamiento motor sin duda encontrarán en este libro una infinidad de peculiaridades sobre el movimiento humano, se enterarán de importantes investigaciones y personajes en el campo, se familiarizarán con los conceptos y la terminología, y se quedarán con muchísimas ganas de explorar a mayor profundidad cada uno de los temas tratados.
El libro está disponible para la descarga inmediata (en formato PDF de Adobe Digital Editions), en el sitio web de Human Kinetics, a un precio descontado; ahí también se pueden encontrar muchos extractos que dan una idea del contenido y formato del libro. La versión impresa se puede adquirir en Amazon.com.
domingo, mayo 15, 2011
Luis Antonio Valencia y la importancia de la Terapia Física
Luis Antonio "El Toño" Valencia es uno de los mejores jugadores ecuatorianos de fútbol de todos los tiempos. Su habilidad, fuerza, velocidad y garra le han permitido ganarse el reconocimiento de los aficionados y de la prensa de todo el mundo. En 2010, su brillante y prometedora partipación en el Manchester United fue interrumpida abruptamente por una lesión muy grave que lo alejó de las canchas por alrededor de seis meses. Tras su recuperación y su reciente reintegración progresiva al juego profesional, Valencia ha desempeñado un rol importante en la consecución del campeonato del Manchester United en la liga inglesa.
En la reciente entrevista que verás a continuación, Luis Antonio Valencia narra la historia de su lesión y el proceso que le condujo a su recuperación. Lo que quisiera destacar de este video es la explicación que el Toño Valencia efectúa sobre sus vivencias durante el proceso, una experiencia de angustia, dolor, esfuerzo y esperanza que es compartida por toda persona cuya vida cotidiana ha sido alterada significativamente por una lesión. El apoyo de su familia y de sus compañeros fueron vitales durante el proceso, cuenta Valencia, pero, cómo él mismo lo dice repetidamente, el trabajo de su equipo médico, pero particularmente de su fisioterapeuta (su "fisio"), fue transcendental.
Los ecuatorianos estamos orgullosos de Valencia y contentos por su retorno a las canchas, y le deseamos una larga y exitosa carrera en el fútbol internacional. En lo personal, este video ha conseguido ampliar grandemente mi noción de la importante influencia que los terapeutas físicos podemos tener en la vida de las personas; una posibilidad, y a la vez un privilegio, que acarrea muchísima responsabilidad profesional.
En la reciente entrevista que verás a continuación, Luis Antonio Valencia narra la historia de su lesión y el proceso que le condujo a su recuperación. Lo que quisiera destacar de este video es la explicación que el Toño Valencia efectúa sobre sus vivencias durante el proceso, una experiencia de angustia, dolor, esfuerzo y esperanza que es compartida por toda persona cuya vida cotidiana ha sido alterada significativamente por una lesión. El apoyo de su familia y de sus compañeros fueron vitales durante el proceso, cuenta Valencia, pero, cómo él mismo lo dice repetidamente, el trabajo de su equipo médico, pero particularmente de su fisioterapeuta (su "fisio"), fue transcendental.
Los ecuatorianos estamos orgullosos de Valencia y contentos por su retorno a las canchas, y le deseamos una larga y exitosa carrera en el fútbol internacional. En lo personal, este video ha conseguido ampliar grandemente mi noción de la importante influencia que los terapeutas físicos podemos tener en la vida de las personas; una posibilidad, y a la vez un privilegio, que acarrea muchísima responsabilidad profesional.
martes, mayo 10, 2011
El esqueleto flotante: un componente de la sanomecánica
Si los términos "esqueleto flotante" y "sanomecánica" te indujeron a leer esta entrada, entonces te pasó exactamente lo mismo que a mí cuando, hace unas pocas semanas, encontré el libro Biomechanics for Life: Introduction to Sanomechanics
(Mark Pitkin, 2011) durante una de mis habituales búsquedas de nuevos recursos de biomecánica. Afortunadamente, en Internet hay suficiente información para saciar nuestra curiosidad al respecto. Aquí presento un cortísimo resumen para que tengas una idea de qué se trata todo esto.
En su libro, Mark Pitkin presenta el concepto del esqueleto flotante (floating skeleton) como uno de los pilares de su sanomecánica. Según Pitkin, su esfuerzo por elucidar cómo las articulaciones del cuerpo humano pueden soportar presiones descomunalmente grandes, que se deben a fuerzas grandes aplicadas sobre superficies articulares muy pequeñas y que por su magnitud uno podría esperar que las destruyeran, le llevó a postular la idea de que las articulaciones diartrodiales del cuerpo humano (como la cadera y la rodilla, entre otras), en realidad no son entidades anatómicas independientes, como se las concibe tradicionalmente, sino que se hallan vinculadas entre sí hidráulicamente.
Pitkin sostiene que esta conexión hidráulica se produce porque el líquido sinovial que existe dentro del espacio articular de una articulación (digamos, la cadera) no está aislado dentro de ese espacio, sino que tiene nexos con un volumen de fluido que, según el autor, habita en el espacio que hay entre la superficie del hueso y el periostio que lo recubre, posiblemente circulando dentro de canales (por ejemplo, habría fluido alrededor y a lo largo de todo el fémur). Este fluido, a su vez, está conectado con el líquido sinovial que reside en el espacio articular de una articulación contigua (como podría ser la rodilla). Así, las presiones que de otra forma estarían concentradas exclusivamente sobre una sola articulación diartrodial se distribuyen hidráulicamente por todo el conjunto (que incluye a la articulación considerada y a las articulaciones vecinas), y esto hace que las presiones sean tolerables. Acogiendo esta idea, uno podría imaginar que los huesos flotan sobre fluido; de ahí el nombre del concepto del esqueleto flotante que presenta Pitkin.
En Google Books encuentras el primer capítulo del libro, el cual presenta los argumentos anatómicos, biomecánicos y físicos de los que se vale el autor para sostener su idea del esqueleto flotante. El segundo capítulo, que se concentra en la sanomecánica propiamente dicha, se puede descargar en formato PDF del sitio web de la publicadora del libro, Springer. Te animo a leer esos dos fragmentos del libro para que te enteres de los detalles de estas proposiciones tan intrigantes.
En su libro, Mark Pitkin presenta el concepto del esqueleto flotante (floating skeleton) como uno de los pilares de su sanomecánica. Según Pitkin, su esfuerzo por elucidar cómo las articulaciones del cuerpo humano pueden soportar presiones descomunalmente grandes, que se deben a fuerzas grandes aplicadas sobre superficies articulares muy pequeñas y que por su magnitud uno podría esperar que las destruyeran, le llevó a postular la idea de que las articulaciones diartrodiales del cuerpo humano (como la cadera y la rodilla, entre otras), en realidad no son entidades anatómicas independientes, como se las concibe tradicionalmente, sino que se hallan vinculadas entre sí hidráulicamente.
Pitkin sostiene que esta conexión hidráulica se produce porque el líquido sinovial que existe dentro del espacio articular de una articulación (digamos, la cadera) no está aislado dentro de ese espacio, sino que tiene nexos con un volumen de fluido que, según el autor, habita en el espacio que hay entre la superficie del hueso y el periostio que lo recubre, posiblemente circulando dentro de canales (por ejemplo, habría fluido alrededor y a lo largo de todo el fémur). Este fluido, a su vez, está conectado con el líquido sinovial que reside en el espacio articular de una articulación contigua (como podría ser la rodilla). Así, las presiones que de otra forma estarían concentradas exclusivamente sobre una sola articulación diartrodial se distribuyen hidráulicamente por todo el conjunto (que incluye a la articulación considerada y a las articulaciones vecinas), y esto hace que las presiones sean tolerables. Acogiendo esta idea, uno podría imaginar que los huesos flotan sobre fluido; de ahí el nombre del concepto del esqueleto flotante que presenta Pitkin.
En Google Books encuentras el primer capítulo del libro, el cual presenta los argumentos anatómicos, biomecánicos y físicos de los que se vale el autor para sostener su idea del esqueleto flotante. El segundo capítulo, que se concentra en la sanomecánica propiamente dicha, se puede descargar en formato PDF del sitio web de la publicadora del libro, Springer. Te animo a leer esos dos fragmentos del libro para que te enteres de los detalles de estas proposiciones tan intrigantes.
domingo, mayo 08, 2011
Retomando el ritmo
Mis estimados lectores habrán notado que han transcurrido más de dos meses desde la última vez que escribí en este blog. Desde el inicio de este año (2011), pero particularmente en estas últimas diez semanas, nuevas ideas, oportunidades, proyectos y objetivos, desafortunadamente ninguno de ellos vinculados con la terapia física, se han robado toda mi atención.
Curiosamente, la valoración de las oportunidades profesionales que tengo como ingeniero nunca ha sido tan alta como en lo que va del año; valoración que hace cinco años, momento en el que me senté en un aula de terapia física por primera vez, había llegado al nivel más bajo. El hecho de que se me haya confiado una posición de cierta responsabilidad, y la constatación de que mis conocimientos, mis decisiones y mis acciones --y mi ignorancia, mis dudas y mis omisiones-- tienen repercusiones directas en la imagen de una institución y en la satisfacción de las expectativas de miles de personas, han conseguido elevar marcadamente mi sentido de seriedad profesional. Asimismo, el volverme a involucrar en mi primera profesión me ha hecho caer en la cuenta de la amplitud de conocimientos que se esperan de alguien que se desenvuelve en ese campo, pero a la vez de las múltiples y variadas posibilidades que existen para un profesional dispuesto a explorarlas.
Sin embargo, estoy ansioso por volver a comunicarme con mis lectores a través de este blog. La verdad es que nada puedo hacer para reprimir el interés que tengo por el cuerpo humano, particularmente por el sistema de movimiento humano. Como me ha pasado en ocasiones anteriores en las que he tenido que distraer mi atención de lo que me interesa, me atacan las ganas de abandonar todo lo que se interpone y dedicarme las 24 horas del día a estudiar, observar y comprender el movimiento humano.
Intentaré retomar paulatinamente el ritmo que tenía en el año anterior en este blog. Ojalá las cosas que publique en este espacio les resulten interesantes a mis lectores y podamos conversar, discutir, compartir y aprender.
Curiosamente, la valoración de las oportunidades profesionales que tengo como ingeniero nunca ha sido tan alta como en lo que va del año; valoración que hace cinco años, momento en el que me senté en un aula de terapia física por primera vez, había llegado al nivel más bajo. El hecho de que se me haya confiado una posición de cierta responsabilidad, y la constatación de que mis conocimientos, mis decisiones y mis acciones --y mi ignorancia, mis dudas y mis omisiones-- tienen repercusiones directas en la imagen de una institución y en la satisfacción de las expectativas de miles de personas, han conseguido elevar marcadamente mi sentido de seriedad profesional. Asimismo, el volverme a involucrar en mi primera profesión me ha hecho caer en la cuenta de la amplitud de conocimientos que se esperan de alguien que se desenvuelve en ese campo, pero a la vez de las múltiples y variadas posibilidades que existen para un profesional dispuesto a explorarlas.
Sin embargo, estoy ansioso por volver a comunicarme con mis lectores a través de este blog. La verdad es que nada puedo hacer para reprimir el interés que tengo por el cuerpo humano, particularmente por el sistema de movimiento humano. Como me ha pasado en ocasiones anteriores en las que he tenido que distraer mi atención de lo que me interesa, me atacan las ganas de abandonar todo lo que se interpone y dedicarme las 24 horas del día a estudiar, observar y comprender el movimiento humano.
Intentaré retomar paulatinamente el ritmo que tenía en el año anterior en este blog. Ojalá las cosas que publique en este espacio les resulten interesantes a mis lectores y podamos conversar, discutir, compartir y aprender.
jueves, febrero 17, 2011
Inteligencia, fútbol, Ronaldo
En el primer semestre de la carrera, algunos compañeros y yo tuvimos que preparar una presentación grupal sobre la Inteligencia para la clase de Psicología para la Salud. La exposición en sí fue un auténtico desastre, dado que mis compañeros y yo no nos habíamos preparado lo suficiente, y "sabíamos" muy poco sobre este tema tan extenso, complejo y controversial. Como parte de mi intento infructuoso por argumentar algo que diera valor a mi intervención, lancé un par de preguntas a los presentes. La primera de ellas fue la siguiente:
Un video que vi recientemente me hubiera servido como un argumento infinitamente más contundente que cualquier cosa que yo pudiera decir en el primer semestre. Te pido que dediques los siguientes 11 minutos de tu día a ver (y disfrutar) con detenimiento el siguiente video de algunas de las impresionantes jugadas del brasilero Ronaldo**.
A diferencia de lo que yo ocurrió hace ya casi cinco años, ahora tengo a mi alcance más argumentos. Al rodar el video, te pido que observes cómo Ronaldo tiene que conseguir, por lo menos, cinco cosas al mismo tiempo en cada jugada, al enfrentarse (logrando un desenlace exitoso) contra uno, dos, tres o más oponentes al mismo tiempo:
Algo que sin duda involucra una labor formidable del sistema nervioso, para tomar decisiones rapidísimas que otorgen ventaja en el juego y así controlar el movimiento del cuerpo ante las exigencias del deporte y las características del entorno, pero que a la vez les resulta tan natural a ciertas personas (como Ronaldo y ciertamente muchos otros atletas, bailarines, gimnastas, acróbatas y músicos), y que simultáneamente es tan complicado, y hasta imposible, de comprender y reproducir por el resto de personas, no se puede clasificar como genialidad, y por tanto como un tipo de inteligencia? ¿No es el fútbol una especie de ajedrez corporal (aunque también mental), dinámico e interactivo?
(* Debo aclarar que la audiencia estaba compuesta en un 80% de mujeres, y que por ahí se escuchó uno que otro "Sí" débil y titubeante, que probablemente provenía de algún solidario compañero varón.)
(** Tristeza y nostalgia causó el anuncio que Ronaldo, sin duda alguna uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia de la humanidad, hizo hace unos días acerca de su retiro definitivo del deporte profesional. Gracias a mi hermano por el enlace.)
¿Dirían ustedes que se requiere inteligencia para jugar bien al ajedrez?De la audiencia --compañeros y profesora-- obtuve, ya sea de forma verbal o mediante algún gesto corporal, la respuesta que esperaba: un "¡Sí!" unánime, un verdadero "¡Obvio, pues!". A continuación, planteé la segunda pregunta:
En contraste, ¿dirían ustedes que se necesita inteligencia para jugar fútbol?En esta ocasión también obtuve la respuesta anticipada, es decir, un "No" casi fulminante. Dada la prevalencia del criterio de que una persona es inteligente cuando se destaca en actividades primordialmente mentales, como las ciencias, las matemáticas y la lógica (o el mismo ajedrez), negando la posibilidad de que alguien sea inteligente de una forma que se manifieste principalmente de forma corporal, no se podía esperar otra cosa*.
Un video que vi recientemente me hubiera servido como un argumento infinitamente más contundente que cualquier cosa que yo pudiera decir en el primer semestre. Te pido que dediques los siguientes 11 minutos de tu día a ver (y disfrutar) con detenimiento el siguiente video de algunas de las impresionantes jugadas del brasilero Ronaldo**.
A diferencia de lo que yo ocurrió hace ya casi cinco años, ahora tengo a mi alcance más argumentos. Al rodar el video, te pido que observes cómo Ronaldo tiene que conseguir, por lo menos, cinco cosas al mismo tiempo en cada jugada, al enfrentarse (logrando un desenlace exitoso) contra uno, dos, tres o más oponentes al mismo tiempo:
- Evidentemente, mantener el control y posesión del balón.
- Conservar el balance en diferentes situaciones de estabilidad: mientras corre; cuando debe efectuar cambios rapidísimos de dirección, o realizar giros o saltos; cuando vienen sobre él fuerzas aplicadas por los adversarios desde diferentes ángulos; todo esto al tiempo que considera factores del terreno o el clima (lluvia, nieve, césped en malas condiciones, etc.).
- Proteger su cuerpo de impactos contra los adversarios para conseguir avanzar hacia el arco contrario, pero también para evitar lesiones (observa con cuidado y verás la cautela que tiene para evitar el contacto).
- Conocer con exactitud, en cada milisegundo, la posición de su cuerpo y de aquellos de los adversarios (¡tremendo festín de "túneles" o "galletas"!)
- Estar atento a la posición y anticipar los movimientos, intenciones y decisiones de sus compañeros en otras partes de la cancha y de los oponentes de estos, para finalmente enviar el balón con determinada magnitud de fuerza, dirección y giro ("chanfle" o "efecto") para conseguir un pase o un remate fructífero, teniendo siempre en mente las reglas del juego (para evitar el fuera de juego u off-side, por ejemplo.)
Algo que sin duda involucra una labor formidable del sistema nervioso, para tomar decisiones rapidísimas que otorgen ventaja en el juego y así controlar el movimiento del cuerpo ante las exigencias del deporte y las características del entorno, pero que a la vez les resulta tan natural a ciertas personas (como Ronaldo y ciertamente muchos otros atletas, bailarines, gimnastas, acróbatas y músicos), y que simultáneamente es tan complicado, y hasta imposible, de comprender y reproducir por el resto de personas, no se puede clasificar como genialidad, y por tanto como un tipo de inteligencia? ¿No es el fútbol una especie de ajedrez corporal (aunque también mental), dinámico e interactivo?
(* Debo aclarar que la audiencia estaba compuesta en un 80% de mujeres, y que por ahí se escuchó uno que otro "Sí" débil y titubeante, que probablemente provenía de algún solidario compañero varón.)
(** Tristeza y nostalgia causó el anuncio que Ronaldo, sin duda alguna uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia de la humanidad, hizo hace unos días acerca de su retiro definitivo del deporte profesional. Gracias a mi hermano por el enlace.)
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